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"Compromiso con el Pueblo para el Desarrollo Humano"


Se habla mucho en esta campaña electoral de programas de gobierno. La candidata del tradicionalismo viene anunciando el suyo desde hace meses, pero no termina por darlo a conocer. El PRD y sus aliados publicaron un programa intitulado Nuevas Ideas para la Acción durante su campaña por la reelección presidencial. Lo han desechado y preparan otro para encubrir el continuismo de su nuevo candidato.
Son dos actitudes que revelan lo que yo llamaría la tradicional hipocresía de programa. Se presenta uno, pero no se toma en serio.
Por contraste, el Ingeniero Alberto Vallarino ha insistido en elaborar y presentar cuanto antes su programa. Sus discursos demuestran su impaciencia por comenzar a debatir con sus competidores sus respectivos planteamientos. Revela una ruptura con el tradicional desinterés en los programas electorales. El título del suyo, a saber Plan Económico y de Acción Social: Compromiso con el Pueblo Panameño, prueba que está consciente del incumplimiento habitual por parte de los políticos de sus programas electorales, específicamente por parte del PRD con respecto a su programa de 1994. El es el único de los tres candidatos, que, como buen ingeniero, se responsabiliza por su plan, lo somete a la prueba de la discusión y está dispuesto a ejecutarlo.
Su plan revela no un simple deseo de administrar el Gobierno, sino la voluntad de transformar el país en cinco sentidos fundamentales. Primeramente, plantea una nueva metodología de gobierno. En vez de imponerle al país tecnocráticamente fórmulas preconcebidas que el país resiste, como ha intentado el actual Gobierno del PRD, se trata de convertir la búsqueda del consenso en el "método de asegurar la gobernabilidad democrática", con el propósito de garantizar el pluralismo y la participación.
En segundo lugar, plantea una política económica para el desarrollo humano. Ello lo lleva a concentrar su atención en la creación de empleos. Intenta sustituir el crecimiento con desempleo que ha caracterizado al actual Gobierno del PRD. Está convencido de que "las condiciones sociales críticas en que viven muchas familias panameñas, resultan de la falta de empleo y la superación de las mismas requiere la creación de más y mejores empleos". Por ello, se compromete a crear en su quinquenio 250,000 nuevos empleos para reducir la tasa de desocupación, actualmente de 13.4% , en la mitad, "apoyando decididamente al sector privado a fin de poder lograr la generación de quince mil puestos de trabajo adicionales todos los años, respecto a los que en promedio ya está generando la economía".
Sabe que las inversiones de largo plazo toman tiempo en producir empleos, pero que la gente no puede esperar sin empleo. Con realismo concibe un plan de transición hacia el pleno empleo, que crearía 30,000 nuevos empleos rápidamente, en las áreas de producción agropecuaria para la exportación, del turismo y de las actividades económicas en las riberas del Canal.
Define su política económica no como un retorno a un populismo estatizante, que ha fracasado, ni como la continuación del neoliberalismo exagerado, que nos ha impuesto el actual Gobierno del PRD, sino como un reformismo equitativo, es decir como una política de cambios, pero que se impulsarán por consenso, gradualmente, con programas de reconversión, atendiendo a los sectores de menos recursos y más necesidades.
En tercer lugar, encara las condiciones sociales críticas del 37.1% de la población. Para aportar soluciones en las que la población confíe por su transparencia, propone la creación de una Fundación de Desarrollo Social con fondos de diversas fuentes, para realizar las inversiones sociales urgentes, comenzando por el suministro de agua potable y la recolección de aguas negras en todo el país, sin recurrir para ello a la privatización del IDAAN. Por otra parte, propone un Pacto Social entre el Estado, los educadores y los padres de familia para sustentar la transformación de nuestro sistema educativo y un Consejo Superior de la Educación Nacional para elaborar la nueva política educativa, de manera a promover calidad, equidad, flexibilidad y eficiencia en la educación sin sectarismo político. Reconoce la responsabilidad del Estado por una indispensable acción social, pero destaca al mismo tiempo que ésta requiere la participación de toda la sociedad.
En cuarto lugar, el plan del Ing. Vallarino propone la transformación política de nuestro país. Se compromete a promover la redacción de un nuevo proyecto de Constitución Nacional, "coherente con las necesidades y proyecciones de un Estado Moderno, Subsidiario y Solidario". El proyecto deberá ser aprobado por "los mecanismos constitucionales que buscaremos". En esta perspectiva, sugiere una nueva manera de nombrar a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, la creación de un Tribunal Constitucional, la reducción del número de Legisladores y la eliminación de una Vicepresidencia y una de las dos suplencias por Legislador y Alcalde. Exige la desconcentración y descentralización de la administración y del poder públicos, sobre todo a favor de los municipios, a los cuales transferiría tanto competencias como recursos. Y enfatiza la lucha contra la corrupción. En realidad, la propuesta constituye una estrategia realista para consolidar y perfeccionar nuestra democracia.
Por último, el plan del Ing. Vallarino contiene una visión del cambio que representa para nuestro país la plena panameñización del Canal. Nuestro papel en la comunidad internacional cambiará de "país víctima de una injusticia" a país dueño y administrador de nuestro Canal, protagonista de nuestra propia suerte. Ello le da a la política exterior una importancia excepcional. Plantea la necesidad de redefinir el papel de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores y de añadirle un nuevo Departamento de Investigación de Tendencias, para darle seguimiento a la evolución de las diversas dimensiones de la globalización.
Concentrando en la administración del Canal, propone un enfoque nacional, alejado de consideraciones partidistas, que respete el régimen laboral de los empleados, conceda prioridad a los proyectos de mantenimiento, expansión y modernización y garantice la independencia de la Junta Directiva. Al mismo tiempo propone aprovechar plenamente el potencial que representa la presencia del Canal, en materia por ejemplo del transbordo de contenedores y de distribución de mercancías y petróleo. Panamá podría entonces adquirir "beligerancia económica y financiera" y asumir con madurez un nuevo papel "en América Latina, que se integra progresivamente, y en un mundo que se globaliza". Para todo eso necesita un Presidente como el Ing. Alberto Vallarino.

101 años de Panamá América

 
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