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Compasión conservadora: mirando más allá de la etiqueta


Cambridge, Massachusetts (AIPE) Milton Friedman comienza su obra clásica, Capitalismo y libertad, con una famosa cita del presidente John Kennedy: "No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu país". Friedman se quejaba que la gente le dedicaba demasiado tiempo a averiguar el origen de la famosa frase y no suficiente a su significado, argumentando que ninguna de las dos mitades expresaba una valiosa relación entre el estado y sus ciudadanos. Mantenía que la primera parte sugiere que el estado es el patrón y el ciudadano el pupilo, mientras que la segunda implica que el gobierno es el amo y el ciudadano es el sirviente.
Cuando oí la menos elegante frase de George W. Bush, "compasión conservadora", enfoqué inicialmente la cuestión del origen. Muchos políticos en otros países han utilizado frases parecidas, como "capitalismo con rostro humano" en Chile, la "economía social de mercado" en Alemania y la "tercera vía" en Gran Bretaña. Todos tratan de mezclar ideas del mercado con corrección política. Por alguna razón, los políticos temen defender claramente conceptos tales como el capitalismo, la libre iniciativa y el conservadurismo.
Pero he debido aprender de Friedman que mejor es concentrarse en lo que Bush quiere decir. Lamentablemente, lo sustantivo es irritante, especialmente la palabra "compasión", al implicar que el conservador promedio no siente compasión. Eso es definitivamente extraño si uno identifica el conservadurismo con ciertos principios básicos como el libre mercado, derechos de propiedad y gobiernos limitados. Como sabemos desde tiempos de Adam Smith, el respeto a tales principios ha sido la principal razón del éxito de los países occidentales. El factor determinante en la reducción de la pobreza es aumentar el ingreso promedio de la nación, no la reducción de la desigualdad existente. Si a uno de verdad le preocupan los pobres, ¿cómo no vamos a apoyar los principios fundamentales que crean la riqueza de las naciones?
Aunque mi mayor descontento en con el término "compasión", tampoco me gusta mucho eso de "conservador". Ese concepto sugiere el mantenimiento del statu quo, aún cuando ello significa malas leyes y gobiernos activistas. Podría incluir tipos de conservadurismo que no me gustan, como por ejemplo las restricciones al aborto, la instrumentación de leyes estrictas contra las drogas, impedimentos a la inmigración y al comercio internacional. Prefiero las palabras "libertario" y "clásico liberal", ya que lamentablemente el término "liberal" en Estados Unidos se lo apropió inteligentemente la izquierda, aunque no así en el resto del mundo.
Más allá de las etiquetas hay que examinar las políticas. Mucho me preocuparía que el joven Bush fuese a seguir los pasos intervencionistas de su padre, como la Ley de Americanos Incapacitados (ADA, por sus siglas en inglés). Esta ley es el epítome de leyes bien intencionadas que destruyen los incentivos, dañan las empresas y fomentan los litigios ruinosos. Tipifica las políticas activistas de moda en Europa en los años 60 y 70 que condujeron a muchos años de estancamiento económico.
En Holanda, por ejemplo, una generosa política a favor de los incapacitados llevó a que el 15% de la población en edad de trabajar fuese clasificada como incapacitada y recibiese subvenciones estatales a fines de los años 80. Por lo tanto, yo quisiera saber si la "compasión conservadora" favorece al ADA o a su revocación y si también favorece los programas de acción afirmativa que defendió Colin Powell en la Convención Republicana.
Para ser justos, George W. Bush está promoviendo una serie de ideas muy positivas. Una de ellas tiene que ver con cuentas individuales del Seguro Social. Lo mejor del discurso de Bush durante la convención fue cuando dijo: "Cuando ese dinero esté a su nombre, en su cuenta, ya no se trata de un programa, es su propiedad". Favorables también son sus proyectos de eliminar el impuesto a la muerte, reducir las tasas del impuesto sobre la renta y eliminar el hecho que una pareja casada paga más impuestos que dos personas solteras, la llamada "penalidad matrimonial".
Pienso que Bush apoyará fuertemente la libre elección de las escuelas, una idea basada en sólidos principios clásico-liberales y que beneficiará inmensamente a los más pobres. Menos atractivas son las propuestas de Bush sobre la salud, en lo cual parece aceptar la idea demócrata de expandir el papel gubernamental.
Todo esto nos produce cierta nostalgia por los tiempos de Reagan y Thatcher, en los años 80. Es triste que después de tales
gigantes tuvimos a Bush, Major, Clinton y Blair. Pero debemos estar felices que el legado de Reagan-Thatcher fue tan fuerte
que hemos seguido prosperando bajo líderes de "compasión conservadora". (c) www.aipenet.com
Profesor de economía de la Universidad de Harvard y académico de Hoover Institution.

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