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¿Con quién hay que hablar?


Uno de los síntomas del nivel de descomposición del otrora monolítico PRD es tratar de contestar la pregunta que encabeza este editorial. Si alguien quiere negociar o discutir algún tema con el PRD, ¿con quién debe hablar? Entre 1990 y 1999 se sabía que era con Ernesto Pérez Balladares; entre 1999 y junio del 2009 se hablaba con Martín Torrijos. Pero ahora nadie sabe responder con propiedad. ¿Será con Martín Torrijos? ¿Será con la autoproclamada “Líder de la Oposición panameña”?; ¿será con Pérez Balladares o Nito Cortizo o Juan Carlos Navarro? ¿Tal vez sea con Gisselle de Calcagno?

El problema con esto es que no sólo se trata de encontrar un interlocutor válido, sino que poco a poco se va desdibujando el frente opositor, el cual es indispensable que funcione en un sistema democrático de “pesos y contrapesos”. De seguir el PRD en este marasmo saldrá otra opción opositora. Lo ideal sería que fuera del campo democrático. Lamentablemente la opción beligerante y organizada está ubicada en la extrema izquierda antisistema. Bien harían los perredistas en definir su crisis de liderazgo y el gobierno de Martinelli en no meterse a “revolver la olla”, porque un gobierno democrático sin oposición democrática expone al país al autoritarismo. Y, en ese momento, ya nadie puede hablar.

101 años de Panamá América

 
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