Chávez contra la libertad de prensa
No es la primera vez que “El Nacional” soporta zarpazos dictatoriales. Fundado por el destacado novelista y periodista Miguel Otero Silva, miembro de la Generación del 26 de Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Raúl Leoni que combatió heroicamente la dictadura larga de Juan Vicente Gómez, “El Nacional” fue embestido también por el gobierno pretoriano de Marcos Pérez Jiménez, con cierres intermitentes, destierro de sus directores y acoso permanente. Pero tal vez el periódico en su historial de lucha por la libertad de prensa no enfrentó la beligerancia de un adversario como el extravagante coronel golpista que insulta a sus opositores en un programa que se transmite en cadena de radio y televisión y conduce al país al despeñadero de una galopante crisis económica.
Dueño de uno de los egos más impresionantes de la región, quizás sólo comparable al de su aliado Fidel Castro, el coronel Chávez no admite que alguien se atreva a dudar de su infalibilidad en cualquier área del conocimiento humano. Proclama que él es la reencarnación de Simón Bolívar. Pontifica sobre economía, agricultura, relaciones internacionales, meteorología, pero no sabe cómo detener la inflación; no ha tenido en sus manos ni siquiera semillas de caraotas; sus peregrinaciones por los países de la OPEP en plan de líder mundial dejaron estupefactos a los sheiks del golfo Pérsico; y cuando empezaban las espantosas lluvias que destruyeron al departamento Vargas, en su programa radial dijo que no había por qué temer al “ palo” de agua que se avecinaba.
Su ex aliado político y gobernador de Caracas, periodista Alfredo Peña, tuvo el tino de enviar unidades de la policía municipal para dispersar a las turbas de los “círculos bolivarianos” que sitiaron el local del diario desde las primeras horas de la tarde hasta la medianoche. El ex - director de “El Nacional”, Peña advirtió los planes de Chávez para impedir la circulación del diario dirigido por Miguel Otero Henríquez, hijo del renombrado director.
Recientemente las amas de casa de Caracas se unieron espontáneamente para ofrecer una serenata de “cacerolazos” contra el gobierno, hartas de su verborragia cotidiana y de la debacle económica que padecen.
El ataque a “El Nacional” contra quien antes ha maniobrado para el cierre de otras publicaciones periodísticas justifica que los defensores de la libertad de prensa le propinen otro ruidoso concierto de cacerolas en escala internacional.
Dueño de uno de los egos más impresionantes de la región, quizás sólo comparable al de su aliado Fidel Castro, el coronel Chávez no admite que alguien se atreva a dudar de su infalibilidad en cualquier área del conocimiento humano. Proclama que él es la reencarnación de Simón Bolívar. Pontifica sobre economía, agricultura, relaciones internacionales, meteorología, pero no sabe cómo detener la inflación; no ha tenido en sus manos ni siquiera semillas de caraotas; sus peregrinaciones por los países de la OPEP en plan de líder mundial dejaron estupefactos a los sheiks del golfo Pérsico; y cuando empezaban las espantosas lluvias que destruyeron al departamento Vargas, en su programa radial dijo que no había por qué temer al “ palo” de agua que se avecinaba.
Su ex aliado político y gobernador de Caracas, periodista Alfredo Peña, tuvo el tino de enviar unidades de la policía municipal para dispersar a las turbas de los “círculos bolivarianos” que sitiaron el local del diario desde las primeras horas de la tarde hasta la medianoche. El ex - director de “El Nacional”, Peña advirtió los planes de Chávez para impedir la circulación del diario dirigido por Miguel Otero Henríquez, hijo del renombrado director.
Recientemente las amas de casa de Caracas se unieron espontáneamente para ofrecer una serenata de “cacerolazos” contra el gobierno, hartas de su verborragia cotidiana y de la debacle económica que padecen.
El ataque a “El Nacional” contra quien antes ha maniobrado para el cierre de otras publicaciones periodísticas justifica que los defensores de la libertad de prensa le propinen otro ruidoso concierto de cacerolas en escala internacional.