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Comisiones efectivas


Con motivo del hallazgo de nuevas osamentas en el "Cuartel de los Pumas" se habla de manera insistente del nombramiento de una Comisión de la Verdad que impulse la investigación de algunos de los horrendos crímenes cometidos durante la narcodictadura. Le doy gran crédito a la intervención de Monseñor Dimas Cedeño y de nuestra presidenta en la agilización de las investigaciones las cuales se deben llevar, esta vez de verdad, hasta las últimas consecuencias.
Estoy de acuerdo también que se deben investigar las fosas comunes que se alega se cavaron en el tiempo de la invasión de diciembre de 1989. Sin embargo, esto nada tiene que ver con lo que se ha iniciado, con mayor brío, en las fosas de Tocumen. Nada debe desviar la atención de esto. Por favor, se han hallado más de cuatro osamentas y sería tonto y quizás inútil desviar esfuerzos en este momento, a menos que se quiera debilitar la investigación de los macabros hallazgos de Tocumen. Este puede ser el objetivo de los filomilicos. Les prometemos que si surgen evidencias similares a las del cuartel de los Pumas, respaldaremos en su momento las investigaciones que apoyan, con el mismo vigor.
Por otra parte, dada la precaria situación económica que experimentamos, también se necesita organizar un foro económico, ya sugerido por la presidenta Moscoso y el PDC. Y es que el país necesita con urgencia el aporte de sus hijos, provenientes de todos los sectores. Este foro, a mi modo de ver, es equivalente a una Comisión sobre la economía.
Igualmente, es urgente que se designe una Comisión que determine todo lo relativo a la posible expansión del canal. En este aspecto pienso que es necesario llegar a un consenso nacional. Por ahora pareciera que la inclinación es concederle a la Autoridad del Canal la potestad de decidir, por ejemplo, la construcción de un tercer juego de esclusas. Si esta alternativa es avalada por un consenso nacional, bienvenida sea. No obstante, tengo serias dudas de que dediquemos unos 32 kilómetros cuadrados de nuestras tierras, en adición a las que cedimos para el presente canal, para acomodar las supernaves que vayan a construirse en un futuro indeterminado. Me preocupa el desplazamiento de nuestros campesinos para crear embalses y me aterra pensar que nos veamos forzados, de tiempo en tiempo, a utilizar nuestros suelos para beneficiar principalmente a los más poderosos. La decisión es de Panamá, no de la comisión tripartita compuesta por Panamá, Japón y EE.UU. ni exclusivamente de la Autoridad del Canal de Panamá.
Otro asunto importante que debe ser objeto de un consenso nacional es el de las reformas electorales. El posible aumento de los legisladores por razones demográficas es preocupante. Demasiado dinero estamos botando en una clase política que, con pocas excepciones, ha demostrado un egoísmo de lesa patria casi sin límites.
En fin, necesitamos trabajar en conjunto en aras del bienestar de todos, no de unos pocos. Hemos tenido éxito, por ejemplo, en el caso de las reformas constitucionales relativas a la administración y operación del canal. De modo que la designación de comisiones efectivas, que trabajen de verdad por Panamá, es un imperativo patriótico.
Insisto que la adversa situación económica que sufrimos, que incluso ahora se está manifestando en los propios EE.UU., fue exacerbada por la negación del aporte decidido y creativo de nuestros empresarios. Reitero, en un momento percibí un deseo de derrocar a la primera mandataria. Esto no debe ser posible en nuestro presente estado de cosas, ni nunca. Por su parte, la presidenta Moscoso haría bien en meditar, consultar y aplicar algunas de las recomendaciones que le hacen seguidores y opositores. En particular, debe evitar escoger únicamente las recomendaciones de los que supuestamente la respaldan.

101 años de Panamá América

 
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