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Compensación, Externalización o Integración


Hace décadas que se vienen implementan, dependiendo del gobierno de turno y de los intereses que priven en el respectivo quinquenio, los tres procesos señalados en el título del presente artículo. Sin embargo la deuda sanitaria continúa acumulándose en detrimento del panameño de a pie, quien no encuentra respuestas a sus demandas sanitarias, en ninguno de los niveles de complejidad del sistema sanitario panameño.

Por un lado: las autoridades sanitarias del actual gobierno han expresado sus intenciones de invertir en el Plan Quinquenal, cerca de mil (1,000 ) millones de balboas en infraestructura, equipos, insumos críticos y capacitación del recurso humano, en la intención de adecuar y optimizar la Red Sanitaria deteriorada e insuficiente.

En los actuales momentos se realiza una compensación, sui generis, de pagos entre la CSS y el MINSA teniendo como premisa injusta, una población de 2 millones de beneficiarios que el Estado ha cedido a la responsabilidad directa de la Seguridad Social, sin siquiera haber solicitado el consentimiento de los trabajadores y empleadores.

La externalización se ha estado realizando durante décadas, cada vez que los sistemas públicos no han sido capaces de satisfacer un proceso de diagnóstico, tratamiento o soporte técnico (farmacia, laboratorio e imagenología ) en beneficio del ciudadano o asegurado. Para el panameño común no existe argumento válido para posponer estas respuestas, pero deberíamos de diseñar la satisfacción de estas demandas, utilizando a nuestros propios funcionarios e infraestructura en las horas no laborables habituales y de no ser esto factible o viable, entonces recurrir al sector privado, que en este país ha resultado siempre más oneroso.

Todo el mundo es consciente que la Constitución vigente de la República, ordena la Integración funcional de la provisión de los servicios de salud en el país. Ante la perspectiva real de mejorar los servicios que ofrece el MINSA, no deberá existir impedimento racional para no diseñar un Sistema Único de Prestación de Servicios, con una sola cabeza a nivel Regional y con una Planificación conjunta central de ambas Instituciones. Cada una aportando y coordinando el necesario Plan Nacional de Salud que deberá conformarse, en correspondencia a sus verdaderas responsabilidades de sus segmentos; espacio-población.

Hasta el momento se han formulado como nueve (9) Proyectos de Integración desde 1969, ninguno ha pasado ni siquiera el umbral del primer debate en nuestra Asamblea. Los tiempos han cambiado, quizás la compensación por costos unitarios de cara a igual calidad de la atención, sea una alternativa frente a la realidad tangible de que ninguna de las dos entidades quiere perder su identidad. Al final lo que importa es que no existan ciudadanos de segunda clase y que cada quien sea atendido de acuerdo a sus necesidades y no a su capacidad económica.

101 años de Panamá América

 
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