Chávez, Haití y el terremoto
Pocas cosas sorprenden ya de la megalomanía de Hugo Chávez. Pero su atroz fanatismo ha quedado en evidencia de forma impactante esta semana cuando responsabilizó a Estados Unidos por el terremoto de Haití, ocurrido el 12 de enero último. Chávez dijo que el seísmo de 7 puntos obedecía a unas pruebas que realizaba Estados Unidos, y apoyó su chisme en supuestos registros de naves rusas estacionadas en el hemisferio norte.
Todo lo que sirva para descalificar al enemigo es válido, parece indicar el inquilino del palacio de Miraflores, sin detenerse a pensar en el tamaño de su balbuceo, en la profundidad de su mentira, en la forma descomunal como les toma el pelo a sus propios seguidores. Tal aseveración no debe considerarse únicamente desde el simplista ángulo del fanatismo burdo.
Chávez tiene tal crisis en Venezuela que no desperdicia instante para tratar de desviar la atención internacional hacia temas que considera negativos en sus enemigos. Ahora –según él- Estados Unidos ha inventado un aparato o una bomba que, al funcionar bajo la tierra, puede ser dirigida contra tal o cual objetivo, y que en el reciente caso, el artefacto fue dirigido contra los pobres haitianos. Chávez debía prestar un poco más de atención al terremoto que se le está armando en Venezuela, que cuando suceda no dejará piedra sobre piedra del famoso socialismo del siglo XXI, que tanto dice defender el desaforado golpista.