Con el agua...no
En guerra avisada no muere soldado. Este es un dicho que por viejo es muy sabio. Queremos aplicarlo ahora al problema del agua panameña. Nuestra agua ha sido proverbialmente una de las mejores del mundo. Nuestra gran abundancia de este líquido vital nos ha servido no sólo para el consumo nuestro, sino para movilizar y accionar una de las obras de ingeniería más grandes del mundo como lo es el sistema de esclusas del Canal de Panamá.
Con la eliminación de las epidemias que azotaban a nuestro istmo y principalmente aquellas que se hacían presentes desvastadoramente en las áreas de las ciudades de Panamá y Colón, como la fiebre amarilla, la malaria, las enfermedades gastrointestinales por los parásitos etc., tarea a la cual se dedicaron los gringos prioritariamente para sanear la vía interoceánica y sus dos puertos terminales, se establece igualmente un sistema de que nos permitió alimentarnos de agua potable y sana, sistema que con el crecimiento de la población y de la integración de la misma a los panameños comenzó a deteriorarse a niveles tan peligrosos como el que confrontamos hoy día.
La negligencia grave de los distintos gobiernos ha ocasionado un daño que nos envuelve hoy a todos para que, siendo una tara ineludible de la administración pública, sea resuelta por el Estado, el cual tiene la obligación ineludible de suministrar de agua sana al pueblo panameño.
No obstante, vemos con pavor que hay grupos empresariales que quieren hacer del agua un negocio. Es decir, una empresa comercial adquiriría el derecho sobre ésta, buscando ánimo de lucro y condenando más pronto que tarde a una gran parte de la población a carecer de la misma y llevándola a tomar de las quebradas y ríos insalubres.
Nuestra denuncia no tiene nada personal contra nadie. Estamos atacando un sistema anti-pueblo como lo hicimos cuando nos opusimos a las privatizaciones del IRHE e INTEL, lo que hasta el momento nos ha dado la razón, porque todo lo que se nos prometió de las tarifas más baratas y servicios más eficientes han resultado en un fiasco que hoy lamentamos todos los panameños.
La presidenta Mireya Moscoso prometió no privatizar el IDAAN; ya los panameños no son tontos y saben muy bien que el IDAAN puede ser una empresa estatal, con la Junta Directiva 100 % civil y sin embargo, su operación a través de concesiones también estatales, no sean otra cosa que privatizaciones parciales de jugosos beneficios para una empresa comercial privada que no debe pisar estos terrenos de absoluta preocupación y solución de un gobierno.
Con la eliminación de las epidemias que azotaban a nuestro istmo y principalmente aquellas que se hacían presentes desvastadoramente en las áreas de las ciudades de Panamá y Colón, como la fiebre amarilla, la malaria, las enfermedades gastrointestinales por los parásitos etc., tarea a la cual se dedicaron los gringos prioritariamente para sanear la vía interoceánica y sus dos puertos terminales, se establece igualmente un sistema de que nos permitió alimentarnos de agua potable y sana, sistema que con el crecimiento de la población y de la integración de la misma a los panameños comenzó a deteriorarse a niveles tan peligrosos como el que confrontamos hoy día.
La negligencia grave de los distintos gobiernos ha ocasionado un daño que nos envuelve hoy a todos para que, siendo una tara ineludible de la administración pública, sea resuelta por el Estado, el cual tiene la obligación ineludible de suministrar de agua sana al pueblo panameño.
No obstante, vemos con pavor que hay grupos empresariales que quieren hacer del agua un negocio. Es decir, una empresa comercial adquiriría el derecho sobre ésta, buscando ánimo de lucro y condenando más pronto que tarde a una gran parte de la población a carecer de la misma y llevándola a tomar de las quebradas y ríos insalubres.
Nuestra denuncia no tiene nada personal contra nadie. Estamos atacando un sistema anti-pueblo como lo hicimos cuando nos opusimos a las privatizaciones del IRHE e INTEL, lo que hasta el momento nos ha dado la razón, porque todo lo que se nos prometió de las tarifas más baratas y servicios más eficientes han resultado en un fiasco que hoy lamentamos todos los panameños.
La presidenta Mireya Moscoso prometió no privatizar el IDAAN; ya los panameños no son tontos y saben muy bien que el IDAAN puede ser una empresa estatal, con la Junta Directiva 100 % civil y sin embargo, su operación a través de concesiones también estatales, no sean otra cosa que privatizaciones parciales de jugosos beneficios para una empresa comercial privada que no debe pisar estos terrenos de absoluta preocupación y solución de un gobierno.