Colón y el ferrocarril
Pudieron haber sido 6,000, otros piensan que fue el doble el numero de fallecidos durante el proyecto ferrocarrilero que acompaño la fundación y crecimiento y hasta el subdesarrollo de la ciudad de Colon. Aún así, los primeros son parte de los símbolos que representan la contribución antillana al avance de la nación.
Sin embargo, no fue la abundancia de mariposas sino la abundancia de mosquitos; tampoco fue ni el nombre ni la fecha de la fundación de la ciudad de Colón, sino las fatalidades relacionadas a la construcción del ferrocarril.
Sobre nuestra historia nacional en relación a la historia interoceánica que la acompaño, todo está por decirse o descubrirse o ser revisado.
Mientras tanto, las memorias del Cristo Negro, las de Bayano y las de los Antillanos que fallecieron inhumanamente durante la obra interoceánica, permanecen en la oscuridad histórica, producto de una cultura literaria que dispersa información y crea mitos.
Mientras tanto, la tradicional celebración de la fundación de la ciudad de Colón, que no ha logrado insertar en ella el historial ferrocarrilero que la acompañó, están en nuestras miradas en medio de las celebraciones de carnaval.
Si en el principio una perpetuación de símbolos coloniales fue necesario para una novata república panameña carente de dirección y si después fue necesaria para orquestar el rumbo de la nación tal cual fue concebida por los intelectuales de la época, surge hoy un reto ante los intelectuales vigentes, una que logre que ellos demuestren el tipo de inteligencia secundaria que se nutra de los logros alcanzados en faenas similares en otras sociedades más desarrolladas.
Sólo nos queda una opción, acompañar esos símbolos coloniales con otros que sean indicativos de nuestras corrientes modernas por lograr mayor integración social a menos que el pregón Panamá somos todos más que una realidad, es un mito, pan para el pueblo o simplemente otra metáfora popular como fue el de nuestro ilustre ciudadano (q.e.pd) -que con los dos deditos- nos decía al pueblo "Volveremos".
Volvieron, el "man" volvió mediante su viuda, quien tuvo el honor de presidir la ceremonia de la reversión del Canal. Cosa interesante sería la reivindicación del "fufo" conjuntamente con la de las memorias de los afro coloniales que laboraron durante la conquista y los miles de fallecidos durante los proyectos interoceánicos, los antillanos.
Histórica o cívicamente, no han sido reconocidos a profundidad en Panamá, ni las fechas interoceánicas ni el 5 de Noviembre cuando la independencia de Panamá fue reconocida por otros países. Ante esas fechas se imponen el 3 de Noviembre el 10 de Noviembre, el 28 de noviembre y hasta el Martes de Carnaval.
Por aquello que ha surgido sobre la independencia y por lo que se desconoce sobre el impacto de la conquista o la Guerra de los Mil Días y su relación a la falta de mano de obra local que se dio durante los proyectos interoceánicos, cosa buena sería que desarrolláramos una cultura de revisión y así sumarnos a corrientes modernas de países desarrollados.
No contemplarlo, peor aún no lograrlo, postula a la sociedad panameña como una con gran de riqueza multicultural rodeada por dos mares de pobreza: una de tradición y la otra de autenticidad, que la hace incapaz de lograr las revisiones históricas modernas y pertinentes.
Coloquemos una réplica de una estatua del Cristo Negro Afrocolonial, allí mismo junto a la estatua de Cristóbal Colón. Creemos una estatua representativo de Bayano junto a la de Balboa. Creemos una medalla nacional en honor al espíritu de conquista que demostró la abrumadora fuerza laboral antillana durante los proyectos interoceánicos.
Sin embargo, no fue la abundancia de mariposas sino la abundancia de mosquitos; tampoco fue ni el nombre ni la fecha de la fundación de la ciudad de Colón, sino las fatalidades relacionadas a la construcción del ferrocarril.
Sobre nuestra historia nacional en relación a la historia interoceánica que la acompaño, todo está por decirse o descubrirse o ser revisado.
Mientras tanto, las memorias del Cristo Negro, las de Bayano y las de los Antillanos que fallecieron inhumanamente durante la obra interoceánica, permanecen en la oscuridad histórica, producto de una cultura literaria que dispersa información y crea mitos.
Mientras tanto, la tradicional celebración de la fundación de la ciudad de Colón, que no ha logrado insertar en ella el historial ferrocarrilero que la acompañó, están en nuestras miradas en medio de las celebraciones de carnaval.
Si en el principio una perpetuación de símbolos coloniales fue necesario para una novata república panameña carente de dirección y si después fue necesaria para orquestar el rumbo de la nación tal cual fue concebida por los intelectuales de la época, surge hoy un reto ante los intelectuales vigentes, una que logre que ellos demuestren el tipo de inteligencia secundaria que se nutra de los logros alcanzados en faenas similares en otras sociedades más desarrolladas.
Sólo nos queda una opción, acompañar esos símbolos coloniales con otros que sean indicativos de nuestras corrientes modernas por lograr mayor integración social a menos que el pregón Panamá somos todos más que una realidad, es un mito, pan para el pueblo o simplemente otra metáfora popular como fue el de nuestro ilustre ciudadano (q.e.pd) -que con los dos deditos- nos decía al pueblo "Volveremos".
Volvieron, el "man" volvió mediante su viuda, quien tuvo el honor de presidir la ceremonia de la reversión del Canal. Cosa interesante sería la reivindicación del "fufo" conjuntamente con la de las memorias de los afro coloniales que laboraron durante la conquista y los miles de fallecidos durante los proyectos interoceánicos, los antillanos.
Histórica o cívicamente, no han sido reconocidos a profundidad en Panamá, ni las fechas interoceánicas ni el 5 de Noviembre cuando la independencia de Panamá fue reconocida por otros países. Ante esas fechas se imponen el 3 de Noviembre el 10 de Noviembre, el 28 de noviembre y hasta el Martes de Carnaval.
Por aquello que ha surgido sobre la independencia y por lo que se desconoce sobre el impacto de la conquista o la Guerra de los Mil Días y su relación a la falta de mano de obra local que se dio durante los proyectos interoceánicos, cosa buena sería que desarrolláramos una cultura de revisión y así sumarnos a corrientes modernas de países desarrollados.
No contemplarlo, peor aún no lograrlo, postula a la sociedad panameña como una con gran de riqueza multicultural rodeada por dos mares de pobreza: una de tradición y la otra de autenticidad, que la hace incapaz de lograr las revisiones históricas modernas y pertinentes.
Coloquemos una réplica de una estatua del Cristo Negro Afrocolonial, allí mismo junto a la estatua de Cristóbal Colón. Creemos una estatua representativo de Bayano junto a la de Balboa. Creemos una medalla nacional en honor al espíritu de conquista que demostró la abrumadora fuerza laboral antillana durante los proyectos interoceánicos.