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Colón: Después de la tempestad, la calma


Un viejo adagio sentencia que después de la tempestad viene la calma. Yo agregaría, que una calma social sin vientos de esperanzas es presagio de tempestades más severas. En Colón, existe preocupación por saber cuánto tiempo durará la relativa tranquilidad en las calles. Y es que Colón está una vez más en el ojo de la tormenta. Mientras los casi 3000 activistas que militan en el movimiento unificado denominado Alianza por Colón, que hace semanas fue ferozmente reprimido, están aparentemente desmovilizados, más de 15 mil desempleados buscan empleo sin manifestarse públicamente y no lo encuentran.
No debemos especular sobre las causas o repercusiones de este fenómeno, lo cierto es que existe una aparente calma, pero es conocida la agotada paciencia de quienes esperan respuestas del gobierno en materia de empleo. A pesar de ello, se presenta un gobierno sin respuestas, al menos de manera inmediata. Existe un silencio cómplice de las autoridades locales y una dirigencia en el sector privado local que no entiende que la estabilidad social es parte de la seguridad de sus inversiones.
No se ha destinado un solo centavo en concepto extraordinario para atender las necesidades emergentes de Colón, todo lo prometido está incluido en un insuficiente presupuesto que no se ha ejecutado, ni se sabe con qué criterios será manejado o cuánto beneficiará a quienes reclaman ser empleados por el gobierno o por la iniciativa privada.
El detonante social está en el hecho conocido de que cuando el gobierno ha querido dar tratamiento especial a algún asunto, ha identificado las fuentes de financiamiento y así lo ha hecho. En su oportunidad, se revirtió el uso legalmente establecido de alrededor de 25 millones de balboas provenientes del Impuesto del Seguro Educativo para financiar proyectos contemplados en el presupuesto, pero cuyas fuentes de financiamiento no serían efectivas.
Igualmente, mediante técnicas financieras, alrededor de 60 millones del FECI también fueron incorporados a la caja del Estado para financiar el presupuesto. Luego se aprobó un crédito extraordinario para subsidiar a los productores de arroz, café y otros rubros agropecuarios.
Para evitar las presiones de los transportistas por lograr un alza en el pasaje y la resistencia de los usuarios de la ciudad capital en pagar un servicio que no reciben, se ordenó al Banco Nacional de Panamá disponer de la suma de 30 millones de balboas para financiar el sector.
Cuando los gremios empresariales así lo solicitaron, del Fondo Fiduciario se destinaron 20 millones de balboas al denominado Plan Dinámico 2001, de los cuales a Colón no se le ha asignado nada.
Se utilizaron 56 millones de dólares provenientes de la reestructuración financiera de las empresas energéticas en el presupuesto nacional sin que esto estuviera contemplado, y sin cumplir con las formalidades para ello. Al fracasar los intentos de financiar la reestructuración del IDAAN con el Fondo Fiduciario, de una vez se ubicaron casi 150 millones de dólares.
La Caja de Seguro Social ha sido utilizada reiteradamente como caja menuda del Estado cuando las recaudaciones tributarias o los ingresos de capital no han sido suficientes para garantizar la liquidez financiera que requiere el financiamiento de las actividades o programas de gobierno.
Para el año 2002, se han incorporado al presupuesto el uso de 179 millones de balboas provenientes del Fondo Fiduciario, destinados inicialmente a obras de interés social y que bien pudo ser fuente financiera para el desarrollo de algunos programas emergentes en Colón.
Para Colón no hay nada; el gobierno ha dicho claramente que no existen los recursos para financiar este tipo de programas. Sin embargo, no hace el menor esfuerzo por conservar o desarrollar una fuente de fondos proveniente del exterior y que servía para financiar los proyectos definidos por la Junta Asesora de la Presidencia para Asuntos de Colón (JAPAC).
Todas las "Comisiones de Alto Nivel" nombradas por el gobierno para atender los asuntos de Colón han fracasado. Creo sinceramente que además de la incapacidad gubernamental, Colón no representa incentivo alguno para los intereses de los personeros del gobierno. No somos objeto de importantes inversiones públicas, ni se muestra interés en discutir con seriedad el desarrollo de políticas o proyectos dirigidos a enfrentar los problemas coyunturales ni estructurales en el campo laboral.
El gobierno no tiene interés en dar a Colón un tratamiento económico de emergencia social, perdiendo de vista que esto se constituye en una de las premisas para dar paso al desarrollo de proyectos estratégicos en discusión y pendientes de ejecución que suman más de mil millones de balboas en inversión privada nacional y extranjera.
A pesar del descontento social y la falta de credibilidad hacia el gobierno, está planteada la discusión del Centro Multimodal e Industrial de Servicios Internacionales, que por su complejidad sólo es concebido por algunos como un Centro Multimodal de Carga, con una prometida inversión de casi 400 millones de dólares y una publicitada generación masiva de empleos.
Si el gobierno no da respuestas, sólo sembrará incertidumbre e inseguridad entre los grandes inversionistas, quienes no han descartado seguramente otras alternativas. Y un proyecto que, aunque en este momento consideramos que debe ser ampliamente discutido para encontrar el punto de equilibrio entre el sacrificio patrimonial del Estado y los beneficios esperados, y que además debe dar muestras de sus bondades mediante una mejor proyección social, terminará como muchos otros.
Hoy, se vive una aparente calma. Mañana será nuevamente la Alianza por Colón con sus actuales dirigentes o con nuevos grupos organizados, incluidos desempleados, profesionales, pequeños y medianos empresarios quienes, ante la desesperanza, la demagogia gubernamental y la falta de respuestas efectivas al desarrollo regional, podrán como un tornado, volver la calma en tempestad.

101 años de Panamá América

 
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