Colombia propone cambios en el TIAR
Sumándose a la posición de México, aunque por otras razones, el Presidente de Colombia, Alvaro Uribe, propone la reforma del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), según declaraciones al diario The Miami Herald. Coincidiendo con su viaje a Estados Unidos, Uribe recurre al argumento de que la guerrilla y el tráfico de drogas constituyen una amenaza para las democracias latinoamericanas, que no fue prevista cuando se debatió y aprobó el tratado hace 55 años, dentro del contexto de la guerra fría, pero que ha adquirido una indiscutida vigencia por lo cual ambos delitos conexos deben ser incorporados a la legislación interamericana. "El problema colombiano es un enemigo común para las democracias de este continente. Estos grupos violentos en Colombia tienen el potencial de desestabilizar todas las democracias de la región", dijo Uribe en una entrevista publicada por el diario The Miami Herald.
México se retiró el 6 de septiembre del TIAR, argumentando que es un instrumento obsoleto que requiere cambios en profundidad , por ejemplo, establecer puentes de una cooperación militar en temas como desastres naturales, epidemias y la lucha contra la pobreza.
Fue a principios de los setenta que varias naciones latinoamericanas, algunas de ellas bajo dictaduras militares, propusieron no simples cambios sino una desafiliación total del TIAR.
En aquellas circunstancias políticas, la salida del tratado buscaba romper la dependencia militar con Estados Unidos, cabeza principal del tratado interamericano, y abrir el camino para uncirse a otra dependencia, mucho más preocupante, con la Unión Soviética, el Pacto de Varsovia y Cuba. Tan abierto fue el propósito de la salida del TIAR para entrar a otros convenios extracontinentales, que los regímenes militares de Perú, Ecuador y Bolivia, o civiles como el de Salvador Allende de Chile, que abrigaban esa iniciativa, no llegaron a implementarlo. Sin embargo, la guerra de las Malvinas sí infligió una estocada mortal al TIAR, cuando Estados Unidos colaboró abiertamente con la intervención militar de Inglaterra y se puso de espaldas a la posición de Argentina en aquel entonces. El TIAR naufragó en las Malvinas, dijeron entonces numerosos observadores internacionales.
En sus declaraciones al diario norteamericano, Uribe señaló en esta ocasión que no se oponía a la decisión de México sobre el TIAR, pero agregó, con especificidad ausente en la postura diplomática mexicana, que el acuerdo debería enmendarse para incluir la lucha contra la guerrilla y el terrorismo.
El Tratado de Río, como se conoce también al TIAR, se firmó cuando en el continente imperaban los postulados post segunda guerra mundial, y la poderosa gravitación geopolítica de Estados Unidos indujo a la concertación de "un mecanismo para resolución pacífica de disputas entre los 19 estados firmantes y un sistema de defensa unificada en caso de agresión externa, bajo el principio que una agresión contra un Estado se entendería como una agresión contra todos los países americanos".
Desde luego, la propuesta del mandatario colombiano tiene aspectos que exigen puntualización, a saber, si la lucha de un país contra la guerrilla interna o terrorismo puede demandar la intervención de otros países del hemisferio, lo que llevaría a un reajuste del principio de no injerencia en asuntos nacionales. El TIAR fue concebido bajo la premisa de una defensa concertada contra una agresión extracontinental, pero lo que Uribe plantea cambiaría radicalmente el escenario y los protagonistas del conflicto. No cabe duda que Colombia merece el apoyo del hemisferio en su combate contra el terrorismo. Pero hay que tener mucha prudencia en el manejo de las enmiendas al TIAR o a la creación de otro convenio sui géneris. En Panamá se abandonó la idea del Centro Multilateral Antidrogas, avalado por la administración Pérez Balladares, porque la opinión pública en nuestro país es muy sensitiva a proyectos que, so pretexto de luchar contra el narcotráfico, introduzca tutelas militares que lesionen la soberanía nacional. Este es un tema que requiere que se hile muy fino para no salir del sartén y caer otra vez en las brasas.
México se retiró el 6 de septiembre del TIAR, argumentando que es un instrumento obsoleto que requiere cambios en profundidad , por ejemplo, establecer puentes de una cooperación militar en temas como desastres naturales, epidemias y la lucha contra la pobreza.
Fue a principios de los setenta que varias naciones latinoamericanas, algunas de ellas bajo dictaduras militares, propusieron no simples cambios sino una desafiliación total del TIAR.
En aquellas circunstancias políticas, la salida del tratado buscaba romper la dependencia militar con Estados Unidos, cabeza principal del tratado interamericano, y abrir el camino para uncirse a otra dependencia, mucho más preocupante, con la Unión Soviética, el Pacto de Varsovia y Cuba. Tan abierto fue el propósito de la salida del TIAR para entrar a otros convenios extracontinentales, que los regímenes militares de Perú, Ecuador y Bolivia, o civiles como el de Salvador Allende de Chile, que abrigaban esa iniciativa, no llegaron a implementarlo. Sin embargo, la guerra de las Malvinas sí infligió una estocada mortal al TIAR, cuando Estados Unidos colaboró abiertamente con la intervención militar de Inglaterra y se puso de espaldas a la posición de Argentina en aquel entonces. El TIAR naufragó en las Malvinas, dijeron entonces numerosos observadores internacionales.
En sus declaraciones al diario norteamericano, Uribe señaló en esta ocasión que no se oponía a la decisión de México sobre el TIAR, pero agregó, con especificidad ausente en la postura diplomática mexicana, que el acuerdo debería enmendarse para incluir la lucha contra la guerrilla y el terrorismo.
El Tratado de Río, como se conoce también al TIAR, se firmó cuando en el continente imperaban los postulados post segunda guerra mundial, y la poderosa gravitación geopolítica de Estados Unidos indujo a la concertación de "un mecanismo para resolución pacífica de disputas entre los 19 estados firmantes y un sistema de defensa unificada en caso de agresión externa, bajo el principio que una agresión contra un Estado se entendería como una agresión contra todos los países americanos".
Desde luego, la propuesta del mandatario colombiano tiene aspectos que exigen puntualización, a saber, si la lucha de un país contra la guerrilla interna o terrorismo puede demandar la intervención de otros países del hemisferio, lo que llevaría a un reajuste del principio de no injerencia en asuntos nacionales. El TIAR fue concebido bajo la premisa de una defensa concertada contra una agresión extracontinental, pero lo que Uribe plantea cambiaría radicalmente el escenario y los protagonistas del conflicto. No cabe duda que Colombia merece el apoyo del hemisferio en su combate contra el terrorismo. Pero hay que tener mucha prudencia en el manejo de las enmiendas al TIAR o a la creación de otro convenio sui géneris. En Panamá se abandonó la idea del Centro Multilateral Antidrogas, avalado por la administración Pérez Balladares, porque la opinión pública en nuestro país es muy sensitiva a proyectos que, so pretexto de luchar contra el narcotráfico, introduzca tutelas militares que lesionen la soberanía nacional. Este es un tema que requiere que se hile muy fino para no salir del sartén y caer otra vez en las brasas.