Cómplices de asesinato
Mucha pena da escuchar las noticias sobre la muerte de la niña en la caseta de pago del Corredor Sur, en realidad sentí dolor, un dolor que te quiebra el corazón, sobre todo porque soy padre y sé lo que significa el valor de un hijo.
Cuando escuché el prontuario delictivo del conductor, el dolor se convirtió en indignación y furor contra éste y, sobre todo, contra las autoridades de policía que tienen la obligación de defendernos de estos criminales.
Ese conductor posee un récord tan amplio y viejo, que el momento para que cometiera otro delito sólo era cuestión de tiempo.
Todo está escrito en los archivos del Tránsito, sin embargo ninguno de los aturdidos funcionarios que guardan estos registros fueron capaces de hacer algo para detener la carrera enloquecida de este conductor de bus, hacia el crimen del que fue víctima una inocente niña que hacía sus tareas en el auto, sin sospechar que la muerte corría desenfrenada hacía ella.
¡Qué les pasa a esta gente que tienen que vigilar y protegernos!, ¿cómo es posible que tengan tantos registros y tanta burocracia, y no sean capaces de evitar un crimen como el que se cometió contra esta niña, de la que no menciono el nombre porque pudo ser cualquiera niña panameña, pudo ser mi hija, tu hija, la hija de cualquier panameño?
Esos burócratas incompetentes que solamente sirven para dar explicaciones cuando quieren "salvar su responsabilidad" sí tienen nombre, todos los conocemos trabajan y están a cargo del Tránsito, tienen todos los archivos y registros de todos los panameños que manejan, de los que cometen violaciones a las leyes de tránsito, de los que provocan accidentes de tránsito; de los que repetidamente se burlan de las normas, se burlan de ellos y de todos los panameños.
No obstante, no hacen nada para detener a los criminales que se sientan tras de un volante, no hacen absolutamente nada por cuidar nuestras vidas, en lo que sí son buenos es para darnos estadísticas estúpidas, agobiarnos con retenes, sancionar a los más pendejos con boletas por tontería; sin embargo, permiten que gente con licencias vencidas, boletas vencidas, casos pendientes, condenas y deudas de tránsito impagables conduzca criminalmente vehículos privados y de transporte público sin recato ni respeto por la vida de los que circulamos por las vías confiadamente.
Nosotros, los ciudadanos, ayudamos a los policías mediante denuncias para que estos atrapen a delincuentes y asesinos, sin embargo, estas autoridades policiales no hacen nada por protegernos contra la actividad de los delincuentes al volante que asesinan y arrebatan la vida y la esperanza de muchos, a pesar de que están registrados y se conoce el paradero de cada uno de ellos.
¿Qué tenemos que hacer para que de una vez por todas estos funcionarios cómplices de tantos accidentes de tránsito se conviertan en protectores de los ciudadanos y dejen de ser verdugos?
La sed de venganza de cualquier hombre es peligrosa para el bienestar de la sociedad, pero, la culminación de la venganza es justificable cuando los que tienen que impartir justicia por su actuar se convierten en encubridores de los criminales.
¿Será que cuando alguien tome la justicia en sus manos y la venganza se instaure en las calles, entonces los de la entidad del Tránsito protegerán a los ciudadanos como es su obligación, si no por conciencia, por el dinero que cobran de salario?
Estamos en indefensión debido a la cantidad de incompetentes que dirigen el gobierno actual.
Ello, por ahora, no cambiará. Probablemente el próximo gobierno empiece a resolver el grave problema de la seguridad; mientras tanto, cuando detenga su vehículo por alguna razón, mire rápidamente hacia atrás y si viene un criminal de estos "diablos rojos" apártese sin dudar. Con seguridad estará salvando tu vida.
(alvarod@latinol.com)
Cuando escuché el prontuario delictivo del conductor, el dolor se convirtió en indignación y furor contra éste y, sobre todo, contra las autoridades de policía que tienen la obligación de defendernos de estos criminales.
Ese conductor posee un récord tan amplio y viejo, que el momento para que cometiera otro delito sólo era cuestión de tiempo.
Todo está escrito en los archivos del Tránsito, sin embargo ninguno de los aturdidos funcionarios que guardan estos registros fueron capaces de hacer algo para detener la carrera enloquecida de este conductor de bus, hacia el crimen del que fue víctima una inocente niña que hacía sus tareas en el auto, sin sospechar que la muerte corría desenfrenada hacía ella.
¡Qué les pasa a esta gente que tienen que vigilar y protegernos!, ¿cómo es posible que tengan tantos registros y tanta burocracia, y no sean capaces de evitar un crimen como el que se cometió contra esta niña, de la que no menciono el nombre porque pudo ser cualquiera niña panameña, pudo ser mi hija, tu hija, la hija de cualquier panameño?
Esos burócratas incompetentes que solamente sirven para dar explicaciones cuando quieren "salvar su responsabilidad" sí tienen nombre, todos los conocemos trabajan y están a cargo del Tránsito, tienen todos los archivos y registros de todos los panameños que manejan, de los que cometen violaciones a las leyes de tránsito, de los que provocan accidentes de tránsito; de los que repetidamente se burlan de las normas, se burlan de ellos y de todos los panameños.
No obstante, no hacen nada para detener a los criminales que se sientan tras de un volante, no hacen absolutamente nada por cuidar nuestras vidas, en lo que sí son buenos es para darnos estadísticas estúpidas, agobiarnos con retenes, sancionar a los más pendejos con boletas por tontería; sin embargo, permiten que gente con licencias vencidas, boletas vencidas, casos pendientes, condenas y deudas de tránsito impagables conduzca criminalmente vehículos privados y de transporte público sin recato ni respeto por la vida de los que circulamos por las vías confiadamente.
Nosotros, los ciudadanos, ayudamos a los policías mediante denuncias para que estos atrapen a delincuentes y asesinos, sin embargo, estas autoridades policiales no hacen nada por protegernos contra la actividad de los delincuentes al volante que asesinan y arrebatan la vida y la esperanza de muchos, a pesar de que están registrados y se conoce el paradero de cada uno de ellos.
¿Qué tenemos que hacer para que de una vez por todas estos funcionarios cómplices de tantos accidentes de tránsito se conviertan en protectores de los ciudadanos y dejen de ser verdugos?
La sed de venganza de cualquier hombre es peligrosa para el bienestar de la sociedad, pero, la culminación de la venganza es justificable cuando los que tienen que impartir justicia por su actuar se convierten en encubridores de los criminales.
¿Será que cuando alguien tome la justicia en sus manos y la venganza se instaure en las calles, entonces los de la entidad del Tránsito protegerán a los ciudadanos como es su obligación, si no por conciencia, por el dinero que cobran de salario?
Estamos en indefensión debido a la cantidad de incompetentes que dirigen el gobierno actual.
Ello, por ahora, no cambiará. Probablemente el próximo gobierno empiece a resolver el grave problema de la seguridad; mientras tanto, cuando detenga su vehículo por alguna razón, mire rápidamente hacia atrás y si viene un criminal de estos "diablos rojos" apártese sin dudar. Con seguridad estará salvando tu vida.
(alvarod@latinol.com)