Cifras actuales y el pequeño rebaño (5%)
Hablaba del pequeño rebaño y me encuentro con las últimas cifras del Anuario Pontificio sobre el catolicismo en el mundo al final del año 2001. Los católicos suman 1061 millones, comparados con el año 1978, que éramos 757 millones.
El aumento es del 148% en Africa. En Europa el número ha permanecido estable. Según el Anuario, personas dedicadas a la Pastoral 4,270.069; de ellas 4,649 son obispos; 405,067 sacerdotes; 266,448 diocesanos; 29,204 diáconos permanentes; 54,970 religiosos profesos no sacerdotes; 792,317 religiosos profesos; 31,512 miembros de instituciones seculares; 139,078 misioneros laicos; 2,813,252 catequistas y 51,973 monjas dedicadas a la vida contemplativa.
En el 2001 hubo una disminución de sacerdotes respecto al 2000 y ocurrió entre los religiosos que de 139,397 bajó a 138,619 (en el 2001). Ha aumentado el número de diáconos permanentes (+49%), en los miembros de los institutos seculares (+2.7%), misioneros laicos (+10.1%) en catequistas (+65%); candidatos al sacerdocio del 110,583 (el año 2000) a 112,244 (2001), un aumento del 1.5%.
En líneas generales, un incremento notable en Asia, Africa y Latinoamérica, en Europa y Oceanía disminución. Se reporta también que la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con Timor Oriental y con Qatar, aumentando el número a 175 Estados con los que tiene relaciones diplomáticas.
Decididamente esos aumentos infunden un discreto optimismo. ¿Dónde está el pequeño rebaño?. Sí somos muchos, pero no somos todos, ni los más numerosos. Porque todos sabemos que como dice la sentencia popular: "No está la Magdalena para encajes". Y por otro lado, no podemos ufanarnos de las cifras porque también se nos ha repetido "non mulos sed multum", no cantidad sino calidad. Más que membresía, testimonio y coherencia.
Cuentan que el tan venerado Padre Pedro Arrupe Gondra, que fuera General de la Compañía de Jesús y como su segundo fundador por su visión realista del papel de esta Orden en los tiempos modernos y post modernos, que estando de visita en la Ciudad de México fue interrogado por la cifra de miembros de la Orden en ese momento, dio la cifra y añadió que él creía que si fuéramos 1/3 de lo que en ese momento éramos, estaríamos mucho mejor... Lo cual no dejó de impactar a sus interlocutores y añadió en el latinajo: "non multos sed multum". El tiempo y las vicisitudes han ido dando la razón.
A esas cifras tomadas del Anuario Pontificio del 2003 que publica el conteo de 2001, se nos hacen consideraciones muy profesionales sobre cómo en nuestra realidad panameña, en la que se descomponen las tendencias religiosas al menos de una apreciación arquidiocesana, de esta manera fieles comprometidos 5% (pusillus grex, pequeño rebaño), 10% practicantes y nominales 65% que fueron bautizados y que reducen su fe a bautismo, matrimonio, funerales y que engloban la apatía centenaria de otra fe el 15%, muchos de los cuales pertenecen al grupo anterior, y agnósticos un 5% que también fueron bautizados en la iglesia católica.
Con esto lo que quiero es subrayar el ángulo que observaba el Señor Arzobispo al referirse al desánimo con que algunos se le acercan aludiendo al hecho de que perdemos terreno, etc... Claro que son válidas muchas consideraciones, pero comparto el lema del principio bíblico del pequeño número. Desde Abraham con su familia, segregado del confuso mundo de pueblos; el resto de Israel, regresado de Babilonia; los Apóstoles y la comunidad primitiva, nuevo resto de Israel. Después del crecimiento de la Iglesia, los nuevos pequeños comienzos de la realidad monacal y de los anacoretas del desierto; Benito y sus monasterios; las órdenes mendicantes, las órdenes de los tiempos modernos; hoy día las nuevas comunidades. Cuando Dios quiere obrar algo en la historia, comienza por un pequeño número.
El principio bíblico del pequeño número irradia esperanza. Claro que el hecho de que Dios empiece siempre por el pequeño número no implica que, dondequiera que se den números pequeños esté Dios allí para empezar de nuevo. Los números pequeños pueden significar, igualmente, el fin de algo que empezó por un pequeño número y alcanzó grandes dimensiones, pero que la sopa perdió su sabor por habérsele echado demasiada agua. El principio del pequeño número no lo debemos empobrecer, ya que se ve aplicado en las obras de Dios.
Se suele decir cuando hablamos de grupos "ni son todos los que están, ni están todos los que son", recordando la frase de un gran escritor. Y vemos que lo mismo se aplica hasta cierto punto a los grupos cívicos políticos bien intencionados y patriotas en que un grupo pequeño de sinceros patriotas bien intencionados inician un movimiento en pro de una causa y en el camino se van sumando miembros que a la larga más bien son lastre que ayuda y se desprestigia el grupo y llegan a destruir el grupo eventualmente, como ha sucedido con partidos políticos u otras organizaciones similares.
San Juan Bautista tenía sus seguidores cuando irrumpió la presencia de Cristo Nuestro Señor en su campo y muchos de sus seguidores lo abandonaron y se sumaron al grupo de Jesús cuando respondió en Juan 3, 30: "Conviene que El crezca y yo disminuya" que expresa no baja autoestima, sino comprensión del meollo del principio del pequeño número.
