Comunicación y diálogo en democracia
El lunes 17 de enero asistí a una charla en la cual el Ministro Juliao explicó a un grupo de periodistas y columnistas de opinión las propuestas del gobierno de comprar deuda Brady con el Fondo Fiduciario y vender el 49% de las acciones de C&W. Cuando me presenté dije primero que no soy periodista y que simplemente después de que me jubilé escribo mi opinión cuando me nace. La iniciativa de mantener un permanente diálogo con los distintos sectores de la opinión pública es sana. Creo que todos los estamentos gubernamentales deben imitar la política de comunicación amplia que está practicando el Ministro Juliao. Así debe ser en democracia. Pienso que el Lic. René Hernández está asesorando bien al ministro. Me place subrayar algo positivo, ya que las más de las veces estoy poniendo el dedo sobre llagas.
La propuesta económica del gobierno me parece potable. Todos estaremos esperando la lista de obras sociales que se acometerán con base en los dineros que se espera obtener con la ejecución de las citadas propuestas. Otra de las medidas anunciadas es que se simplificará el sistema tributario para que los que más ganan, aporten más al fisco. En este contexto son bienvenidas las declaraciones de Humbert y Planells, prominentes miembros del sector empresarial, quienes respaldan la tesis de que los pudientes deben contribuir en la lucha por reducir la pobreza. Sin duda, esta actitud servirá para prevenir explosiones sociales. Sin embargo, otros voceros, igualmente prominentes, afirman que el aumento de los impuestos ahuyentaría las inversiones. Esta situación existe desde antes de la venida de Nuestro Señor Jesucristo.
Una respetada amiga me comentó que le parece que la estrategia financiera del gobierno no va a cuajar, porque siendo Panamá un país tan pequeño y débil siempre tendremos forzosamente que seguir las pautas dictadas por los países poderosos. En cierto grado estuve de acuerdo con ella, pero le enfaticé que si tenemos que ceder de ninguna manera debemos hacerlo al 100 por ciento. Tendremos que ceder quizás, en un porcentaje elevado, pero siempre debemos mantener el más amplio margen de dignidad.
Observo con atención lo que tienen que decir los expertos en economía, la ciencia loca. Insisto como lego que no tenemos que seguir al pie de la letra las recetas foráneas, ya que éstas no han sido efectivas y puntualizo, una vez más, que se demostró que tales recetas no dieron el resultado cacareado, ni creo que lo darán. Para nuestro infortunio el gobierno anterior contó con una Asamblea Legislativa ovina que hizo todo lo que dictó el ejecutivo bóvido. Se cae de su peso que toca modificar las recetas.
Ya fuimos deslumbrados por obras visibles, de concreto, que ahora comprobamos que presentan problemas, entre ellos los baches consabidos, que indican que se sacrificó la calidad y, esto, opino, fue "coimatoso". Ahí está el nivel de la deuda que el presente gobierno quiere reducir practicando frugalidad. Confiamos en que así se hará.
En fin, reiteramos que es necesario que continúe la comunicación y, que se intensifique, para llegar al mayor consenso. Creo que estamos hartos de imposiciones imperiales y que el pueblo panameño no les dará paso ni ahora ni en un futuro previsible. ¿O sí?
La propuesta económica del gobierno me parece potable. Todos estaremos esperando la lista de obras sociales que se acometerán con base en los dineros que se espera obtener con la ejecución de las citadas propuestas. Otra de las medidas anunciadas es que se simplificará el sistema tributario para que los que más ganan, aporten más al fisco. En este contexto son bienvenidas las declaraciones de Humbert y Planells, prominentes miembros del sector empresarial, quienes respaldan la tesis de que los pudientes deben contribuir en la lucha por reducir la pobreza. Sin duda, esta actitud servirá para prevenir explosiones sociales. Sin embargo, otros voceros, igualmente prominentes, afirman que el aumento de los impuestos ahuyentaría las inversiones. Esta situación existe desde antes de la venida de Nuestro Señor Jesucristo.
Una respetada amiga me comentó que le parece que la estrategia financiera del gobierno no va a cuajar, porque siendo Panamá un país tan pequeño y débil siempre tendremos forzosamente que seguir las pautas dictadas por los países poderosos. En cierto grado estuve de acuerdo con ella, pero le enfaticé que si tenemos que ceder de ninguna manera debemos hacerlo al 100 por ciento. Tendremos que ceder quizás, en un porcentaje elevado, pero siempre debemos mantener el más amplio margen de dignidad.
Observo con atención lo que tienen que decir los expertos en economía, la ciencia loca. Insisto como lego que no tenemos que seguir al pie de la letra las recetas foráneas, ya que éstas no han sido efectivas y puntualizo, una vez más, que se demostró que tales recetas no dieron el resultado cacareado, ni creo que lo darán. Para nuestro infortunio el gobierno anterior contó con una Asamblea Legislativa ovina que hizo todo lo que dictó el ejecutivo bóvido. Se cae de su peso que toca modificar las recetas.
Ya fuimos deslumbrados por obras visibles, de concreto, que ahora comprobamos que presentan problemas, entre ellos los baches consabidos, que indican que se sacrificó la calidad y, esto, opino, fue "coimatoso". Ahí está el nivel de la deuda que el presente gobierno quiere reducir practicando frugalidad. Confiamos en que así se hará.
En fin, reiteramos que es necesario que continúe la comunicación y, que se intensifique, para llegar al mayor consenso. Creo que estamos hartos de imposiciones imperiales y que el pueblo panameño no les dará paso ni ahora ni en un futuro previsible. ¿O sí?