Con el Canciller y con el Administrador
Meses atrás hice pública una sugerencia que considero sigue siendo válida. Se trata de la imperiosa necesidad de que el Gobierno Nacional, por conducto del Canciller y el Ministro de Asuntos del Canal, así como la Comisión del Canal y la Autoridad del Canal, por conducto del Administrador, institucionalicen el flujo de información respecto de la transición del Canal a Panamá a las tres alianzas políticas que se encuentran disputando el triunfo electoral el próximo 2 de mayo.
Como manifesté entonces y reitero ahora, los panameños que no estamos vinculados con el Gobierno o con las autoridades canaleras, no conocemos a fondo los avances logrados en materia de transición del Canal, la cual se producirá en menos de un año. De vez en cuando, algo sale en los medios de comunicación, pero, tal información, obviamente, no es suficiente.
Existen hoy tres candidatos legalmente postulados. Uno que representa al Gobierno actual y otros dos de la oposición. Salvo el candidato oficialista, que de seguro tendrá el beneficio de esta valiosa información, los otros dos grupos políticos no están en igualdad de condiciones, aunque cualquiera de los tres puede llegar a ser gobierno. Reitero, esta información es vital. No estoy diciendo ni deseo que se interprete que pretendo que esa tan especial información juegue un papel en la campaña. No se trata de eso. Simplemente, esa transferencia a Panamá del Canal es lo más trascendental que tenemos todos los panameños por delante.
Particular importancia cobra lo antes dicho, si vemos lo complejo que aparenta estarse tornando las relaciones laborales dentro de la entidad canalera. Jamás en los años de administración norteamericana se ha visto y oído lo que hoy, a menos de un año, se ve y se escucha de parte de la fuerza laboral. No puedo adelantar criterios. Lo único que digo es que es muy preocupante, por todo lo que puede conllevar para el futuro de la vía en manos panameñas en particular y para el país en general.
Conseguir la información de manera indirecta es posible. Las tres fuerzas políticas cuentan con amigos en la estructura administrativa y directiva del Canal para conseguirla. Tampoco se trata de eso. Abogo por institucionalizar el flujo continuo de la información a dos delegados, por ejemplo, de cada una de las alianzas políticas. Mediante este mecanismo o cualquiera otro que se determine a tales propósitos, se sientan las bases para forjar un mejor entendimiento entre todos los grupos políticos en torno al Canal, su presente y su futuro. Si tantas veces se ha dicho que este es un asunto de Nación al margen de las diferencias políticas, este es un buen momento para demostrar la voluntad hacia ese propósito.
Tanto el Canciller como el Administrador, estoy seguro, entienden de lo que se trata y lo que está en juego. Que la certeza hacia el futuro sea lo que distinga al Canal en manos panameñas, no la especulación o, peor aún, la improvisación. Ambos tienen la palabra.
Como manifesté entonces y reitero ahora, los panameños que no estamos vinculados con el Gobierno o con las autoridades canaleras, no conocemos a fondo los avances logrados en materia de transición del Canal, la cual se producirá en menos de un año. De vez en cuando, algo sale en los medios de comunicación, pero, tal información, obviamente, no es suficiente.
Existen hoy tres candidatos legalmente postulados. Uno que representa al Gobierno actual y otros dos de la oposición. Salvo el candidato oficialista, que de seguro tendrá el beneficio de esta valiosa información, los otros dos grupos políticos no están en igualdad de condiciones, aunque cualquiera de los tres puede llegar a ser gobierno. Reitero, esta información es vital. No estoy diciendo ni deseo que se interprete que pretendo que esa tan especial información juegue un papel en la campaña. No se trata de eso. Simplemente, esa transferencia a Panamá del Canal es lo más trascendental que tenemos todos los panameños por delante.
Particular importancia cobra lo antes dicho, si vemos lo complejo que aparenta estarse tornando las relaciones laborales dentro de la entidad canalera. Jamás en los años de administración norteamericana se ha visto y oído lo que hoy, a menos de un año, se ve y se escucha de parte de la fuerza laboral. No puedo adelantar criterios. Lo único que digo es que es muy preocupante, por todo lo que puede conllevar para el futuro de la vía en manos panameñas en particular y para el país en general.
Conseguir la información de manera indirecta es posible. Las tres fuerzas políticas cuentan con amigos en la estructura administrativa y directiva del Canal para conseguirla. Tampoco se trata de eso. Abogo por institucionalizar el flujo continuo de la información a dos delegados, por ejemplo, de cada una de las alianzas políticas. Mediante este mecanismo o cualquiera otro que se determine a tales propósitos, se sientan las bases para forjar un mejor entendimiento entre todos los grupos políticos en torno al Canal, su presente y su futuro. Si tantas veces se ha dicho que este es un asunto de Nación al margen de las diferencias políticas, este es un buen momento para demostrar la voluntad hacia ese propósito.
Tanto el Canciller como el Administrador, estoy seguro, entienden de lo que se trata y lo que está en juego. Que la certeza hacia el futuro sea lo que distinga al Canal en manos panameñas, no la especulación o, peor aún, la improvisación. Ambos tienen la palabra.