Comités de salud
En primer lugar quiero refutar el punto de vista de algunas autoridades y funcionarios que tildan a los comités de salud de políticos. A ellos les pregunto, qué persona no es política. Toda persona saludable lucha por escalar a la esfera de poder para desde allí procurar la realización de sus ideas o las del grupo al que pertenece. En el caso de los comités de salud, en la fase proselitista tienen el derecho humano de participar todos los colores, aunque deben enmarcar sus acciones en reglas claras, previamente establecidas. El asunto está en que quien resulte ganador en las elecciones debe trabajar para todos, sin distingo de color. A partir de este momento se debe a la comunidad en general y no a ningún partido político. Es más, los estatutos de estas organizaciones les prohíbe a los directivos utilizar las reuniones y fondos con fines políticos partidistas.
Debemos tener claro las diferencias entre política y política partidista. La política de los comités de salud debe ser la política social, no la partidista. Esto es así porque la salud es derecho de todos y a la vez un deber. Una prueba de que los comités de salud han venido practicando una política social y no la partidista es el hecho de tener más de 40 años de vigencia. Si hubiese sido el móvil político partidista que originó su existencia hubieran desaparecido pasado el móvil político que las engendró.
Paso ahora a refutar lo de que estamos en diferente época. Yo le pregunto a quienes piensan de esta manera si aún no persisten situaciones como las existentes en la década del 70. Al igual que en esta década, aún existen gran número de comunidades que carecen de organización con capacidad de plantear problemas o de exigir su participación en la solución de éstos. Al igual que en la década del 70, hoy día también se requiere de una base comunitaria de acción como estrategia fundamental para el logro de los fines del Estado. En cualquier época o país del mundo es importante aprovechar las experiencias que poseen las comunidades y sus grupos sociales. Igualmente, es importante, en todo tiempo, trabajar con organizaciones legalmente constituidas, como en el caso de los comités de salud. En cuanto a que la legislación que los rige es obsoleta, yo pregunto si el empoderamiento a la comunidad puede considerarse obsoleto hoy día. Claro que no, sería una incongruencia con la política establecida. Lo que sí es necesario profundizar es el diálogo y la negociación como medio de solución de conflictos entre los comités de salud y las autoridades.
Reitero: El cristianismo, además de religión, se caracteriza por ser un esfuerzo denodado para lograr, a través de la razón y del sentimiento, que el hombre surja y logre humanidad. Es aquí, a mi ver, donde está la universalidad del cristianismo.
Y es así como nuestra religión se presenta en este mundo de gran adelanto tecnológico y confusión espiritual, como paradigma y guía de una ética universal.
Pero, para poder cumplir la misión que acabamos de señalar, los cristianos y me dirijo especialmente, en esta oportunidad, a los católicos, debemos profundizar en el aspecto metafísico, ético y gnoseológico del cristianismo.
Se trata de captar lo esencial del talante humano, del mensaje cristiano, hacerlo parte de nuestra existencia cotidiana y mostrar, en la realidad de nuestro hacer, que la difícil lucha del creyente por conseguir la fe en Dios, se logra al llevar a la práctica esta afirmación fundamental: todo hombre es mi hermano. A través del amor a los hombres. Es camino seguro para lograr esa gracia que es la fe en Dios.
Y por, ese mismo camino del amor fraternal, sin prejuicios ni discriminaciones, lograremos los panameños consolidar nuestra nacionalidad.
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Juan Pablo II, Christifideles Laici. Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. Imprenta Ricaldone, El Salvador, 1987.
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Juan Pablo II. Cruzando el Umbral de la Esperanza.Grupo Editorial, Norma, Barcelona 1994.
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(Ultima de dos entregas)