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¡Cómo cambian los tiempos!


Decía en días pasados "Don Lucho" Pimentel, en su escuchado programa radial de KW Continente, que "los tiempos cambian". Cuanta razón tenía él al referirse a los jóvenes estudiantes de hoy.
La juventud siempre ha protestado y las mismas son necesarias y muy convenientes. Han sido esos jóvenes, con sus inquietudes, la vanguardia de mucho de los avances sociales que se han dado en el país. No obstante, qué diferencia tan marcada hay de las protestas que se hacían ayer con las que hoy se vienen registrando.
La Federación de Estudiantes de Panamá prestigió con sus acciones y luchas nacionalistas al Instituto Nacional y el Frente Patriótico de la Juventud hizo otro tanto en defensa de los intereses panameños, con la Universidad de Panamá. Eran, sin duda, otros tiempos. Había en la juventud de entonces orgullo en lo que hacían y siempre daban la cara, nunca escondían sus rostros. Era una juventud idealista y valiente.
La Cruzada Civilista, en años recientes, recogió en sus luchas a sectores muy diversos de nuestra sociedad. Se enfrentaron a la dictadura militar y a ellos, a sus esfuerzos, se debió en gran parte el retorno del país a la democracia que hoy tenemos. A pesar de todos los peligros muy graves y reales que representaba el oponerse al régimen militar los integrantes de la Cruzada, en especial sus dirigentes, lo hicieron sin temor. Nadie escondió jamás su rostro.
La mayoría de los panameños (estudiantes, educadores, empresarios, obreros, jóvenes, agricultores, adultos, etc.) que conformaron la Cruzada daban siempre con valentía su cara. Querían que se les identificaran con la causa que defendían. Utilizaron solo como armas "el pañuelo blanco" y la dialéctica de la oratoria. Hubo marchas y mítines que eran disueltos a bala y garrote. Se produjeron muertos, heridos e innumerables arrestos, pero todos con orgullo dieron la cara.
Hoy, lamentablemente, la mayoría de los jóvenes, en sus protestas, utiliza como arma la violencia. Apelan a las bombas "molotov" y a las piedras escondiendo con gran cobardía sus rostros.
¡Qué diferencia del ayer con el hoy!
El Frente Patriótico de la Juventud lideró la oposición contra el tratado de bases Filós-Hines. Lo hizo con gran civismo y se ganó la lucha.
Las minorías resentidas de hoy que pretenden representar a la juventud tapándose la cara con máscaras y pañuelos y tratando con medios violentos de imponer sus posiciones, no apelan jamás a la retórica del diálogo y al convencimiento con argumentos de la justicia de las causas que encabezan. Sólo apelan a la violencia. Es hora de que esos jóvenes miren la valentía con que actuaron -los de su edad- en las generaciones pasadas.
El país requiere de una juventud valiente y con ideales que vaya adelante de los movimientos de reivindicación nacional. Que la violencia de sus actos, con el que afectan a terceros, inclusive a personas inocentes, no desvirtúe sus acciones, en ocasiones con motivaciones nobles.
Decía Benito Juárez: "La paz está en el respeto al derecho ajeno".

101 años de Panamá América

 
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