Clase media, derrumbe mundial
Millares de familias como las nuestras, vieron derrumbarse sus estilos de vida, estabilidad financiera y emocional, por las pérdidas de sus viviendas, en el epicentro bancario inicial del primer mundo, mucho antes de que se informara sobre dicha turbulencia financiera. Posteriormente, percibieron el desvanecimiento de sus previsiones para la jubilación y sus ahorros, por las turbulencias bursátiles, lo cual se sumó al derrumbe de bienestar social, experimentado desde meses anteriores, ocasionado por la incontenible inflación globalizada, que impacta a todos.
En Latinoamérica, coinciden los expertos, que las turbulencias se sienten en la caída de precios de materias primas, de la demanda de éstas, de las remesas de dinero recibidas del exterior; de la baja del comercio mundial, de las inversiones, del potencial de generar empleo (la OIT vaticina la pérdida de 20 millones de empleos mundialmente); en la reducción del crecimiento económico e impuestos a recaudar.
Para las economías débiles, presagio más pobreza, desigualdad, hambre, malnutrición, inconformidad social, violencia; menos gasto social (sanitario, educativo) por la caída de impuestos y la asignación de más recursos para combatir la inseguridad, incrementada por las agobiantes carencias y pérdidas de bienestar.
Tras las turbulencias bancarias, se evidenció tal insuficiencia en las regulaciones de esta actividad, que existen propuestas para crear un nuevo orden financiero mundial.
Los gobiernos pertinentes, intervinieron los bancos afectados utilizando multimillonarios rescates para detener la caída de los mismos, los cuales estaban arrastrando a los mercados bursátiles, intentando además, dichos gobiernos, frenar una recesión mundial hasta ahora incontenible.
A pesar que se sostiene que, en general, Latinoamérica resistirá las arremetidas de estas turbulencias globales, debemos anticipar la ocurrencia de coyunturales desmejoramientos socioeconómicos y diseñar medidas aplicables en caso de emergencia, de manera que no hagan crisis posibles pérdidas de bienestar social de menor cuantía, como ya se experimenta globalmente; evitando el aumento de la pobreza vía clase media e inducir a la equidad cristiana en la distribución de las riquezas en Panamá, propiciando de esta manera la entrega de un mejor país al relevo generacional.