Colón Puerto Libre
El claro análisis legal y las excitativas que presenta el joven abogado Gabriel D"Annunzio Rosanía V. en su artículo: "Puerto Libre y Derechos Humanos", del 28 de enero del 2000 en El Panamá América, merecen la mayor atención del Organo Ejecutivo y de la ciudadanía, en general. Según expone el Lic. Rosanía, Colón Puerto Libre fue creado mediante Ley No. 29 del 30 de diciembre de 1992, hace ocho años, y por diversos motivos los gobiernos sucesivos no han implementado su realización.
El proyecto de la Zona Libre de Colón se basa en una restricción del concepto de puerto libre en una área cercada para centro de depósito, manipulación y distribución de mercaderías, incentivado por la exención de impuestos de importación-exportación. Extender ahora sus actividades al comercio al detal va contra los derechos de la ciudad de Colón, que competiría en desventaja. Esto lo ha aclarado también el Lic. Rosanía.
Fui un admirador y lo soy hoy aún más de la fabulosa creación de la Zona Libre de Colón. Fui testigo cercano de sus momentos germinales. El Lic. Agustín Cedeño Vergara fue su adalid y mayor precursor. Asistido por su brillante y bilingüe colaborador don Manuel (Manolo) Castillo, quien aún vive, y en conjunto con una pléyade de entusiastas empresarios colonenses, luchó denodadamente, día y noche, por llevar a la realidad el ambicioso proyecto. Recuerdo, entre dichos notables empresarios, a Don Herbert y Roberto Toledano, Ferdinand Grebien, Julio Salas, Manuel Everardo Duque, Basilio Ford, José María González y Alberto Motta. El Lic. Cedeño viajó semanalmente a Panamá, durante meses y años, para concretar la estructuración jurídica y detalles físicos de la concepción. El presidente de la república, don Enrique Jiménez y su Ministro de Hacienda, Dr. Galileo Solís, le brindaron su más irrestricto respaldo. De su propio peculio, el Lic. Cedeño viajó varias veces a la ciudad de Miami en busca de asesoramiento para la novedosa obra.
La Zona Libre de Colón ha sido la obra de mayor impacto, no sólo para la economía colonense, sino para la de toda la República. Tuvo, tiene y tendrá sus años de gloria, pero la concepción de Colón Puerto Libre debe implementarse con prontitud, justicia y dignidad.
El proyecto Colón 2000 que, amparado por el Decreto No. 70 del 6 de agosto de 1999 del gobierno inmediatamente anterior, y al filo de su extinción, no puede prevalecer contra Colón Puerto Libre, amparado por Ley. Al igual que la Zona Libre, Colón Puerto Libre fue el fruto de denodados esfuerzos, foros y discusiones, pero careció de empresarios influyentes decididos a llevarlo inmediatamente a la realidad. La Ley sola no crea riquezas. Y es que el proyecto Colón Puerto Libre no debe tan sólo circunscribirse a su contenido legal. De ser algo mucho mayor que ello. Debe:
1. Involucrar grandes transformaciones del casco urbano colonense, de la vieja "tacita de oro", como bien recuerda el Lic. Rosanía. Entre ellas y fundamental, la modernización de sus deplorables infraestructuras de agua y alcantarillados, que requerirán de múltiples estaciones de bombeo y tratamiento.
2. Su diseño por un arquitecto genial, que hará resplandecer el nuevo concepto de Colón Vitrina de Exhibición y Feria permanente comercial, turística y recreativa. Un creativo Plan Maestro. Sugiero que el gobierno contrate, nuevamente, los servicios del afamado arquitecto Frank Gheri y que le permita suspender y aplazar el proyecto de Fort Sherman, insignificante en cuanto a su comparación con el de Colón Puerto Libre-Vitrina de Exhibición -Feria, y dedicarse por completo al diseño de este prometedor mega-proyecto. Es muchísimo más urgente y reestructurar y dinamizar a Colón que implementar un proyecto turístico de alcances limitados, que interesa periféricamente a la comunidad colonense. Es claro que este rediseño conservaría dentro de sus coordenadas las edificaciones históricas y de carácter de la ciudad de Colón, restaurándolas y enalteciéndolas. Así mismo, proveería un plan para la reubicación progresiva de parte de los habitantes del casco a remodelar y rezonificar.
3. Reestructurar un plano de propiedades cónsono con la remodelación urbanística. Facilitar la asociación de varios propietarios para la adquisición o canje de sus bienes por bonos compensatorios de desarrollo negociables u otros expedientes financieros, o bien su fragmentaria de los objetivos prioritarios del Plan Maestro. La banca nacional y extranjera, multinacionales e inversionistas de todo género aportarán los financiamientos necesarios para que la empresa privada eche a andar el proyecto.
Con tal promoción, la comunidad colonense no necesitará más mendingar apoyo oficial perennemente y será árbitro de su propio destino. La Portobelo de galeones y corsarios revivirá sublimada como el futuro emporio Urbe-Vitrina-Feria, polo de atracción emblemático del continente americano. Será compatible con la Zona Libre; conciliable con Colón 2000, que podrá considerarse como primera cabeza de puente de las etapas sucesivas del vasto plan. No dudamos que el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso brindará su calor oficial y entusiasta a los nobles excitativas del Lic. Rosanía.
