Chiriquí: Polo de desarrollo estratégico
Estamos a casi un año de la fecha prevista para las elecciones, y ya se inundan los medios de comunicación social con las especulaciones electorales. El inicio temprano de la campaña proselitista es costoso para Panamá, castigada con una deuda total cercana a los B/.6 mil millones -una de las más altas del continente- que requiere de 25% del presupuesto anual para su amortización. Sumada la elevada proporción que demanda mantener una burocracia poco productiva, quedan insignificantes saldos para las inversiones de capital. Nuestra capacidad para adquirir nuevos endeudamientos es limitada.
Durante las campañas, es costumbre de los de turno magnificar las relaciones y las nuevas propuestas, algunas a veces atribuibles a los de ayer, que los de hoy en su oportunidad criticaron. Y si bien las propuestas son importantes -no siempre prioritarias en el contexto nacional- las ejecuciones se postergan deliberadamente para hacerlas relevantes durante el período de agitación política. ¡Es siempre el momento!
La verdad es que aquello, aunque se diga lo contrario, no impacta sobre los agudos problemas de desempleo y pobreza. Son paliativos coyunturales para satisfacer apetitos políticos. Son males sociales serios en que las improvisaciones no tienen espacio, puesto que las acciones tienen que estar enmarcadas dentro de un programa de ejecutorias sostenidas en el largo plazo, específicamente diseñado para cumplir objetivos definido Lo demás es demagogia.
Es casi norma que las propuestas significativas de los gobiernos de turno tengan como sede las áreas de mayor concentración de población votante. Sin lugar a dudas, estas propuestas promueven desplazamientos hacia ellas, de seres que viven en condiciones precarias a lo largo y ancho de la geografía nacional. Sus aspiraciones no son satisfechas y, por consiguiente, acentúan los desequilibrios sociales-económicos que inciden negativamente sobre el desarrollo del país. Al carecer de una visión nacional en su dimensión regional y urbana, generan problemas complejos que demandan soluciones costosas.
El tradicional "rosario de actividades", práctica obsoleta que se presenta cada período electoral como programa de gobierno, cuyo contenido es siempre extenso, ambicioso, ambiguo y aislado -manto que cubre y lo justifica todo- es una forma de facilitar la improvisación y los actos de corrupción. Sin la definición racional de un programa que señale el qué (la actividad o las actividades), cómo (los recursos), cuándo (el tiempo), dónde (el espacio geográfico) y por qué (las prioridades), las soluciones transformadoras integrales y sostenidas -en el tiempo y el espacio- seguirán siendo aspiraciones remotas para lograr el sano desarrollo de Panamá.
Mejorar la productividad en esta era competitiva, es vital para lograr el progreso nacional sostenido. De allí la necesidad de modernizar la administración pública para mejorar la programación, ejecutar y fiscalizar con la mayor eficiencia y honestidad y contabilizar mejor los resultados, para erradicar la corrupción.
Organización, administración y participación son parámetros relevantes, cuando se toma la decisión política de desarrollar. Los recursos disponibles exigen la definición de prioridades y la concurrencia democrática, la continuidad. A mi parecer, es en este contexto estratégico que se deben oficializar las propuestas de Estado para cada área (polo) -provincias- a fin de ejecutar las acciones que se acuerden en el tiempo y el espacio. Ejemplo: Chiriquí, como polo de desarrollo estratégico se define por: 1- Su posición de provincia fronteriza con los cinco países centroamericanos, con un mercado de 34 millones de consumidores, suscritos al Tratado de Libre Comercio (TLC). 2- Los puertos en el Pacífico y el Atlántico -Puerto Armuelles y Almirante- infraestructuras de acceso directo a mercados voluminosos en América Latina en ambas costas, a Canadá, el Caribe, Europa y el Medio Oriente en el Atlántico, y a Asia en el Pacífico. 3- Un oleoducto que se extiende de costa a costa. 4- Su producción agropecuaria, la fertilidad de extensas áreas de su territorio. 5- Los distintos pisos térmicos que inciden sobre su variedad climática, sus paisajes atractivos al turismo. 6- Su potencial minero.
