China y la Organización Mundial de Comercio
Luego de décadas de aislamiento, China se prepara para incorporarse a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Su principal obstáculo era Estados Unidos, cuyo gobierno por años marginó al gobierno chino para presionarlo, con el objeto de abrir política y económicamente su país. Recientemente, el presidente Clinton convenció a su congreso para eliminar los últimos obstáculos. Ahora corresponde a China, llevar adelante las negociaciones bilaterales y multilaterales con los miembros de la OMC, para acordar los términos y condiciones de su adhesión.
El problema no es que China no pueda competir. Cuenta con recursos humanos en abundancia. Sus productos hoy en día se exportan a todos los países del mundo. Desde materia prima hasta productos terminados chinos, son comercializados tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados.
Desde que en 1978 Deng Xiaoping anunció la apertura gradual de China, se han "privatizado" tres cuartas partes de las empresas estatales, ya sea mediante venta a empresas nacionales o extranjeras o mediante su conversión en cooperativas. Son estas empresas privatizadas y las inversiones directas extranjeras, las que están preparadas para la competencia internacional producto de la adhesión a la OMC. Pero todavía un cuarto de éstas permanece como estatales. Ellas contratan poco menos de la mitad de la fuerza laboral en las áreas urbanas y representan el 70% de los ingresos del gobierno. Pero más importante aún, el 80% de los préstamos bancarios son a estas empresas.
Ellas no son rentables, al menos en el sentido occidental de la palabra. Aunque sus libros produzcan ingresos para el gobierno, los administradores manipulan sus resultados. Registran ventas a otras empresas estatales, cuyo cobro es dudoso y utilizan facilidades crediticias a tasas de intereses por debajo del mercado.
En adición, su producción y su administración no responden a las exigencias del mercado y los consumidores sino a directrices del gobierno central. Todavía el Partido Comunista influye en la selección de sus administradores, quienes no siempre son los más capacitados.
Lo que es un problema para China, con su numerosa población y enorme tamaño, para el resto del mundo será un dolor de cabeza. Si la preparación del camino para su adhesión fue difícil y demorada, las negociaciones que se aproximan serán un verdadero embate.
El problema no es que China no pueda competir. Cuenta con recursos humanos en abundancia. Sus productos hoy en día se exportan a todos los países del mundo. Desde materia prima hasta productos terminados chinos, son comercializados tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados.
Desde que en 1978 Deng Xiaoping anunció la apertura gradual de China, se han "privatizado" tres cuartas partes de las empresas estatales, ya sea mediante venta a empresas nacionales o extranjeras o mediante su conversión en cooperativas. Son estas empresas privatizadas y las inversiones directas extranjeras, las que están preparadas para la competencia internacional producto de la adhesión a la OMC. Pero todavía un cuarto de éstas permanece como estatales. Ellas contratan poco menos de la mitad de la fuerza laboral en las áreas urbanas y representan el 70% de los ingresos del gobierno. Pero más importante aún, el 80% de los préstamos bancarios son a estas empresas.
Ellas no son rentables, al menos en el sentido occidental de la palabra. Aunque sus libros produzcan ingresos para el gobierno, los administradores manipulan sus resultados. Registran ventas a otras empresas estatales, cuyo cobro es dudoso y utilizan facilidades crediticias a tasas de intereses por debajo del mercado.
En adición, su producción y su administración no responden a las exigencias del mercado y los consumidores sino a directrices del gobierno central. Todavía el Partido Comunista influye en la selección de sus administradores, quienes no siempre son los más capacitados.
Lo que es un problema para China, con su numerosa población y enorme tamaño, para el resto del mundo será un dolor de cabeza. Si la preparación del camino para su adhesión fue difícil y demorada, las negociaciones que se aproximan serán un verdadero embate.