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CMA: &#161Que se acabe el secretismo!


El grupo gobernante, desde un principio, decidió hacer una parcela de su exclusiva propiedad del tema de la prolongación de la presencia militar de los Estados Unidos, después del 31 de diciembre de 1999, entusiasmados por el hecho de que las encuestas han revelado que la mayoría de los panameños está a favor y con la esperanza de capitalizar políticamente.
Ello explica el secretismo que ha rodeado todo el proceso de negociación que, descartando todos los eufemismos, se inició con las denominadas conversaciones exploratorias, en 1995.
Confieso que para mí, al inicio de todo este teje maneje, era ilógico que un tema de la importancia que tiene la prolongación de la presencia militar norteamericana se manejara en forma secreta.
A mi modo de ver, nuestros gobernantes estaban dejando escapar una muy buena oportunidad de hacer coincidir a los sectores que los adversan en un tema patriótico fundamental. Me parecía que para ellos era más conveniente buscar un consenso de todas las fuerzas políticas y sociales, que recogiera las aspiraciones nacionales y fuera la base de la estrategia panameña, y luego conformar un equipo negociador representativo de ese consenso, por encima de las diferencias políticas.
¿Por qué no siguieron ese camino? La respuesta está clara ahora. No lo siguieron, porque no podían compartir el alcance y contenido de las concesiones que proyectaban hacerle a los Estados Unidos y que ya están plasmadas en el convenio que han negociado, cuyos detalles algunos conocen, pero que la Nación ignora, pues no es verdad, como se ha afirmado, que casi todo se haya dicho sobre el CMA.
Por el contrario, al CMA lo rodea un mar de secretismo, confusiones e imprecisiones de toda índole, que no se aclaran con las "ilustrativas explicaciones" de los voceros oficiales, que sólo contribuyen al aumento de la suspicacia y la desconfianza.
Informaciones recientes anuncian que en fechas próximas, que nadie ha precisado, se iniciará una ronda de explicaciones a legisladores, partidos políticos (a algunos ya se las han hecho), y otros sectores sobre el contenido del acuerdo que van a firmar en pocos días los representantes de los Estados Unidos y Panamá.
Pareciera que la estrategia del Gobierno es demorar, por todo el tiempo que le sea posible, mediante una divulgación restringida, el contenido de lo negociado.
Si seguimos empatando cabos y al secretismo que hasta ahora nos han impuesto se agrega esta modalidad de informar sólo a algunos sectores, y por separado tendremos que concluir que aquí no hay un gato, sino una madriguera de gatos encerrados.
¿A dónde llegarán por ese camino? Cuidado que ante un muro de rechazo. Muchas veces he citado el ejemplo de lo que ocurrió en 1947 con el llamado Convenio de Bases, o lo que igualmente sucedió con los tratados conocidos como los "Tres en Uno". Ambos fueron hecho añicos por el rechazo popular.
Por casi dos años, muchos panameños hemos venido demandando información transparente sobre el contenido de las negociaciones, pero una y otra vez nos hemos estrellado contra el hermetismo oficial o se nos ha contestado con explicaciones que no aclaran nada.
Tal vez, a nuestros gobernantes, en sus alardes de viveza, se les han escapado dos pequeños detalles: Uno, que tarde o temprano tendrán que destapar la olla completamente y el acuerdo o los acuerdos tendrán que ser divulgados íntegramente; y dos, que el pueblo panameño, por si no lo recuerdan, sabe leer.
Desde luego, no espero un cambio de conducta en los personeros del régimen y, tampoco, que abandonen su consabida táctica de ocultar sus maquinaciones, mediante una nueva campaña de ataques contra sus opositores.
Sin embargo, es oportuno recordarles que esa estrategia de nada servirá, pues el país no les prestará mayor atención.
No necesitamos que nos expliquen nuevamente y en forma amañada las bondades de los acuerdos.
Si lo que han negociado es tan bueno como nos dicen, entonces, que publiquen el acuerdo, con todos y sus pelos y señales, en español e inglés, para que todos podamos compartir las buenas nuevas.
¡Y que se acabe el secretismo!

101 años de Panamá América

 
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