Con suerte escondieron al elefante
Ingeniero y Secretario de la Junta Directiva de Fundación IPEC
La mejor forma de esconder un elefante es usando una manada de elefantes y meterlo entre ellos. Y eso es a lo que ha tenido que recurrir el Gobierno para detener el creciente descontento que hay entre la población por el pobre desempeño de muchos de los colaboradores del presidente Juan Carlos Varela en temas como seguridad, transporte, costo de la vida y otros.
La novela que se armó en torno al caso del ahora magistrado de la Corte Suprema de Justicia separado, Alejandro Moncada Luna, más allá de la imputación basada en una denuncia del Colegio de Abogados, se ha manejado como un verdadero circo. Si las acusaciones son ciertas, el magistrado debe ser ejemplo del inicio de una cruzada para combatir la corrupción, por lo que debe ser juzgado y condenado en derecho. En caso de que logre probar, cosa que me cuesta entender cómo, la tenencia de los bienes que se le endilgan, sería lamentable para nuestro sistema judicial.
HAY PROYECTOS QUE EL GOBIERNO TENDRÁ QUE INICIAR SÍ O SÍ. LAS LÍNEAS 2 Y 3 DEL METRO DE PANAMÁ TENDRÁN QUE INICIAR EN ESTE PERIODO DE GOBIERNO SIN NINGUNA DUDA NI MÁS DILACIÓN. NUESTROS GOBERNANTES TENDRÁN QUE ENCONTRAR ALGUNA MAGIA FINANCIERA PARA CONCRETARLOS SIN QUEBRAR AL PAÍS.
Por otro lado está el tema con Colombia. Conferencias de prensa aparatosas, salidas en falso, plazos que eran constantemente cambiados, bueno, una serie de incongruencias increíbles para un tema tan complicado y difícil de tratar. De cerca se nota la clara diferencia entre lo que en Cancillería se entendía que se debería hacer (y creo que estaban en lo correcto), y la letra que le suministraba la Presidencia de la República.
Solo el carácter conciliador de la vicepresidente y canciller logró que el final no fuera un desastre. Panamá debió actuar en consecuencia y, apelando a una prudencia exagerada, se sometió a todo el equipo del Ministerio de Relaciones Exteriores a maratónicas sesiones de búsqueda a una salida que aún hoy no existe. Es más, el Gobierno de Colombia tiene su propia versión de lo conseguido el martes en la noche.
Es cierto que las relaciones exteriores del país son dirigidas por el presidente, tal cual lo indica la Constitución. Pero se debe tener confianza en el equipo de Cancillería. Si no, en cualquier momento se va a notar que hay dos lenguajes y pensamientos completamente diferentes entre el presidente y su segunda a bordo.
Pero a pesar de lo anterior, los problemas siguen ahí. Sigo esperando mis 58 balboas. Sigo esperando una solución real al problema del transporte en la ciudad y a los congestionamientos que hacen que las empresas pierdan millones de balboas por lo difícil de la movilización. Aún espero que me digan cómo se va hacer para mejorar la calidad de nuestra enseñanza pública, y ponerla a tono al menos con el siglo XXI.
Hay proyectos que el Gobierno tendrá que iniciar sí o sí. Las líneas 2 y 3 del Metro de Panamá tendrán que iniciar en este periodo de gobierno sin ninguna duda ni más dilación. Nuestros gobernantes tendrán que encontrar alguna magia financiera para concretarlos sin quebrar al país.
Potenciar el turismo es otra tarea impostergable. Nos estamos durmiendo en los laureles por el éxito obtenido gracias a lo trabajado en varios periodos presidenciales anteriores de manera continua.
Establecer una política migratoria es urgente. Hay que estudiar los fenómenos xenofóbicos que afloran en nuestra sociedad y es el Gobierno el llamado a evitar que los mismos se exacerben. ¿Qué tipo de extranjeros queremos (por supuesto, hablo de sus características económicas, no de sus nacionalidades), qué tantos puestos de trabajo necesitamos que ocupen sin perjudicar a miles de panameños que no consiguen una oportunidad laboral? Esto es importante.
Por supuesto, el Gobierno debe llamar a los diferentes sectores nacionales y tomar una decisión con respecto al tema agropecuario. Todos dicen que van a apoyar al agro en todas las campañas políticas, pero nadie termina haciendo ni la mitad de lo prometido. Es otro sector que necesita que ya se inicie la construcción de una política nacional para enfrentar el tema y definir si se le va a impulsar definitivamente o reconvertiremos a nuestros productores para ser más eficientes solo en algunos sectores.
Todo lo anterior lo expongo porque no es fácil encontrar una manada de elefantes para esconder al elefante. Esta vez, el Gobierno ha corrido con suerte y llega a fiestas patrias y fin de año ileso en su imagen. Algunos ministros podrán tomar un segundo aire. Pero no esperen a Semana Santa para encontrar soluciones, porque lo que va a suceder es que más que protestas, nos podríamos encontrar una explosión social que nadie quiere y ojalá Dios nos agarre confesados. No hay que jugar con el elefante… perdón, con la suerte.