"Como decíamos ayer"
"Ut dicebamus hesterna die" atribuido a Fray Luis de León, agustino, clásico de nuestra lengua castellana, al volver a sus clases luego de haber sido sancionado por la Inquisición por un largo período, y lo repito hoy para retomar el tema de los timos y amenazas en los que me he visto envuelto últimamente y los que refería en el escrito "Me ocurrió a mí" así.
Viéndolo bien por esos mundos de Dios abundan los sableadores, los pedidores profesionales de dinero, verdaderos echadores de cuentos, seudo tinterillos, padres o madres con hijos eternamente enfermos, con sus recetas falsas o verdaderas (¿) o con muertos que, entierran dos y tres veces con la misma facilidad los desentierran. Para enterrarlos y no tienen dinero para llevarlo al interior o para comprar el ataúd. Los que nada más necesitan x cantidad para completar el pasaje para Bocas o Chiriquí o para Darién, o los que sólo les falta x cantidad para sacar el certificado de salud que necesitan para conseguir el trabajo que les ofrecen los que de repente te abordan diciéndote: "¿no se acuerda de mí?"; los que nunca van a la iglesia y te salen con "¿se acuerda de mí en la Iglesia de Pedregal?". A estas horas, hombres y mujeres que afectivamente se te presentan como íntimos y el único propósito es solicitar ayuda monetaria. Vivir a costa de los demás. Todo un modus vivendi que me imagino es tan viejo como la humanidad y a todos los niveles y en todos los grupos humanos. La hilaridad se insinúa.
En Panamá, y en otras partes, esto se ha convertido en una profesión a juzgar por la habilidad con que se te acercan. Algunos merecerían diplomas. En las parroquias, cuando estuve en la emisora, en el actual cargo me ha tocado barajar tantos y tan diversos casos. Voy a mencionar los últimos que por cierto he tenido que denunciar a las autoridades competentes.
Antes que nada debo hacer un reconocimiento público a la PTJ, tanto en la sección de delitos contra la fe pública, como en el de investigaciones criminales por la magnífica atención y eficiencia con que han procedido y, sobre todo, por la cortesía y comedimiento con que me han tratado. Muy distinto de otras instancias como la policía de la Fuerza Pública, donde cuando llegabas acusando y terminabas acusado; llegabas como víctima y terminabas como verdugo del que te había causado perjuicios.
Me refiero, en primer lugar, al caso del joven MMT, quien me pidió una carta que transcribo luego de mostrarme los papeles firmados y avalados por doctores de la comunidad, decía la carta... "El hijo del Sr. MMD de tan sólo 6 años de edad, el cual sufre de problemas cerebrales neurológicos, ha sido sometido a delicadas intervenciones quirúrgicas que indican que requiere un examen de urgencia RNO (Resonancia) más un estudio por convulsiones del cerebro, totaliza esta necesidad de B/.1,200.00. La presente es para apelar a su generosidad y sentido humanista cristiano, a fin de que le pueda prestar la ayuda que esté en sus manos y que pueda ofrecerle. Agradecerle no solo es nuestro deber sino que también esperar y rogar al Señor de todos que le retribuya tangiblemente en sus actividades con bendiciones y éxito material en todo lo que emprenda. Hermano en Cristo... P.S. Para cualquier aclaración, favor comunicarse con mi persona al teléfono No... ".
Esto fue en enero de 2001, a la semana el caballero en mención, ya había acumulado la cantidad indicada. Lo llamé para arreglar el asunto, evitar abusos, ayudar al niño y destruir la carta. ¿Qué pasó? Lo obvio. Con la carta firmada por mi persona, durante 10 meses estuvo molestando, a distintos hogares, fábricas, establecimientos, y la gente llamándome disgustada, incluso, el MMT me llamaba animándome a que lo ayudara, simulando ser otra persona, hasta que todo terminó con la detención como estafador. Según mis cálculos por este medio recogió cerca de 5,000.00 balboas o más, ya que nunca nos enteraremos de la verdad. Me pidió perdón y reconoció que abusó. Se le perdona, pero dejamos que la justicia siga su curso. Lo que pienso es que hay otros casos mucho más elegantes y más trabajados que el que relato y que esta praxis no acabará, y que por más astuto que uno se crea, hay otros más astutos que tú.
