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Colegios y derechos humanos




Sociólogo y escritor

¿Cuál es el conocimiento y práctica cotidiana de los principios democráticos y los derechos humanos en Panamá? ¿Cómo se percibe desde los diversos agentes educativos como estudiantes, profesores, directores de colegios y padre de familia? ¿Qué limitaciones, necesidades o expectativas importantes deberían atenderse mediante acciones educativas en materia de democracia y derechos humanos? Estas son alguna de las preguntas que intenta responder un reciente estudio realizado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), intitulado "Hallazgos sobre Democracia y Derechos Humanos en la Educación Media", que analiza y compara resultados en Panamá y Costa Rica. Del informe seleccionamos algunos elementos que resaltan y mueven a la reflexión:
Todos los sectores afirman que el colegio cumple una importante labor formativa en la juventud.
Todos coinciden en que las actividades extracurriculares son importantes, por el valor formativo que tienen para la juventud. Las principales son las deportivas, culturales y recreativas. En cambio, las actividades comunitarias tienen porcentajes muy bajos y no son mencionadas las actividades políticas. Es decir, existe una baja capacidad de afectar la vida comunal, social y política del país por parte de la educación media, lo que nos recuerda los estudios sobre niveles de vida en Panamá, donde se denota la baja integración de la juventud en las actividades comunales y sociales. Esto definitivamente expresa apatía y tendrá sus huellas en la participación ya adulta de la juventud.
La democracia tiene diversas acepciones para los diversos actores. En cambio el concepto de derechos humanos muestra más coincidencia, pues es entendido como el derecho de las personas y el respeto hacia los otros. Todos acuerdan que derechos humanos y democracia están relacionados. Tal como afirma Roberto Cuellar, Director del IIDH, ambos conceptos "están indisolublemente unidos, pues sólo en el contexto de un estado de derechos democrático es posible que se reconozcan los principales derechos humanos, así como puede calificarse a una sociedad de democrática cuando en ella se respetan tales derechos. Y esto no se refiere sólo a su vigencia jurídica, sino a su realización efectiva en la cotidianeidad... la democracia es mucho más que una doctrina de acción política; es un modo y una cultura de vida."
Todos los sectores convergen en la necesidad que en la vida del colegio estén presentes los derechos humanos y los principios democráticos. Pero en cuanto al espacio necesario para que ello ocurra, la mayoría dice que es poco o insuficientes, especialmente los padres de familia y los estudiantes. Para superar este problema se recomienda más tiempo para hablar de estos temas y más participación de los estudiantes.
Para los docentes y directores sí se practica diariamente los derechos humanos en el colegio, pero los estudiantes y padres presentan dudas o escepticismo, y proponen para modificar esto tratar el tema (dar información); dar mayor derecho de opinión; y brindar respeto en general y al estudiante.
Se reconoce el papel de estudiantes, docentes y directores en contribuir en alto grado a que se respeten los principios de democracia y derechos humanos en los colegios, pero no así con relación al Ministerio de Educación y los padres.
Existen menos instancias dentro de los colegios que fuera de ellos a las cuales se pueda acudir en situaciones de conflictos de derecho. En cuanto a las instituciones externas, es significativo que en Costa Rica todos los sectores conocen a la Defensoría del Pueblo (de los Habitantes se llama allá) con cifras significativas y en cambio en Panamá sólo dos sectores con apenas un 11.3% conozcan la labor de esta institución, aunque en ambos países se reconocen la importancia de la existencia de este tipo de organizaciones. Porcentajes bajos de los encuestados dicen recibir capacitación de instituciones externas. Esto remarca precisamente la necesidad de extender la actividad de la Defensoría a todos los niveles en línea de formación y promoción.
Prevalece en los padres de familia una visión estrecha sobre su rol en la institución educativa y "No se revela mucha conciencia de las posibilidades más amplias de participación y apoyo...", por lo que debería existir más espacio para la participación de los padres.
El docente debería tener este perfil para incentivar los espacios de derechos humanos y democracia: Conocimiento de la materia; habilidad pedagógica a través de mayor participación estudiantil; tratamiento justo a todos en la clase; no hacer discriminaciones; favorecer y escuchar las opiniones de los estudiantes. ¿Cuántos profesores reúnen estas condiciones?
Los jóvenes son escépticos cuando se les pregunta sobre el futuro del país y si se contemplará las necesidades sus necesidades, pero casi la mitad cree que las cosas podrán mejorar.
Estas y otras cosas más mencionan el informe (IIDH Apartado 10.081-1000 San José, Costa Rica), que debería ser analizado cuidadosamente por la sociedad civil y política nacional, en especial por los sectores relacionados con el acontecer educativo. Lo que está en juego es el tipo de ciudadano que integrará la sociedad panameña y que la orientará hacia un futuro, que debe ser mejor y con más calidad humana para todos y todas. (raulleisr@hotmail.com)

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