Cómo terminan los paros
La semana pasada hablaba de los paros actuales, las marchas y tranques de calles. Decía que, ahora que estamos en democracia, no tienen razón de ser. Pero sencillamente sucede que el gobierno se olvida también que estamos en democracia y actúa con cierta prepotencia por tener poder y no efectúan lo que tienen que hacer sino cuando les da la gana y no cuando se necesita. Esperan hasta que exista una crisis para actuar y eso no es democrático porque deja de haber un nexo entre gobernantes y gobernados; entre la gente que busca solución a sus problemas y quienes deben darla.
¿Cuánta molestia ha causado el paro de los empleados del Seguro? Todo para, al final, darles lo que solicitan con ciertas modificaciones. ¿Por qué no empezaron por allí? Nunca debieron permitir ese movimiento. En un momento dado debieron recurrir a estrategias divisionistas para probar si lograban debilitar a los empleados. Por otro lado, los gremios se han acostumbrado a atomizarse en millones de agrupaciones, lo que dificulta cualquier arreglo con posibilidades de debilitamiento.
Con el pretexto de que cada sección de los médicos tenía sus propios problemas y que "no podían ser resueltos a través de la Asociación Médica Nacional", se formaron varias agrupaciones, algunas tan pequeñas, que no tenían suficiente fuerza. Hace muchos años, se iba a un paro y fue necesario crear la COMENENAL que los reúne a todos, para que la huelga fuera total. A través de ese sistema, y abusando de los paros, la fortaleza de los gremios médicos se vino abajo porque al gobierno de ese entonces le fue fácil infiltrar colegas a través de un partido aliado de ellos y lograr un triunfo tan rotundo del gobierno, que no logramos nada y nos debilitamos de por vida.
Igual ha sucedido con los educadores que tienen como 13 facciones de gremios y no logran ponerse de acuerdo en sus movimientos y aspiraciones. Es lógico que unos estén a favor del gobierno y otros en contra. Es lógico que el gobierno infiltre su influencia, ya sea con presiones o con dádivas para que dividan el movimiento y lleguen a romperlo. Repito, ejemplo de esto también son los sindicatos. ¿Recuerdan cuando los controladores del aeropuerto se fueron a huelga? ¿Dónde quedaron? Todos despedidos y sin sindicato. Recuerdo haberlo dicho en un principio y sucedió lo que predije. Con la experiencia que tengo con los PRD, aprendí a conocerlos y saber cómo actúan. Por suerte los empleados del Seguro entraron en razón. Ojalá los educadores hicieran lo mismo antes de que los acaben y pierdan su beligerancia.
Tampoco es justo que en los dos paros no se pida mejora de la educación, en un caso, y cambio radical en el sistema de atención médica en el otro. Esos movimientos no cuentan con la simpatía popular porque lo más importante es el dinero, demostrando así que no les importa con los asegurados ni con los estudiantes. La percepción es que los educadores ni hablan sobre los fracasos de los que desean entrar a la Universidad. De paso digo que no comulgo con ese paternalismo de bajar el índice de entrada para que no se queden fuera. Con el perdón de todos, una universidad no existe para graduar gran número de alumnos; tampoco está para tirar a la calle profesionales mal preparados que luego no resultan en el trabajo y pasan a formar parte del grupo de los frustrados.
Lo cierto es que no culparé a nadie en especial. El gobierno tiene su parte por no saber manejar las situaciones y buscar imponer a la fuerza; los gremios que no han aprendido a usar el diálogo y debate; la sociedad que muestra una apatía ante lo que sucede; sólo le interesa si los agarra un tranque, pero no ponen atención a la causa de esos movimientos. Debiéramos aprender más sobre participación ciudadana para incorporarnos en la gobernabilidad y formar parte de la vida del país con sus problemas y posibles soluciones. Cuando no nos involucramos, estamos perdiendo nuestros derechos y después no nos quejemos de que el gobierno es autoritario. Basta de hablar al aire y seamos parte activa de esta democracia que se nos va de las manos.
(marisin@movistar.com.pa)
¿Cuánta molestia ha causado el paro de los empleados del Seguro? Todo para, al final, darles lo que solicitan con ciertas modificaciones. ¿Por qué no empezaron por allí? Nunca debieron permitir ese movimiento. En un momento dado debieron recurrir a estrategias divisionistas para probar si lograban debilitar a los empleados. Por otro lado, los gremios se han acostumbrado a atomizarse en millones de agrupaciones, lo que dificulta cualquier arreglo con posibilidades de debilitamiento.
Con el pretexto de que cada sección de los médicos tenía sus propios problemas y que "no podían ser resueltos a través de la Asociación Médica Nacional", se formaron varias agrupaciones, algunas tan pequeñas, que no tenían suficiente fuerza. Hace muchos años, se iba a un paro y fue necesario crear la COMENENAL que los reúne a todos, para que la huelga fuera total. A través de ese sistema, y abusando de los paros, la fortaleza de los gremios médicos se vino abajo porque al gobierno de ese entonces le fue fácil infiltrar colegas a través de un partido aliado de ellos y lograr un triunfo tan rotundo del gobierno, que no logramos nada y nos debilitamos de por vida.
Igual ha sucedido con los educadores que tienen como 13 facciones de gremios y no logran ponerse de acuerdo en sus movimientos y aspiraciones. Es lógico que unos estén a favor del gobierno y otros en contra. Es lógico que el gobierno infiltre su influencia, ya sea con presiones o con dádivas para que dividan el movimiento y lleguen a romperlo. Repito, ejemplo de esto también son los sindicatos. ¿Recuerdan cuando los controladores del aeropuerto se fueron a huelga? ¿Dónde quedaron? Todos despedidos y sin sindicato. Recuerdo haberlo dicho en un principio y sucedió lo que predije. Con la experiencia que tengo con los PRD, aprendí a conocerlos y saber cómo actúan. Por suerte los empleados del Seguro entraron en razón. Ojalá los educadores hicieran lo mismo antes de que los acaben y pierdan su beligerancia.
Tampoco es justo que en los dos paros no se pida mejora de la educación, en un caso, y cambio radical en el sistema de atención médica en el otro. Esos movimientos no cuentan con la simpatía popular porque lo más importante es el dinero, demostrando así que no les importa con los asegurados ni con los estudiantes. La percepción es que los educadores ni hablan sobre los fracasos de los que desean entrar a la Universidad. De paso digo que no comulgo con ese paternalismo de bajar el índice de entrada para que no se queden fuera. Con el perdón de todos, una universidad no existe para graduar gran número de alumnos; tampoco está para tirar a la calle profesionales mal preparados que luego no resultan en el trabajo y pasan a formar parte del grupo de los frustrados.
Lo cierto es que no culparé a nadie en especial. El gobierno tiene su parte por no saber manejar las situaciones y buscar imponer a la fuerza; los gremios que no han aprendido a usar el diálogo y debate; la sociedad que muestra una apatía ante lo que sucede; sólo le interesa si los agarra un tranque, pero no ponen atención a la causa de esos movimientos. Debiéramos aprender más sobre participación ciudadana para incorporarnos en la gobernabilidad y formar parte de la vida del país con sus problemas y posibles soluciones. Cuando no nos involucramos, estamos perdiendo nuestros derechos y después no nos quejemos de que el gobierno es autoritario. Basta de hablar al aire y seamos parte activa de esta democracia que se nos va de las manos.
(marisin@movistar.com.pa)