Compartiendo en época navideña
Navidad es una de las fechas más hermosas del año, porque celebramos el nacimiento del niño Jesús, ese niño que vino a salvar la humanidad de nuestros mal compartimiento y que fue juzgado de forma injusta; dio su vida para que nuestros pecados fueran perdonados.
Siempre he considerado que el espíritu navideño debe estar rodeado de esa mística, pero la mayoría de las personas vemos los aspectos más comerciales que espirituales; en los almacenes se observan muñecos de Santa Claus, junto a sus renos y trineos. No lo critico, sé que para los niños es atractivo, pero es deber de nosotros como padres explicarles que el nacimiento del niño Jesús es lo más importante de la Navidad y que la entrega de regalos se debe precisamente a los reyes magos, quienes hicieron un viaje largo siguiendo la estrella de Belén para ver a Jesús y le entregaron sus obsequios en un pesebre y no porque Santa Claus va a bajar por una chimenea a entregar los regalos.
Compartir con nuestros seres queridos en Navidad debe ser lo primordial, pero ¿cuántas veces hemos pensado en nuestro prójimo? Cuando Jesús vino a este mundo nos dejó en su mensaje final "Ama a tu prójimo como a ti mismo", pero pareciera que nos hemos olvidado de este mensaje. En Panamá existe cualquier cantidad de familias que no tuvo nada para compartir en la Nochebuena, ni siquiera para entregarle un regalo a sus hijos. Hace unos días tuve la experiencia de ver esa realidad en una comunidad llamada San Juan de Dios, Antón, provincia de Coclé. Realizamos una entrega de juguetes con la ONG Juventud Positiva. Era un poblado sin luz ni agua potable con unos 100 niños, quienes tenían pocas expectativas acerca de la Navidad, pero no sólo fue la entrega de juguetes, fue el hablarle del amor al prójimo, fue el interactuar con estos infantes y los adultos; fue mirarlos y decirles: "para nosotros ustedes también son importantes"; fue enviarles un mensaje positivo a los niños, que son ellos el futuro de nuestra nación.
Todo eso se consigue cuando tratamos de ayudar a nuestro prójimo de forma desinteresada. Ver la felicidad reflejada de los niños no tienen precio; el sentir del agradecimiento de esa población es indescriptible. Escribo estas líneas para motivar a más personas a que realicen este tipo de actos. Compremos juguetes para nuestro hijos, pero también a quienes no cuentan con los recursos para comprar uno; o compremos algo adicional en el súper y entreguémoselo a una familia humilde, que en esta ciudad hay muchas, y es precisamente allí cuando observaremos cuál es la verdadera esencia de la Navidad: Compartir con tu prójimo.