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Chispas de la vida


(Deuteronomio 18:15 -22) Moisés explica cómo Israel debe distinguir entre un Profeta correcto y uno falso.  Dios reconoce que por intermedio de seres humanos, de carne y de hueso, como dice Miguel de Unamuno, vendrá la salvación del mundo.

Hace unos días, falleció el Sr. José Abadi, el sastre de Panamá.  Por años se dedicó a vestir a muchos panameños, inclusive coroneles y algunos que se tildaban generales.  Por una semana estuvo en cuidado intensivo, y ayer fue su sepelio.  Durante la semana fue visitado por familiares y amigos, entre ellos militares, y hasta el General  Noriega lo llamó desde su celda en Miami.  Ello demuestra que sí existe la lealtad.

El Rabino Israel Kook, quien vivió en la primera mitad del siglo XX, escribió el libro: “Chispas de La Vida”. Allí explica cómo Dios inspira al ser humano con ideas que le coloca en su mente, con la esperanza que reaccione y haga su mandato.  Ese  ha sido el método en el que  Dios se comunica con los seres humanos.

Por años he escrito  sobre la Biblia y otros temas con contenido de ética y moral, y lo he publicado o compartido con amigos para contribuir positivamente en el desarrollo de la sociedad.  Una vez el Rabino Moshe Shamah, de Nueva York, me describió como alguien que cayó del cielo y no saben qué hacer conmigo.  El Rabino Eliyahu Benhaim, también de Nueva York, comentó que yo era la reencarnación del Profeta Jeremías. Soy Víctor Zakay, hijo de Elías Zakay, un hombre justo y correcto, que contribuyó al bienestar de su comunidad y sociedad, y espero que cuando muera digan de mí lo que dijeron sobre mi padre.

Durante las siete décadas de mi vida he tenida buenos tiempos y, en ocasiones, sufrido las consecuencias de mis actos y comentarios. Uno siempre debe actuar según lo que le dice su conciencia, y debe ser el ejemplo para sus hijos y conciudadanos. Estoy orgulloso de lo que he logrado, y con la ayuda de Dios seguiré laborando por el bien de Panamá y del mundo.

Todos somos importantes ante Dios, sólo tenemos que tener el coraje decir y hacer lo correcto y justo que Dios exige de cada uno. Estoy feliz de saber que pronto me visitarán mis hijos y nietos, y podré disfrutar de su companía. Los acompañaré por distintos lugares de este precioso Panamá y les explicaré lo que estoy tratando de hacer por mi país.

101 años de Panamá América

 
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