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Chantaje vs. Democracia


En su libro "El Relevo", recientemente dado a la luz pública, el periodista español Gonzalo López Alba, nos ilustra sobre el descalabro del PSOE y de Felipe González cuando perdió el poder a consecuencia de los escándalos de corrupción de los hermanos de Alfonso Guerra y del sonado caso FILESA, y donde el candidato José Borrell renuncia a su postulación al descubrirse que dos de sus más allegados colaboradores, cuando ejercía el Ministerio de Hacienda, habían depositado miles de millones de pesetas en Suiza. Esa desafortunada experiencia es referencia obligatoria para los que de verdad aspiran a detentar el poder.
Por esa razón, y otras de no menos importancia, acá, en las filas del PRD, sonó una alarma cuando se conoció que en las encuestas de opinión, un porcentaje importante del electorado nos estaba abandonando y que un "fantasma", sin hacer nada, comenzó a llenar el espacio perdido por los hechos que se suscitaron en la Asamblea Legislativa, y por los tristes espectáculos de lúmpenes políticos que han venido dando, desde hace tiempo, una pequeña camarilla de parlamentarios que ocupan cargos en la actual dirección del partido.
Por eso no era de extrañar que del seno del PRD se planteara la renovación aprovechando la realización del próximo Congreso, para acabar con el continuismo de las malas prácticas de algunos y para recuperar, en la medida de lo posible, el espacio perdido en la opinión pública, sin menoscabo de otras propuestas que pudieran surgir, entendiéndose que es través del ejercicio democrático donde realmente deben dilucidarse todas las contradicciones internas (algo que parece no entender algunos altos dirigentes del PRD). Ello explica la carta de figuras importantes del partido que, haciéndose eco de ese sentimiento, solicitaban a esos legisladores que no se reeligieran por la salud y por las perspectivas electorales del PRD.
La propuesta del Dr. Hugo Torrijos caló bien desde el primer momento en que conocimos de sus aspiraciones. Era una propuesta que tenía como propósito sumar e incluir a importantes sectores y personalidades a la vida del partido, a impulsar el debate serio y de altura, la tolerancia a las ideas de los demás, a impulsar la deteriorada democracia interna y a garantizarle a todo aspirante a cualquier puesto de elección de que no habría favoritismos ni cortapisas a sus aspiraciones.
Más importante aún era su propuesta de combatir la corrupción y poner a funcionar la secretaría que para tal fin fue creada en el Congreso pasado. Naturalmente, era necesario que su propuesta conceptual fuera acompañada con figuras que hicieran suyos sus planteamientos. De allí que se trabajara una propuesta para formar el futuro Comité Ejecutivo Nacional que garantizara esos propósitos. Hubo también el firme y serio compromiso de apoyar al candidato que saliera de las primarias para representar al PRD en la contienda presidencial de mayo del 2004.
Sin embargo, el esfuerzo dio al traste. El error de Hugo fue haber sometido la propuesta que encabezaba a una negociación con Martín. Inmediatamente conocida la propuesta, sus allegados comenzaron a ver "fantasmas" y los legisladores del CEN lo amenazaron si apoyaba a Hugo y al resto de sus acompañantes. Con las declinaciones del Dr. Hugo Torrijos y de la legisladora Balbina Herrera se impuso la línea del chantaje, y hoy Martín Torrijos es prisionero de la una camarilla legislativa desprestigiada que hará pagar caro al PRD en las urnas si no corrige a tiempo el rumbo.
Martín Torrijos escogió el camino más fácil, pero el equivocado, para dirimir la futura composición del Comité Ejecutivo. Pensando que debe dársele un cheque en blanco para que escoja lo que considera su CEN, para sus aspiraciones presidenciales, se sacrifica la institucionalidad democrática del PRD que es la que garantiza de verdad la retoma del camino para ganar en el 2004. Martín no supo jugar la baza de la democracia para quitarse de encima a esa camarilla y desconoció lo que en política se conoce como correlación de fuerzas. Mantendrá a esos lúmpenes a su lado, pero pagará el precio de perder apoyo de gente seria que de verdad deseaba que fuera el próximo presidente de Panamá.
Lo triste de todo es que con la salida a lo que nunca fue un problema, me refiero a las legítimas aspiraciones tanto de Hugo como de Balbina, el resultado es que se introduce nuevamente al nefasto método del dedo, a la práctica de los tradicionales partidos con dueños, en los que sus dirigentes y candidatos son escogidos desde arriba y a las bases sólo les queda la formal tarea de ratificarlos para cumplir con las normas establecidas por los estatutos y las leyes electorales. Razón no dejan de tener algunos copartidarios, en medio de esta agobiante realidad, cuando dicen que quizás sea preferible no escoger delegados, ni hacer congresos, ni realizar primarias, cuando una persona todo lo está decidiendo de antemano, en función de su aspiración presidencial. No obstante, hay que seguir luchando a favor del relevo y contra la continuidad de gente que no representan los verdaderos valores torrijistas y que hacen del chantaje su praxis política.

101 años de Panamá América

 
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