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Colombia en el filo de la navaja


El Presidente Pastrana se jugó entero para ganar la paz, pero, más allá de su loable empeño, no advirtió que la guerrilla tuvo agendas paralelas: una para el exterior, otra para consumo y beneficio interno. Ahora no tiene otra alternativa que actuar con realismo y prepararse para recuperar los espacios concedidos en las zonas despejadas que abarcan 42 mil kilómetros de territorio de cinco municipios y los lugares rurales donde está replegada la subversión. Encima de ello, tendrá que moverse en el escenario beligerante que él intentó evitar y que lo obliga a lanzar al ejército regular a una ofensiva total contra las zonas rurales donde se agitan los 42 mil insurgentes sin Dios y sin ley, pero con el apoyo de armamento pesado como misiles de fabricación soviética y norteamericana ubicados en depósitos ocultos.
Mientras se prepara la ofensiva militar contra la FARC, Panamá debe maximizar esfuerzos para impedir la extensión del conflicto colombiano al territorio panameño del Darién. La situación del Darién panameño trae el recuerdo de una frase del dictador Porfirio Díaz sobre la vecindad de México y Estados Unidos: "Pobre México... tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos". Si inevitablemente nuestro territorio austral está cerca de las probables áreas de confrontación militar, debemos prepararnos para proteger a la población fronteriza panameña y evitar la extensión de un conflicto que no generamos pero que nos puede afectar de una y otra manera.


101 años de Panamá América

 
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