El aumento es del 148% en Africa. En Europa el número ha permanecido estable. Según el Anuario, personas dedicadas a la Pastoral 4,270.069; de ellas 4,649 son obispos; 405,067 sacerdotes; 266,448 diocesanos; 29,204 diáconos permanentes; 54,970 religiosos profesos no sacerdotes; 792,317 religiosos profesos; 31,512 miembros de instituciones seculares; 139,078 misioneros laicos; 2,813,252 catequistas y 51,973 monjas dedicadas a la vida contemplativa.
En el 2001 hubo una disminución de sacerdotes respecto al 2000 y ocurrió entre los religiosos que de 139,397 bajó a 138,619 (en el 2001). Ha aumentado el número de diáconos permanentes (+49%), en los miembros de los institutos seculares (+2.7%), misioneros laicos (+10.1%) en catequistas (+65%); candidatos al sacerdocio del 110,583 (el año 2000) a 112,244 (2001), un aumento del 1.5%.
En líneas generales, un incremento notable en Asia, Africa y Latinoamérica, en Europa y Oceanía disminución. Se reporta también que la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con Timor Oriental y con Qatar, aumentando el número a 175 Estados con los que tiene relaciones diplomáticas.
Decididamente esos aumentos infunden un discreto optimismo. ¿Dónde está el pequeño rebaño?. Sí somos muchos, pero no somos todos, ni los más numerosos. Porque todos sabemos que como dice la sentencia popular: "No está la Magdalena para encajes". Y por otro lado, no podemos ufanarnos de las cifras porque también se nos ha repetido "non mulos sed multum", no cantidad sino calidad. Más que membresía, testimonio y coherencia.
Cuentan que el tan venerado Padre Pedro Arrupe Gondra, que fuera General de la Compañía de Jesús y como su segundo fundador por su visión realista del papel de esta Orden en los tiempos modernos y post modernos, que estando de visita en la Ciudad de México fue interrogado por la cifra de miembros de la Orden en ese momento, dio la cifra y añadió que él creía que si fuéramos 1/3 de lo que en ese momento éramos, estaríamos mucho mejor... Lo cual no dejó de impactar a sus interlocutores y añadió en el latinajo: "non multos sed multum". El tiempo y las vicisitudes han ido dando la razón.
A esas cifras tomadas del Anuario Pontificio del 2003 que publica el conteo de 2001, se nos hacen consideraciones muy profesionales sobre cómo en nuestra realidad panameña, en la que se descomponen las tendencias religiosas al menos de una apreciación arquidiocesana, de esta manera fieles comprometidos 5% (pusillus grex, pequeño rebaño), 10% practicantes y nominales 65% que fueron bautizados y que reducen su fe a bautismo, matrimonio, funerales y que engloban la apatía centenaria de otra fe el 15%, muchos de los cuales pertenecen al grupo anterior, y agnósticos un 5% que también fueron bautizados en la iglesia católica.
Con esto lo que quiero es subrayar el ángulo que observaba el Señor Arzobispo al referirse al desánimo con que algunos se le acercan aludiendo al hecho de que perdemos terreno, etc... Claro que son válidas muchas consideraciones, pero comparto el lema del principio bíblico del pequeño número. Desde Abraham con su familia, segregado del confuso mundo de pueblos; el resto de Israel, regresado de Babilonia; los Apóstoles y la comunidad primitiva, nuevo resto de Israel. Después del crecimiento de la Iglesia, los nuevos pequeños comienzos de la realidad monacal y de los anacoretas del desierto; Benito y sus monasterios; las órdenes mendicantes, las órdenes de los tiempos modernos; hoy día las nuevas comunidades. Cuando Dios quiere obrar algo en la historia, comienza por un pequeño número.
El principio bíblico del pequeño número irradia esperanza. Claro que el hecho de que Dios empiece siempre por el pequeño número no implica que, dondequiera que se den números pequeños esté Dios allí para empezar de nuevo. Los números pequeños pueden significar, igualmente, el fin de algo que empezó por un pequeño número y alcanzó grandes dimensiones, pero que la sopa perdió su sabor por habérsele echado demasiada agua. El principio del pequeño número no lo debemos empobrecer, ya que se ve aplicado en las obras de Dios.
Se suele decir cuando hablamos de grupos "ni son todos los que están, ni están todos los que son", recordando la frase de un gran escritor. Y vemos que lo mismo se aplica hasta cierto punto a los grupos cívicos políticos bien intencionados y patriotas en que un grupo pequeño de sinceros patriotas bien intencionados inician un movimiento en pro de una causa y en el camino se van sumando miembros que a la larga más bien son lastre que ayuda y se desprestigia el grupo y llegan a destruir el grupo eventualmente, como ha sucedido con partidos políticos u otras organizaciones similares.
San Juan Bautista tenía sus seguidores cuando irrumpió la presencia de Cristo Nuestro Señor en su campo y muchos de sus seguidores lo abandonaron y se sumaron al grupo de Jesús cuando respondió en Juan 3, 30: "Conviene que El crezca y yo disminuya" que expresa no baja autoestima, sino comprensión del meollo del principio del pequeño número.