Compañerismo erróneo
Siempre hemos considerado al señor Presidente de la Asamblea Nacional como una persona seria y escrupulosa. Por ello, nos ha causado extrañeza que recientemente hiciera, con escasa diferencia de tiempo, declaraciones que pueden constituir, por compañerismo, la defensa de dos graves faltas contra la ética, que no se justifica.
En primer lugar, expresó que tanto el Código Penal como el Procesal sometidos a consideración para su aprobación, habían sido lo suficientemente debatidos, a pesar de que un elevado número de ciudadanos con voz autorizada clama porque se discutan sus artículos serenamente y sin carrera.
Luego, ante la divulgación del nepotismo con el cual un numeroso grupo de sus colegas están manejando los fondos de que disponen para nombrar personal a su servicio, ha expresado que "Queda a criterio de cada diputado nombrar a sus familiares". Esa frase resulta desalentadora. Los cargos públicos no deben constituir un botín para los que tienen la capacidad de hacer nombramientos y asignar sueldos. La lista de esposas, hermanos, cuñados, sobrinos y ahijados en las respectivas planillas de muchos legisladores constituyen un claro ejemplo de descomposición social y una aguda crisis de pudor.
Con satisfacción observamos que en la larga lista de favorecidos, y varios de ellos con jugosos sueldos, no figura ningún miembro de la familia del presidente de la citada Asamblea. Es decir que, a pesar de haber dado él un laudable ejemplo de escrupulosidad, de nada ha servido.
Desventurado pueblo es aquel de cuyo seno han salido figuras políticas que han logrado escalar posiciones cimeras, pero no para servirle al país, sino para servirse de él con sus familias.
En primer lugar, expresó que tanto el Código Penal como el Procesal sometidos a consideración para su aprobación, habían sido lo suficientemente debatidos, a pesar de que un elevado número de ciudadanos con voz autorizada clama porque se discutan sus artículos serenamente y sin carrera.
Luego, ante la divulgación del nepotismo con el cual un numeroso grupo de sus colegas están manejando los fondos de que disponen para nombrar personal a su servicio, ha expresado que "Queda a criterio de cada diputado nombrar a sus familiares". Esa frase resulta desalentadora. Los cargos públicos no deben constituir un botín para los que tienen la capacidad de hacer nombramientos y asignar sueldos. La lista de esposas, hermanos, cuñados, sobrinos y ahijados en las respectivas planillas de muchos legisladores constituyen un claro ejemplo de descomposición social y una aguda crisis de pudor.
Con satisfacción observamos que en la larga lista de favorecidos, y varios de ellos con jugosos sueldos, no figura ningún miembro de la familia del presidente de la citada Asamblea. Es decir que, a pesar de haber dado él un laudable ejemplo de escrupulosidad, de nada ha servido.
Desventurado pueblo es aquel de cuyo seno han salido figuras políticas que han logrado escalar posiciones cimeras, pero no para servirle al país, sino para servirse de él con sus familias.