Aquellos elementos que conforman el polo estratégico para aprovechar su explotación racional, demandan al menos las siguientes propuestas de Estado: 1- El diseño de un plan estructural que defina a grandes rasgos los principales usos del suelo. 2- Un plan vial para integrar esos usos. 3- Estudios de mercadeo. 4- Estímulos e incentivos fiscales, y disminución de los costos del fluido eléctrico, para promover el establecimiento de pequeñas y medianas industrias competitivas, con capital nacional y foránea. 5- Un programa de adiestramiento puntual para satisfacer la oferta de empleos.
Durante las campañas, es costumbre de los de turno magnificar las relaciones y las nuevas propuestas, algunas a veces atribuibles a los de ayer, que los de hoy en su oportunidad criticaron. Y si bien las propuestas son importantes -no siempre prioritarias en el contexto nacional- las ejecuciones se postergan deliberadamente para hacerlas relevantes durante el período de agitación política. ¡Es siempre el momento!
La verdad es que aquello, aunque se diga lo contrario, no impacta sobre los agudos problemas de desempleo y pobreza. Son paliativos coyunturales para satisfacer apetitos políticos. Son males sociales serios en que las improvisaciones no tienen espacio, puesto que las acciones tienen que estar enmarcadas dentro de un programa de ejecutorias sostenidas en el largo plazo, específicamente diseñado para cumplir objetivos definido Lo demás es demagogia.
Es casi norma que las propuestas significativas de los gobiernos de turno tengan como sede las áreas de mayor concentración de población votante. Sin lugar a dudas, estas propuestas promueven desplazamientos hacia ellas, de seres que viven en condiciones precarias a lo largo y ancho de la geografía nacional. Sus aspiraciones no son satisfechas y, por consiguiente, acentúan los desequilibrios sociales-económicos que inciden negativamente sobre el desarrollo del país. Al carecer de una visión nacional en su dimensión regional y urbana, generan problemas complejos que demandan soluciones costosas.
El tradicional "rosario de actividades", práctica obsoleta que se presenta cada período electoral como programa de gobierno, cuyo contenido es siempre extenso, ambicioso, ambiguo y aislado -manto que cubre y lo justifica todo- es una forma de facilitar la improvisación y los actos de corrupción. Sin la definición racional de un programa que señale el qué (la actividad o las actividades), cómo (los recursos), cuándo (el tiempo), dónde (el espacio geográfico) y por qué (las prioridades), las soluciones transformadoras integrales y sostenidas -en el tiempo y el espacio- seguirán siendo aspiraciones remotas para lograr el sano desarrollo de Panamá.
Mejorar la productividad en esta era competitiva, es vital para lograr el progreso nacional sostenido. De allí la necesidad de modernizar la administración pública para mejorar la programación, ejecutar y fiscalizar con la mayor eficiencia y honestidad y contabilizar mejor los resultados, para erradicar la corrupción.
Organización, administración y participación son parámetros relevantes, cuando se toma la decisión política de desarrollar. Los recursos disponibles exigen la definición de prioridades y la concurrencia democrática, la continuidad. A mi parecer, es en este contexto estratégico que se deben oficializar las propuestas de Estado para cada área (polo) -provincias- a fin de ejecutar las acciones que se acuerden en el tiempo y el espacio. Ejemplo: Chiriquí, como polo de desarrollo estratégico se define por: 1- Su posición de provincia fronteriza con los cinco países centroamericanos, con un mercado de 34 millones de consumidores, suscritos al Tratado de Libre Comercio (TLC). 2- Los puertos en el Pacífico y el Atlántico -Puerto Armuelles y Almirante- infraestructuras de acceso directo a mercados voluminosos en América Latina en ambas costas, a Canadá, el Caribe, Europa y el Medio Oriente en el Atlántico, y a Asia en el Pacífico. 3- Un oleoducto que se extiende de costa a costa. 4- Su producción agropecuaria, la fertilidad de extensas áreas de su territorio. 5- Los distintos pisos térmicos que inciden sobre su variedad climática, sus paisajes atractivos al turismo. 6- Su potencial minero.
Aquellos elementos que conforman el polo estratégico para aprovechar su explotación racional, demandan al menos las siguientes propuestas de Estado: 1- El diseño de un plan estructural que defina a grandes rasgos los principales usos del suelo. 2- Un plan vial para integrar esos usos. 3- Estudios de mercadeo. 4- Estímulos e incentivos fiscales, y disminución de los costos del fluido eléctrico, para promover el establecimiento de pequeñas y medianas industrias competitivas, con capital nacional y foránea. 5- Un programa de adiestramiento puntual para satisfacer la oferta de empleos.