CMA y el Derecho Internacional
Todo parece indicar que los negociadores panameños no participaron en la redacción del acuerdo del CMA porque ahora resulta que el gobierno panameño le solicita al de Estados Unidos que "aclare" conceptos y textos que aparecen en dicho instrumento. Esta tarea debían realizarla los negociadores panameños en el curso de sus discusiones con la contraparte antes de declarar que se había llegado a acuerdos, aunque sólo fuesen conceptuales, con Estados Unidos.
El presidente Pérez Balladares no mantuvo su palabra de que si no había acuerdo al 31 de diciembre pasado las negociaciones se darían por terminadas. Ello indica que sí había disposición de aceptar el acuerdo del CMA tal como estaba, que consagraba una indisimulada presencia militar norteamericana, pero que las presiones internas del PRD obligaron a dar marcha atrás. Si ahora el propio gobierno llega a la conclusión de que el CMA no era aceptable por el hecho de contemplar instalaciones militares disfrazadas que reiteradamente estuvieron negando, es fácil concluir que los negociadores panameños engañaron al país y al propio gobierno, o bien el gobierno intentó lograr, sin éxito, la aceptación del CMA tal como quedó en diciembre. ¿Son responsables o no los negociadores panameños de haber mentido?
Será bien difícil que Estados Unidos acepte modificar lo acordado para incluir los temas relativos al tráfico de armas, al rechazo de operativos militares y a la igualitaria participación en el disfrute de la información recabada, sugeridas por Colombia, México y Brasil.
Panamá no debe aceptar el esquema de una negociación bilateral con Estados Unidos para que, posteriormente, Panamá suscriba acuerdos bilaterales con cada uno de los países interesados porque entonces le tocará asumir responsabilidades que no le corresponden, que son innecesarias, gravosas, y que no podrá cumplir.
Según el jefe del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, más del 70 por ciento de la droga que entra a Estados Unidos lo hace por las costas de México en el Pacífico, a donde llega en embarcaciones directamente desde Sudamérica. El tráfico por mar es prácticamente incontrolable. Dichas declaraciones ponen en jaque la noción de que el 70 por ciento de dicha droga pasa por el Canal en contenedores. En consecuencia, el CMA ni el actual Centro de Operaciones Conjuntas son capaces de detectar los cargamentos de droga que viajan por miles de senderos marítimos, y ello nos reafirma en nuestra convicción de que el CMA tiene propósitos de proyección regional de fuerzas militares bajo la tutela de Estados Unidos.
Estados Unidos ha concluido decenas de acuerdos bilaterales con países de Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, a quienes ha presionado para que dichos países permitan a fuerzas estadounidenses incursionar sin permiso previo en sus aguas territoriales y en sus espacios aéreos, en franco atropello de soberanías. Cuando visualizamos la red de bases de interdicción y las amplias potestades jurisdiccionales que Estados Unidos ha logrado en la región, nos percatamos que el CMA será el cuartel central, la capital, de una vasta red militar con la cual Estados Unidos mantendrá cercada a toda la región. El CMA no puede ser visto fuera del contexto mencionado, sin el cual es pura ilusión.
El Canal nunca ha sido neutral, pero ahora existe el Tratado de Neutralidad que contempla la libertad de tránsito en todo tiempo y la desmilitarización extranjera. Sin embargo, con el CMA Estados Unidos pretende eliminar el principio de la desmilitarización extranjera, un pilar de la neutralidad, para reenclavarnos sus pendones militares y de otros países en un franco intento de fijar en Panamá la capital de la Internacional de las Espadas. Así se dará por terminado el régimen de neutralidad permanente y nuestra aspiración de que nuestra Patria alcance la total liberación de toda forma de ocupación militar.
Es posible que un rechazo del CMA provoque en Estados Unidos la necesidad de buscar opciones políticas distintas al P.R.D. y debemos prepararnos para la posibilidad, porque la clase política panameña, específicamente la oposición, no ha sido capaz de pronunciarse en contra del CMA a pesar de que ahora sí conocemos los textos acordados. Salvo el PNP, la facción gloriosa del Papa Egoró y Sandra Escorcia, todos los demás partidos están impregnados de un espíritu oportunista que raya en lo antinacional.
