Comentarios sobre un centro cívico para Panamá
A medida que nos vamos haciendo más conscientes de las realidades urbanas, vamos encarando sus deficiencias, sus necesidades y aportando respuestas.
Un Centro Cívico para las actividades gubernamentales indudablemente sería la respuesta adecuada a una necesidad largamente sentida, no sólo en lo que se refiere a aspectos de su financiamiento, sino también en lo referente a su impacto en la ciudad y a la calidad de servicio público que prestaría.
Estas condiciones son de importancia en lo relativo a su ubicación, lo cual nos hace pensar en las tres básicas características de toda buena inversión en bienes raíces: localización, localización, localización.
La construcción de un Centro Cívico es una operación de bienes raíces, en síntesis es una relocalización de oficinas esparcidas a un mejor ambiente, concentradas promoviendo productividad y su influencia impactaría toda el área donde se construya (nuevos edificios, comercios, trabajo, etc.)
Su localización es, por lo tanto, de gran importancia. Aspectos como el transporte público, renovación urbana, económicos, financieros, de ingeniería y arquitectura, etc., deberían ser ampliamente consultados.
Localizar, por ejemplo, el Centro Cívico fuera de la ciudad implicaría enormes erogaciones en infraestructuras, entre las cuales se tendrán que incluir las vías de acceso y desalojo, así como facilidades para distintas, clases de transporte, seguridad, energía, etc. De construirse en la ciudad habría economías considerables en infraestructura y facilidades en el transporte público.
La característica de nuestra ciudad de avenidas extensas que se extienden de Este a Oeste y que sirven a un gran porcentaje de la población, en este caso inclinan la balanza a favor de su ubicación en la ciudad. Un transporte público para un solo destino en las afueras implicaría un costo adicional para empleados y usuarios. Y no estamos olvidándonos de los enormes problemas del tránsito dentro de la ciudad, este es un problema al cual debe dársele una atención especial y eso se está haciendo. Es un problema universal del crecimiento de la población, y por consiguiente, de las ciudades y la Ciudad de Panamá no es una excepción.
En lo referente al área necesaria, es conveniente el estudio de varias alternativas. Estamos en un mundo que ha evolucionado con nuevas respuestas. Las altas edificaciones para un más eficiente uso de los terrenos urbanos en oficinas, viviendas, comercios y hasta industrias no son cosas de otro mundo y las soluciones están en la mente de los arquitectos y los ingenieros.
Se nos ha informado de estudios para localizar el Centro Cívico en áreas de las afueras de la ciudad, de treinta a cuarenta hectáreas y de un valor que oscila de treinta a cuarenta millones y nos imaginamos que con la construcción de la infraestructura necesaria la inversión se duplicaría sin contar con otras erogaciones en seguridad, energía, etc. etc.
Estas consideraciones nos hacen pensar que los estudios determinarán la factibilidad de ubicar el Centro Cívico dentro de la ciudad. Se podrían solicitar propuestas de globos de terrenos de distintos propietarios dentro de la ciudad, con asesoramiento de bienes raíces, ya que, lo que en las afueras se consideraría apropiado con treinta o cuarenta hectáreas, dentro de la ciudad se consideraría apropiado un área considerablemente menor, digamos un ochenta a un noventa por ciento menor.
El edificio de las Naciones Unidas en Nueva York es un ejemplo de un gran centro cívico en medio de una gran ciudad.
Un centro cívico no es una ciudad gubernamental, es un centro de oficinas que de ciudad no tiene nada.
En la elaboración de la propuesta a la ciudadanía, no está de más considerar asesoramiento de la Sociedad Panameña de Ingenieros y
Un Centro Cívico para las actividades gubernamentales indudablemente sería la respuesta adecuada a una necesidad largamente sentida, no sólo en lo que se refiere a aspectos de su financiamiento, sino también en lo referente a su impacto en la ciudad y a la calidad de servicio público que prestaría.
Estas condiciones son de importancia en lo relativo a su ubicación, lo cual nos hace pensar en las tres básicas características de toda buena inversión en bienes raíces: localización, localización, localización.
La construcción de un Centro Cívico es una operación de bienes raíces, en síntesis es una relocalización de oficinas esparcidas a un mejor ambiente, concentradas promoviendo productividad y su influencia impactaría toda el área donde se construya (nuevos edificios, comercios, trabajo, etc.)
Su localización es, por lo tanto, de gran importancia. Aspectos como el transporte público, renovación urbana, económicos, financieros, de ingeniería y arquitectura, etc., deberían ser ampliamente consultados.
Localizar, por ejemplo, el Centro Cívico fuera de la ciudad implicaría enormes erogaciones en infraestructuras, entre las cuales se tendrán que incluir las vías de acceso y desalojo, así como facilidades para distintas, clases de transporte, seguridad, energía, etc. De construirse en la ciudad habría economías considerables en infraestructura y facilidades en el transporte público.
La característica de nuestra ciudad de avenidas extensas que se extienden de Este a Oeste y que sirven a un gran porcentaje de la población, en este caso inclinan la balanza a favor de su ubicación en la ciudad. Un transporte público para un solo destino en las afueras implicaría un costo adicional para empleados y usuarios. Y no estamos olvidándonos de los enormes problemas del tránsito dentro de la ciudad, este es un problema al cual debe dársele una atención especial y eso se está haciendo. Es un problema universal del crecimiento de la población, y por consiguiente, de las ciudades y la Ciudad de Panamá no es una excepción.
En lo referente al área necesaria, es conveniente el estudio de varias alternativas. Estamos en un mundo que ha evolucionado con nuevas respuestas. Las altas edificaciones para un más eficiente uso de los terrenos urbanos en oficinas, viviendas, comercios y hasta industrias no son cosas de otro mundo y las soluciones están en la mente de los arquitectos y los ingenieros.
Se nos ha informado de estudios para localizar el Centro Cívico en áreas de las afueras de la ciudad, de treinta a cuarenta hectáreas y de un valor que oscila de treinta a cuarenta millones y nos imaginamos que con la construcción de la infraestructura necesaria la inversión se duplicaría sin contar con otras erogaciones en seguridad, energía, etc. etc.
Estas consideraciones nos hacen pensar que los estudios determinarán la factibilidad de ubicar el Centro Cívico dentro de la ciudad. Se podrían solicitar propuestas de globos de terrenos de distintos propietarios dentro de la ciudad, con asesoramiento de bienes raíces, ya que, lo que en las afueras se consideraría apropiado con treinta o cuarenta hectáreas, dentro de la ciudad se consideraría apropiado un área considerablemente menor, digamos un ochenta a un noventa por ciento menor.
El edificio de las Naciones Unidas en Nueva York es un ejemplo de un gran centro cívico en medio de una gran ciudad.
Un centro cívico no es una ciudad gubernamental, es un centro de oficinas que de ciudad no tiene nada.
En la elaboración de la propuesta a la ciudadanía, no está de más considerar asesoramiento de la Sociedad Panameña de Ingenieros y