Los grandes proyectos reestructuradores de la economía y destino de los pueblos traen aparejados sus propios financiamientos, pero en nuestro caso el gobierno central es a quien compete autorizar su ejecución con un audaz Plan Maestro y sostenerlo en sus primeros pininos de marcha. El pueblo colonense con Dios harán el resto.
El proyecto de la Zona Libre de Colón se basa en una restricción del concepto de puerto libre en una área cercada para centro de depósito, manipulación y distribución de mercaderías, incentivado por la exención de impuestos de importación-exportación. Extender ahora sus actividades al comercio al detal va contra los derechos de la ciudad de Colón, que competiría en desventaja. Esto lo ha aclarado también el Lic. Rosanía.
Fui un admirador y lo soy hoy aún más de la fabulosa creación de la Zona Libre de Colón. Fui testigo cercano de sus momentos germinales. El Lic. Agustín Cedeño Vergara fue su adalid y mayor precursor. Asistido por su brillante y bilingüe colaborador don Manuel (Manolo) Castillo, quien aún vive, y en conjunto con una pléyade de entusiastas empresarios colonenses, luchó denodadamente, día y noche, por llevar a la realidad el ambicioso proyecto. Recuerdo, entre dichos notables empresarios, a Don Herbert y Roberto Toledano, Ferdinand Grebien, Julio Salas, Manuel Everardo Duque, Basilio Ford, José María González y Alberto Motta. El Lic. Cedeño viajó semanalmente a Panamá, durante meses y años, para concretar la estructuración jurídica y detalles físicos de la concepción. El presidente de la república, don Enrique Jiménez y su Ministro de Hacienda, Dr. Galileo Solís, le brindaron su más irrestricto respaldo. De su propio peculio, el Lic. Cedeño viajó varias veces a la ciudad de Miami en busca de asesoramiento para la novedosa obra.
La Zona Libre de Colón ha sido la obra de mayor impacto, no sólo para la economía colonense, sino para la de toda la República. Tuvo, tiene y tendrá sus años de gloria, pero la concepción de Colón Puerto Libre debe implementarse con prontitud, justicia y dignidad.
El proyecto Colón 2000 que, amparado por el Decreto No. 70 del 6 de agosto de 1999 del gobierno inmediatamente anterior, y al filo de su extinción, no puede prevalecer contra Colón Puerto Libre, amparado por Ley. Al igual que la Zona Libre, Colón Puerto Libre fue el fruto de denodados esfuerzos, foros y discusiones, pero careció de empresarios influyentes decididos a llevarlo inmediatamente a la realidad. La Ley sola no crea riquezas. Y es que el proyecto Colón Puerto Libre no debe tan sólo circunscribirse a su contenido legal. De ser algo mucho mayor que ello. Debe:
1. Involucrar grandes transformaciones del casco urbano colonense, de la vieja "tacita de oro", como bien recuerda el Lic. Rosanía. Entre ellas y fundamental, la modernización de sus deplorables infraestructuras de agua y alcantarillados, que requerirán de múltiples estaciones de bombeo y tratamiento.
2. Su diseño por un arquitecto genial, que hará resplandecer el nuevo concepto de Colón Vitrina de Exhibición y Feria permanente comercial, turística y recreativa. Un creativo Plan Maestro. Sugiero que el gobierno contrate, nuevamente, los servicios del afamado arquitecto Frank Gheri y que le permita suspender y aplazar el proyecto de Fort Sherman, insignificante en cuanto a su comparación con el de Colón Puerto Libre-Vitrina de Exhibición -Feria, y dedicarse por completo al diseño de este prometedor mega-proyecto. Es muchísimo más urgente y reestructurar y dinamizar a Colón que implementar un proyecto turístico de alcances limitados, que interesa periféricamente a la comunidad colonense. Es claro que este rediseño conservaría dentro de sus coordenadas las edificaciones históricas y de carácter de la ciudad de Colón, restaurándolas y enalteciéndolas. Así mismo, proveería un plan para la reubicación progresiva de parte de los habitantes del casco a remodelar y rezonificar.
3. Reestructurar un plano de propiedades cónsono con la remodelación urbanística. Facilitar la asociación de varios propietarios para la adquisición o canje de sus bienes por bonos compensatorios de desarrollo negociables u otros expedientes financieros, o bien su fragmentaria de los objetivos prioritarios del Plan Maestro. La banca nacional y extranjera, multinacionales e inversionistas de todo género aportarán los financiamientos necesarios para que la empresa privada eche a andar el proyecto.
Con tal promoción, la comunidad colonense no necesitará más mendingar apoyo oficial perennemente y será árbitro de su propio destino. La Portobelo de galeones y corsarios revivirá sublimada como el futuro emporio Urbe-Vitrina-Feria, polo de atracción emblemático del continente americano. Será compatible con la Zona Libre; conciliable con Colón 2000, que podrá considerarse como primera cabeza de puente de las etapas sucesivas del vasto plan. No dudamos que el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso brindará su calor oficial y entusiasta a los nobles excitativas del Lic. Rosanía.
Los grandes proyectos reestructuradores de la economía y destino de los pueblos traen aparejados sus propios financiamientos, pero en nuestro caso el gobierno central es a quien compete autorizar su ejecución con un audaz Plan Maestro y sostenerlo en sus primeros pininos de marcha. El pueblo colonense con Dios harán el resto.