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Cómo tratar con su cólera (II)


¿Se siente bien actuando así? ¿Es voluntad de Dios que se comporte como un perro que ladra por cualquier cosa? Qué difícil es volver a entablar la comunicación con la gente agredida. Se pedirá perdón y se prometerá cambiar, pero ahí quedó la ofensa y una herida más se abre en la persona afectada. No podrá olvidar que mientras más baja sea tolerancia a lo que no sale como usted quiere, más demuestra debilidad con sus rabietas. Hay que ser más fuertes.

Usted necesita bajar su nivel de estrés, buscar la armonía que rápidamente pierde, y para eso es necesaria la oración tranquila, continua, buscando en ciertos momentos la soledad, combinada con algún ejercicio de relajación donde la clave es la respiración rítmica y pausada y la lectura de la Palabra y de libros que inspiren paz. Es probable que necesite usted quemar energía almacenada, y para eso el ejercicio físico diario ayuda mucho. Quemar calorías no solo es bueno para el cuerpo, sino para la mente. Oxigenar el cerebro le permite pensar mejor, analizar su existencia y poner las barreras necesarias para encausar mejor su energía.

Una simple caminata diaria de media hora, hecha con la rapidez que pueda y tratando de tener contacto con la naturaleza, aire, sol, árboles y por supuesto, con su propio cuerpo al que debe tratar bien, estimularlo para que sea más flexible, ayuda mucho.

Cultive pensamientos positivos que a su vez generan buenas emociones.

Es necesario llenar su mente de frases que lo animen y para eso aprenderse de memoria palabras que rompan el hechizo de lo negativo y una de las tantas podría ser: con Dios soy invencible.

Amén

101 años de Panamá América

 
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