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Con el dinero del Seguro Social no se juega


En los últimos días hemos observado que se le exige al Seguro Social que haga un aumento de las jubilaciones de hasta B/.40.00 que, multiplicado por los 147,000 jubilados, representa más de 70 millones de dólares al año. Señores, la jubilación no es un sueldo, es el producto de un ahorro que gana un interés, que hace posible la cantidad que uno debe recibir por los años de jubilado; si las personas consumen más de lo ahorrado, el sistema quiebra. Por otra parte, el gobierno central no puede subvencionar las jubilaciones, porque correrá la misma suerte que ya han vivido otros países suramericanos.
Estoy de acuerdo en que a las jubilaciones más bajas debe buscarse un mecanismo para mejorarlas, pero que en ningún momento ponga en peligro los fondos de la institución. Se ha iniciado un proceso que el PNUD coordinará y en él se estudiará la situación de la CSS, y esperemos que cuando se dé, de una manera científica, planificada e integral, se presenten las diferentes alternativas, y no sigamos improvisando y cediendo a presiones irresponsables, con paliativos transitorios, olvidándonos del futuro de la institución. Recordémonos que el Seguro Social es de todos, y que los que estamos cotizando, también tenemos derechos de tener una jubilación.
La responsabilidad de lo que suceda en la Caja es de los miembros de la junta directiva y del Director de la institución. Se debe iniciar una campaña de orientación, para que todos entiendan, que la jubilación que uno va a tener, depende lo que uno aportó durante toda la vida laboral, por eso es necesario que entre las transformaciones que la institución debe hacer es que cada asegurado debe conocer cuánto lleva ahorrado y cuánto va ha ser su jubilación, de esta manera se le da más confianza, y a la vez se le estimule para que aporte más.
El gobierno no puede tomar una actitud paternalista irresponsable. Si en campaña política prometió los B/.40.00, tendrá que pagar su costo político por haber dicho algo imposibles, pero la CSS no puede ser perjudicada por esa promesa y mucho menos toda la comunidad. Esto debe servirnos de experiencia para que en la próxima campaña política, indaguemos a los candidatos sobre cómo y de qué manera van ha realizar sus promesas electorales.
Quiero terminar mi punto de vista dejando claro que creo en el espíritu solidario que debe tener toda institución de seguridad social, pero esta solidaridad no puede interpretar, ni implementar, con actos politiqueros, egoístas e irresponsables.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella, y entonces los decentes tendrán que callar". Ghandi. cdaa@sinfo.net

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