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CMA: Acuerdo desconocido


Deseo dedicar esta columna a plantear algunas consideraciones, en torno a la etapa en que dicen se encuentran las negociaciones para el establecimiento del CMA en nuestro país.
Pensaba que, luego de la inmensa cantidad de contradicciones e imprecisiones que distinguieron la etapa de exploraciónnegociación, al llegarse a un acuerdo final, como dicen se ha llegado, los panameños íbamos a conocer los términos y condiciones del mismo, mediante una bien organizada divulgación de sus textos, en ambos idiomas, Sin embargo, las contradicciones e imprecisiones continúan, ahora con una tendencia hacia lo que han denominado una "amplia divulgación de los temas o puntos más importantes de la negociación".
Es imperativo que los panameños sepamos, cláusula por cláusula, lo que se ha negociado. El efecto de esta negociación, en todos los aspectos, será de y recaerá sobre el país y los panameños. Con entera independencia de que otros países deseen sumarse al CMA para justificar su multilateralidad, no podemos nosotros, los panameños, conocer después que ellos los términos de los acordado bilateralmente con E.U. y que quizás volverá a gravar el destino soberano de Panamá. Resulta muy cómodo para cualquier país venir a sumarse en Panamá a un esfuerzo de esta naturaleza, el cual, aunque sea destinado a luchar contra un problema que desconocefronteras como lo es el narcotráfico, estoy seguro que ninguno de los aspirantes lo aceptaría en su territorio. Por ello, somos los panameños, antes que nadie, los que debemos conocer sus detalles, efectos o virtudes.
La política de divulgación de los temas importantes puede convertirse en el mecanismo, para decir lo que conviene y para ocultar lo que no conviene. Si hacemos un inventario de los negociadores y de los más expresivos defensores, tenemos que sólo el Dr. Alfaro y el canciller Arias proyectan credibilidad para abordar un tema de esta naturaleza, ya que sus actuaciones anteriores no son las antitesis de sus planteamientos y posturas políticas y personales en el presente, ni tampoco se han distinguido por su hostilidad política hacia los E.U., Sin embargo, ninguno de los dos parecen tener el control respecto de las decisiones tomadas y por tomar. Al resto, es difícil creerles, ya que hoy dicen y justifican exactamente lo opuesto a lo que decían y hacían hasta al 31 de agosto de 1994. Me hubiera gustado ver y oír a muchos de los defensores a ciegas del CMA si aún fueran oposición y otro gobierno no PRD se hubiera embarcado en esta peligrosa aventura. De seguro, continuarían con el mismo nacionalismo con que "hacían política cuando no había plata".
Recuerdo los argumentos y expresiones con que algunos de ellos atacaron en 1990 el retorno a Panamá de los voluntarios del Cuerpo de Paz, las mentiras que usaron para distorsionar el fondo de lo que significaba el TALM cuando presentaron el informe de minoría a la Asamblea previo a la ratificación a los ataques sin mesuras por la cooperación realizada a través de "Fuertes Caminos" para luego, en función del gobierno, hacer lo mismo con otro nombre, por citar sólo algunos casos. Esos y muchos otros antecedentes es lo que impide creer prima facie que todo está bien y que la Patria está salvada en sus manos.
Por lo anterior, considero que para poder opinar responsablemente sobre el CMA se tienen que conocer los textos, en ambos idiomas, del acuerdo. Reitero que en ambos idiomas, para comprender el alcance de cada término y evitar divergencias de criterios, las cuales al momento de interpretar, siempre favorecen a la parte más fuerte, más por razones de hecho que de derecho. Betty Brannan en su columna del 7 de enero publicó una lista de algunas cosas que en su criterio no se saben o no están claras. Bobby Eisenmann en su recomendación de voto, también analiza distintos aspectos de innegable y meritoria atención. Sin embargo esas y todas las diferentes opiniones que se han venido leyendo y escuchando son conceptuales, ya que nadie ajeno al círculo negociador conoce letra por letra lo acordado. Hay que conocer todo el acuerdo para hacer la valoración integral de la conveniencia o no para nuestro país del CMA, teniendo muy en cuenta nuestra única y sensitivas particularidades como Nación en un momento de gran significación política e histórica, que no las tiene ninguno de los otros países que han manisfestado interés en el Centro. Sólo así podremos votar a conciencia.
Es un tema de todos los panameños y no de la sola y exclusiva consideración del PRD, aunque sí será de ellos, los del PRD, la sola y única responsabilidad si lo acordado resulta ser una entrega disimulada de nuestro territorio y de nuestra dignidad como Nación. Que se publiquen los textos, debe ser la exigencia nacional.

101 años de Panamá América

 
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