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Ciertos avances en la Universidad


Hace muchos lustros que nuestra Universidad viene dando tumbos sin recuperarse de los golpes internos y externos. Estos últimos se reflejan en la falta de presupuesto eficiente; en la indiferencia de la sociedad y de sus ex alumnos de manera que pueda recibir ayuda y apoyo para salir adelante.
Golpes internos como el comportamiento de un grupo de estudiantes que trae como consecuencias la mala impresión, sobre todo lo que huela a universidad; deficiencia en su currículo; en sus programas de investigación; en la falta de orientación profesional para la elección de carreras que ya están saturadas y que no dan oportunidades a los jóvenes profesionales a quienes no se les informa antes de su inicio de estudios.
Existe un divorcio entre la Universidad de Panamá y la sociedad que está fuera de sus linderos; igualmente lo hay con los gobiernos que, de lo único que se ocupan es de dar el dinero. ¿Cuántos programas de gobierno pudieran ser estudiados e investigado por personal universitario? Ese sería un aporte importante de ellos hacia fuera.
Sin embargo, lo único que pelean los universitarios es la mal llamada autonomía que ha servido, en muchas ocasiones, para ocultar corrupción con nombramientos de parte de algunos rectores para conseguir votos en una reelección. Nombramiento de profesores sin concurso. Ha aumentado enormemente el número de los mismos, que luego ni cumplen con sus horarios de trabajo y no asisten a dar sus clases.
Desde hace tiempo no se reorganiza el currículo de materias y de carreras, siguen con los mismos programas obsoletos y cada día dan más importancia a los estudiantes que intervienen en todo movimiento, a veces sin merecerlo.
Leí hace unos días que van a revisar las carreras saturadas para que no se den más u orientar a los que ingresan. Me parece estupendo que así lo hagan para evitar tanto universitario desocupado. Hace muchos años, cuando era Presidenta de la Asociación Médica Nacional, solicité al entonces Decano de la Facultad de Medicina que restringiera los ingresos para evitar graduar tantos médicos que luego quedan desempleados, pasan años sin hacer el internado por falta de presupuesto y van contra la ética médica. Me respondió que, de no entrar aquí se irían al exterior sin un control de la Facultad. Le respondí que pusieran nuevamente la reválida y la convalidación de títulos y se evitaría que fueran a universidades no reconocidas por la nuestra. Elaboramos un proyecto de ley para lo mismo y los estudiantes lo rechazaron con tal poder que no pudimos efectuarlo. Me tildaron de elitista; pero, cuando ellos ya eran médicos y vieron la realidad, me dijeron que tenía razón. Para ese entonces, yo no era Presidenta y no pude hacer nada por ellos.
Si continuamos dormidos, no progresaremos. Pareciera que el actual Rector trae innovaciones que espero sean positivas, anteriormente puso a los estudiantes a calificar a los profesores. Esto hizo que presentara mi renuncia a la cátedra ganada por concurso; ser profesor universitario es un honor que lo otorga la experiencia y los créditos. Ocupar un podio para dar clases, es grandioso; y no deben ser los estudiantes, sin preparación ni méritos, quienes me calificarán. Ese fue un error garrafal y desconozco si aún existe ese reglamento.
Se hace necesario poner más atención a nuestra Universidad. Reglamentar la ley para que supervise las privadas y sea ella, sin egoísmo ni envidia, la que decide su funcionamiento. Hace unos días escuché que el precio por estudiante en la Nacional es B/. 600.00, más caro que en las privadas, y que más le convendría dar becas que seguir aumentando el número de estudiantes. De ser cierto, ¿cómo se explica? Pareciera que cada rector que llega piensa más en aumentar el número de estudiantes y vanagloriarse de ello, que en mejorar los programas, los reglamentos internos para acabar con los eternos y con la mediocridad.
Ojalá que haya un verdadero cambio para bien de los panameños y de la formación correcta de profesionales con competitividad laboral. Sólo así la llevaremos por mejores caminos.

101 años de Panamá América

 
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