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Colón y el diálogo


Lo que acaba de suceder en Colón es, en retrospectiva, lo que ocurrió en la administración de Endara, cuando el Gobierno, con todo el Gabinete, tuvo que pactar soluciones inmediatas para Colón, con el fin de evitar una catástrofe social. En esa ocasión, líderes populares, jóvenes y adultos, se fusionaron para construir una fuerza de rebelión que amenazaba, principalmente, a la Zona Libre de Colón. Aquella vez, Endara produjo una gobernación especial con poderes delegados de hecho por parte de la Presidencia de la República y de la Contraloría.
Las respuestas se dieron en el marco social, produciendo una empleomanía que abarcó los sectores más golpeados, concentrándose en becas para diferentes oficios calificados dándole preferencia de empleo a las madres padres que abundan en Colón. En pocas semanas, la rebelión se diluía y el comercio local podía abrir sus puertas, que permanecían cerradas cuando las manifestaciones y las turbas asolaban a Colón.
El trabajo que se hizo entonces quedó inconcluso. Toda esa cantidad de colonenses que fueron preparados a través de estas becas no tuvieron respuestas por parte de la Comisión de Colón y de la mediana y pequeña empresa. Se perdieron estos valores que caminaban hacia pequeños financiamientos con el objeto de abrirles perspectivas de empleos, negocios en Villa Caribe y en las comunidades ribereñas a la carretera Transístmica hasta el Río Chagres donde termina el distrito de Colón. De esa época para acá, comenzó a recrudecer la pobreza inatendida o atendida mediocremente en Colón. Se hicieron unas cuantas viviendas mejoradas, que en nada amortiguaron la situación social.
De comisiones en comisiones, es decir, de diálogo en diálogo se han elaborado mínimos y megas proyectos, se han prometido muchas cosas, siempre pidiendo el diálogo.
Ya llegó la hora en que se acabó el diálogo. La credibilidad del colonense se agotó y con ello su paciencia. Lo que se necesita ahora es acción de gobierno y si partimos de la verdad, de la pura y santa verdad, habiéndose terminado los magros ingresos que le daba la Comisión del Servicio de Vigilancia (es decir, el producto de Transit que le fue otorgado) nada le queda. El Estado debe asignar en sus presupuestos, partidas especiales para el desarrollo de empleomanía que debe darse principalmente para los residentes en Colón abriendo otro foco de atracción después de los Cuatro Altos. Camino siempre hacia el Puerto Libre, éste es el complemento fundamental para la Zona Libre de Colón y para el sistema intermodal en el Atlántico.
Si no se entiende bien esto y se trata nuevamente de gravar con impuestos o contribuciones a la Zona Libre de Colón, volveremos a ver lo que ocurrió cuando el gobierno anterior quiso hacerlo; empresas grandes abandonaron Colón y el éxodo iba a continuar si no se eliminaran, entonces, la totalidad de esos gravámenes. Ojalá no se les ocurra tamaña barbaridad.
Colón necesita urgentemente un régimen especial de ayuda a la autoridad administrativa debidamente alimentada. Y lo necesita ya. La administración de la Zona libre de Colón tiene una enorme empresa por desarrollar, que no tiene tiempo de estar en ese juego de administrar el desarrollo del comercio internacional del Atlántico y a la vez, atender deberes administrativos de la provincia. Ese trabajo de la Zona Libre de Colón se está haciendo a conciencia y con gran responsabilidad; ese mismo trabajo debe desarrollarlo el gobierno en territorio fiscal.

101 años de Panamá América

 
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