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China, Gran Potencia


Nadie tiene tanta autoridad como el ex secretario de Estado y académico universitario, Henry Kissinger, para hablar de China. El trazó durante el gobierno de Richard Nixon la estrategia del reconocimiento diplomático del gigante asiático, que ocurrió durante su primer mandato, iniciado en 1968.
Todo empezó con un simple juego de "pin-pon" - para quienes menosprecien al deporte - que fue el primer paso para la apertura, que no ruptura, de la "Cortina de Bambú", con el subsiguiente retiro de Viet Nam, el incremento del comercio y la terminación de la Guerra Fría, con la victoria de Estados Unidos y la desintegración de la Unión Soviética. Aquella audaz movida de Kissinger cambiaría para siempre el planeta, simbolizado con el derrumbe del Muro de Berlín en 1989, de cuyos escombros emergió el actual mundo unipolar, a la sombra de la ideología única del libre mercado.
Pues ese hombre, que hizo de nuestro mundo lo que es y que estructuró con tres décadas de antelación el esquema que tendría el nuevo siglo, acaba de advertir en un breve pero sustancioso artículo, que China está destinada a ser la nueva potencia del siglo y que, en ese camino, ni Estados Unidos podrá detenerla.
La cuestión es muy sencilla y puede reducirse a los juegos que simbolizan el ingenio supremo y los espíritus de Occidente y Oriente. El ajedrez occidental, como el "Monopolio" - diríamos - busca la aniquilación del contrario o sea el "jaque mate"; algo así como el "son ellos o nosotros", o el "estás conmigo o contra mí", en supremo despliegue de simplismo, "ser o no ser" diría Shakespeare, o el "nocaut", para volver al deporte. El "yin", en cambio, no aspira a aniquilar al contrario sino ganarle parsimoniosamente posiciones, buscar el predominio no la liquidación del adversario.
En ese escenario, si Estados Unidos, igual que todas las demás potencias occidentales de su historia, con Roma a la cabeza, prevé con China un combate decisivo por la corona en las décadas venideras, se quedará esperando en vano, porque China no quiere eso y lo evitará con sutileza oriental, como en el mejor de sus juegos de "yin". Se conformará con ir copando discretamente sus mercados y posiciones en el comercio y en la política, creciendo, trabajando, disfrazándose de país en desarrollo, haciendo - como siempre - de la paciencia su mejor arma. Al fin y al cabo, agregamos, la historia en China no se cuenta, como en Occidente, en siglos, sino en milenios; y Emanuel Kant, apunta Kissinger, dijo: "Al final, el mundo está condenado a la paz perpetua".
Tercero: Por tanto, el supuesto ahorro de agua de 50% se reduce en todo caso a tan sólo 25%.
Cuarto: El sistema de "piletas o tinas paralelas" aludido para las esclusas del Pacífico salinizaría el Lago Gatún, principal fuente de agua de consumo urbano del área metropolitana de Panamá, Colón y poblaciones aledañas. es flagrantemente antiecológico.
Quinto: De construirse un Tercer Juego de Esclusas, el déficit de agua de esclusas se haría manifiesto a los pocos años y antes de dos décadas alcanzaría cincuenta esclusajes diarios; luego no funcionaría apropiadamente.
Sexto: Aunque la ACP haya dicho que no se requeriría acudir a su Plan Maestro Original de inundar 40 mil hectáreas de las 200 mil de la Cuenca Occidental, esta medida antiecológica, inhumana contra miles de familias campesinas que deberían ser desarraigadas de sus tierras ancestrales, merece nuestro rechazo.
Séptimo: Los gastos de mantenimiento y operación serían cuatro veces mayores para el Tercer Juego de Esclusas que para un Canal a Nivel.
Por ello, desaprobamos el proyecto de construcción del Plan Maestro de un tercer Juego de esclusas de la Autoridad del Canal de Panamá; y recomendamos al Organo Ejecutivo ordenar la profundización del Plan del Canal a Nivel con Ensenadas, y realizar los experimentos científicos de los modelos hidráulicos para comprobar su viabilidad técnica y ecológica.

101 años de Panamá América

 
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