default

Cierres de calles: Indiferencia o incapacidad



Uno de los grandes vicios que tiene el poder es que hace que quienes lo detentan pierdan contacto con la realidad.
En principio, el Gobierno posee funciones muy concretas y específicas que no tienen nada que ver con mirarse en el espejo o entretenerse con las angustias propias que genera el deseo de mantener el poder. Sin embargo, nos estamos acostumbrando a aceptar como bueno el mutismo y la pasividad de las autoridades cada vez que algún grupo cierra la calle y solicita atención de parte de las autoridades, quienes nunca concurren al encuentro de los manifestantes y dan la impresión de que ni siquiera están enterados de la cantidad de los pequeños malestares que se suman día a día.
Pareciera no preocuparle al gobierno que para los residentes de la ciudad capital el tránsito diario se ha tornado una pesadilla. Cierto es que cada vez hay más automóviles, mientras la capacidad de las calles y avenidas se mantiene constante. Pero esta situación viene a complicarse con la frecuencia cada vez más alta con que diversos grupos, en protesta por la falta de acción del gobierno, recurren al bloqueo de la circulación vial para asegurarse que no sólo ellos la pasen muy mal, sino que el malestar se generalice en toda la ciudad.
¿Qué espera el Gobierno para actuar? Nadie les pide a las autoridades que actúen con violencia y en violación de los derechos de las personas, pero sí se espera que tengan la competencia para prevenir cierres de calles y restaurar la circulación cuando ésta ha sido bloqueada por manifestantes. El mantenimiento del orden público -y la libre circulación es uno de sus elementos-, es uno de sus deberes y un bien público que deben garantizar para todos los ciudadanos.
Como las autoridades de la Policía y del Ministerio de Gobierno ni siquiera se excusan ante el incumplimiento de sus deberes, la conclusión bien pudiera ser que la incapacidad se ha apoderado de ese sector del gobierno que es el mismo que maneja el problema del transporte público y el de las cárceles; o bien, que poco les importa el diario malestar ciudadano, frente al cual no ofrecen respuesta alguna.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América