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Con la Universidad de Panamá


El Panamá América y la Universidad de Panamá comparten a un mismo fundador. Es natural que los que debemos cultivar el legado del Dr. Harmodio Arias en el campo periodístico, le hayamos dedicado especial interés a lo que suceda en nuestra Primera Casa de Estudios.
En el acto fundacional de la Universidad de Panamá en 1935, el Dr. Harmodio Arias expresó: "Nuestra Universidad no debe ser una fábrica de profesionales egoístas, imbuidos de un estrecho, falso y desintegrado concepto de la vida. Debe ser más bien un núcleo de fuerzas espirituales en franca dirección social que contribuya a formar hombres justos, comprensivos y serenamente fuertes en las ideas del pensamiento y del trabajo."
Casi setenta años después, sentimos que el reto planteado por su fundador no se ha cumplido, y comprendemos como nuestro deber el de acicatear a la Universidad de Panamá para que encuentre el camino perdido. Para el Dr. Arias como para nosotros, la Universidad jamás será elitista ni excluyente para con aquellos que busquen la luz de la verdad. De hecho, su creación fue parte de un programa de liberación popular a través de la cultura, porque como dijo su fundador: "El hombre instruido no se somete a los degradantes lazos de la servidumbre."
Acusar a este diario de sostener una campaña de desprestigio contra una de las principales obras del Dr. Harmodio Arias es tan absurdo, como trágico es que el Consejo Académico dedique una sesión a redactar una resolución de condena contra quienes siempre hemos querido lo mejor para la Universidad de Panamá. Que quienes la dirigen cuestionen nuestro derecho a disentir y criticar es, además, totalmente contradictorio con el propio concepto de Universidad.
Si esa energía se dedicara a potenciar "un núcleo de fuerzas espirituales en franca dirección social", en lugar de promover una rosca de intereses particulares en franca degradación intelectual, es posible que el producto universitario fuera el que su fundador soñó.
La Universidad de Panamá no es patrimonio de los universitarios. La Universidad de Panamá es patrimonio de la Nación panameña. Los panameños la creamos, los panameños la subsidiamos y los panameños tenemos derecho a opinar sobre su desempeño. Querer abstraer a éste, o a cualquier medio de comunicación social o persona, del debate universitario, es propio de los profesionales egoístas contra los cuales nos advirtió el Dr. Harmodio Arias Madrid.
Como dijimos en nuestro editorial de ayer: "Quien tiene su conciencia limpia no se corre de los debates ni se doblega ante los embates que debe afrontar". Nuestro compromiso con la Universidad de Panamá y con el sueño de su fundador, es a prueba de embates, y de este debate nunca nos hemos, ni nos vamos a correr.
¿Habría cambiado la historia panameña si el Dr. Arias atendiendo la sugerencia de un "bisoño" se hubiera embarcado en el "Maruquel"? Son, indudablemente, interrogantes que quedarán sin respuesta.

101 años de Panamá América

 
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