En 1967, Arnulfo Arias se opuso a los Tratados RoblesJohnson y ganó la presidencia en 1968. ¿Por qué la oposición no aprende de la historia?
El presidente Pérez Balladares no mantuvo su palabra de que si no había acuerdo al 31 de diciembre pasado las negociaciones se darían por terminadas. Ello indica que sí había disposición de aceptar el acuerdo del CMA tal como estaba, que consagraba una indisimulada presencia militar norteamericana, pero que las presiones internas del PRD obligaron a dar marcha atrás. Si ahora el propio gobierno llega a la conclusión de que el CMA no era aceptable por el hecho de contemplar instalaciones militares disfrazadas que reiteradamente estuvieron negando, es fácil concluir que los negociadores panameños engañaron al país y al propio gobierno, o bien el gobierno intentó lograr, sin éxito, la aceptación del CMA tal como quedó en diciembre. ¿Son responsables o no los negociadores panameños de haber mentido?
Será bien difícil que Estados Unidos acepte modificar lo acordado para incluir los temas relativos al tráfico de armas, al rechazo de operativos militares y a la igualitaria participación en el disfrute de la información recabada, sugeridas por Colombia, México y Brasil.
Panamá no debe aceptar el esquema de una negociación bilateral con Estados Unidos para que, posteriormente, Panamá suscriba acuerdos bilaterales con cada uno de los países interesados porque entonces le tocará asumir responsabilidades que no le corresponden, que son innecesarias, gravosas, y que no podrá cumplir.
Según el jefe del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, más del 70 por ciento de la droga que entra a Estados Unidos lo hace por las costas de México en el Pacífico, a donde llega en embarcaciones directamente desde Sudamérica. El tráfico por mar es prácticamente incontrolable. Dichas declaraciones ponen en jaque la noción de que el 70 por ciento de dicha droga pasa por el Canal en contenedores. En consecuencia, el CMA ni el actual Centro de Operaciones Conjuntas son capaces de detectar los cargamentos de droga que viajan por miles de senderos marítimos, y ello nos reafirma en nuestra convicción de que el CMA tiene propósitos de proyección regional de fuerzas militares bajo la tutela de Estados Unidos.
Estados Unidos ha concluido decenas de acuerdos bilaterales con países de Centroamérica, el Caribe y Sudamérica, a quienes ha presionado para que dichos países permitan a fuerzas estadounidenses incursionar sin permiso previo en sus aguas territoriales y en sus espacios aéreos, en franco atropello de soberanías. Cuando visualizamos la red de bases de interdicción y las amplias potestades jurisdiccionales que Estados Unidos ha logrado en la región, nos percatamos que el CMA será el cuartel central, la capital, de una vasta red militar con la cual Estados Unidos mantendrá cercada a toda la región. El CMA no puede ser visto fuera del contexto mencionado, sin el cual es pura ilusión.
El Canal nunca ha sido neutral, pero ahora existe el Tratado de Neutralidad que contempla la libertad de tránsito en todo tiempo y la desmilitarización extranjera. Sin embargo, con el CMA Estados Unidos pretende eliminar el principio de la desmilitarización extranjera, un pilar de la neutralidad, para reenclavarnos sus pendones militares y de otros países en un franco intento de fijar en Panamá la capital de la Internacional de las Espadas. Así se dará por terminado el régimen de neutralidad permanente y nuestra aspiración de que nuestra Patria alcance la total liberación de toda forma de ocupación militar.
Es posible que un rechazo del CMA provoque en Estados Unidos la necesidad de buscar opciones políticas distintas al P.R.D. y debemos prepararnos para la posibilidad, porque la clase política panameña, específicamente la oposición, no ha sido capaz de pronunciarse en contra del CMA a pesar de que ahora sí conocemos los textos acordados. Salvo el PNP, la facción gloriosa del Papa Egoró y Sandra Escorcia, todos los demás partidos están impregnados de un espíritu oportunista que raya en lo antinacional.
En 1967, Arnulfo Arias se opuso a los Tratados RoblesJohnson y ganó la presidencia en 1968. ¿Por qué la oposición no aprende de la historia?