Viéndolo bien por esos mundos de Dios abundan los sableadores, los pedidores profesionales de dinero, verdaderos echadores de cuentos, seudo tinterillos, padres o madres con hijos eternamente enfermos, con sus recetas falsas o verdaderas (¿) o con muertos que, entierran dos y tres veces con la misma facilidad los desentierran. Para enterrarlos y no tienen dinero para llevarlo al interior o para comprar el ataúd. Los que nada más necesitan x cantidad para completar el pasaje para Bocas o Chiriquí o para Darién, o los que sólo les falta x cantidad para sacar el certificado de salud que necesitan para conseguir el trabajo que les ofrecen los que de repente te abordan diciéndote: "¿no se acuerda de mí?"; los que nunca van a la iglesia y te salen con "¿se acuerda de mí en la Iglesia de Pedregal?". A estas horas, hombres y mujeres que afectivamente se te presentan como íntimos y el único propósito es solicitar ayuda monetaria. Vivir a costa de los demás. Todo un modus vivendi que me imagino es tan viejo como la humanidad y a todos los niveles y en todos los grupos humanos. La hilaridad se insinúa.
En Panamá, y en otras partes, esto se ha convertido en una profesión a juzgar por la habilidad con que se te acercan. Algunos merecerían diplomas. En las parroquias, cuando estuve en la emisora, en el actual cargo me ha tocado barajar tantos y tan diversos casos. Voy a mencionar los últimos que por cierto he tenido que denunciar a las autoridades competentes.
Antes que nada debo hacer un reconocimiento público a la PTJ, tanto en la sección de delitos contra la fe pública, como en el de investigaciones criminales por la magnífica atención y eficiencia con que han procedido y, sobre todo, por la cortesía y comedimiento con que me han tratado. Muy distinto de otras instancias como la policía de la Fuerza Pública, donde cuando llegabas acusando y terminabas acusado; llegabas como víctima y terminabas como verdugo del que te había causado perjuicios.
Me refiero, en primer lugar, al caso del joven MMT, quien me pidió una carta que transcribo luego de mostrarme los papeles firmados y avalados por doctores de la comunidad, decía la carta... "El hijo del Sr. MMD de tan sólo 6 años de edad, el cual sufre de problemas cerebrales neurológicos, ha sido sometido a delicadas intervenciones quirúrgicas que indican que requiere un examen de urgencia RNO (Resonancia) más un estudio por convulsiones del cerebro, totaliza esta necesidad de B/.1,200.00. La presente es para apelar a su generosidad y sentido humanista cristiano, a fin de que le pueda prestar la ayuda que esté en sus manos y que pueda ofrecerle. Agradecerle no solo es nuestro deber sino que también esperar y rogar al Señor de todos que le retribuya tangiblemente en sus actividades con bendiciones y éxito material en todo lo que emprenda. Hermano en Cristo... P.S. Para cualquier aclaración, favor comunicarse con mi persona al teléfono No... ".
Esto fue en enero de 2001, a la semana el caballero en mención, ya había acumulado la cantidad indicada. Lo llamé para arreglar el asunto, evitar abusos, ayudar al niño y destruir la carta. ¿Qué pasó? Lo obvio. Con la carta firmada por mi persona, durante 10 meses estuvo molestando, a distintos hogares, fábricas, establecimientos, y la gente llamándome disgustada, incluso, el MMT me llamaba animándome a que lo ayudara, simulando ser otra persona, hasta que todo terminó con la detención como estafador. Según mis cálculos por este medio recogió cerca de 5,000.00 balboas o más, ya que nunca nos enteraremos de la verdad. Me pidió perdón y reconoció que abusó. Se le perdona, pero dejamos que la justicia siga su curso. Lo que pienso es que hay otros casos mucho más elegantes y más trabajados que el que relato y que esta praxis no acabará, y que por más astuto que uno se crea, hay otros más astutos que tú.