Con unidad y sentido de Patria
Tenemos la percepción que el pueblo panameño está tornándose más consciente de que es necesaria la lucha cívica y permanente para conseguir la solución de los angustiosos problemas que confronta y que impiden su franco desarrollo socio-económico y cultural. Sectores empresariales, trabajadores, organizaciones cívicas, religiosas, estudiantiles y sociedad civil, se encuentran identificadas y aportando todos sus esfuerzos para evitar que las transnacionales del teléfono y de la energía eléctrica, continúen explotando a las clases más humildes de la nación. Hay unidad, sentido de patria y clara visión del problema en los movimientos que se están generando a lo largo y a lo ancho del país, tras el objetivo de alcanzar que el grave problema energético que sufrimos, sea resuelto, definitivamente, pensando siempre en los altos intereses y bienestar de la nación.
Hasta el momento se ha logrado la suspensión del alza de las tarifas de la energía eléctrica por un período de 90 días. Sin embargo consideramos que esta no es la solución que anhela el pueblo, porque son medidas que no resuelven el problema existente. La energía eléctrica para el país es un problema de Estado y con esa mentalidad del Gobierno Nacional tiene que planificar y poner en juego todos sus recursos a fin de dar a la República servicios que como los que estamos exigiendo, fueron privatizados en franca componenda de intereses personales, sin la participación de una nación que fue marginada en los momentos en que se llevó a cabo tan absurda decisión.
El pueblo panameño debe permanecer en su protesta hasta tanto la administración gubernamental, lleve adelante una revisión total de los contratos entre la empresa y el gobierno ya que los existentes, representan una verdadera explotación al pueblo panameño.
Es indispensable que el Gobierno Nacional vaya pensando en las posibilidades de volver a ser propietario de los servicios telefónicos y de la luz y, de esa manera, brindar al pueblo la justicia social que viene reclamando desde hace mucho tiempo.
De ninguna manera el régimen que lidera Martín Torrijos Espino debe aceptar amenazas de altos empleados de la energía eléctrica, en el sentido de que si no se pagan las altas tarifas, no habrá luz para la comunidad nacional. Estas amenazas hieren la dignidad del panameño, máxime cuando el Estado es dueño del 49% de las acciones de la mencionada empresa que permiten exigir mayores beneficios para los usuarios.
Consideramos que ha llegado el momento propicio para que el señor presidente de la República lidere este movimiento que ha salido de las entrañas de un pueblo que es el soberano y dé las verdaderas respuestas que han de conducirnos a la permanente solución del problema energético en el país: que comprenda que la "Patria Nueva" que tanto proclama, sólo es posible cuando pueblo y gobierno, en conjunción de esfuerzos se decidan a luchar por una vida mejor en donde la corrupción, la deshonestidad, la irresponsabilidad e incapacidad, sean, definitivamente erradicados del panorama nacional.
Con esta lucha en contra de las altas tarifas de la energía eléctrica y del teléfono, el pueblo panameño está dando un ejemplo de civismo y de conciencia ciudadana que ha de conducirnos a la solución de los graves problemas que sufre la nación y que vienen impidiendo el progreso y el bienestar a que tiene derecho la comunidad nacional.
Hasta el momento se ha logrado la suspensión del alza de las tarifas de la energía eléctrica por un período de 90 días. Sin embargo consideramos que esta no es la solución que anhela el pueblo, porque son medidas que no resuelven el problema existente. La energía eléctrica para el país es un problema de Estado y con esa mentalidad del Gobierno Nacional tiene que planificar y poner en juego todos sus recursos a fin de dar a la República servicios que como los que estamos exigiendo, fueron privatizados en franca componenda de intereses personales, sin la participación de una nación que fue marginada en los momentos en que se llevó a cabo tan absurda decisión.
El pueblo panameño debe permanecer en su protesta hasta tanto la administración gubernamental, lleve adelante una revisión total de los contratos entre la empresa y el gobierno ya que los existentes, representan una verdadera explotación al pueblo panameño.
Es indispensable que el Gobierno Nacional vaya pensando en las posibilidades de volver a ser propietario de los servicios telefónicos y de la luz y, de esa manera, brindar al pueblo la justicia social que viene reclamando desde hace mucho tiempo.
De ninguna manera el régimen que lidera Martín Torrijos Espino debe aceptar amenazas de altos empleados de la energía eléctrica, en el sentido de que si no se pagan las altas tarifas, no habrá luz para la comunidad nacional. Estas amenazas hieren la dignidad del panameño, máxime cuando el Estado es dueño del 49% de las acciones de la mencionada empresa que permiten exigir mayores beneficios para los usuarios.
Consideramos que ha llegado el momento propicio para que el señor presidente de la República lidere este movimiento que ha salido de las entrañas de un pueblo que es el soberano y dé las verdaderas respuestas que han de conducirnos a la permanente solución del problema energético en el país: que comprenda que la "Patria Nueva" que tanto proclama, sólo es posible cuando pueblo y gobierno, en conjunción de esfuerzos se decidan a luchar por una vida mejor en donde la corrupción, la deshonestidad, la irresponsabilidad e incapacidad, sean, definitivamente erradicados del panorama nacional.
Con esta lucha en contra de las altas tarifas de la energía eléctrica y del teléfono, el pueblo panameño está dando un ejemplo de civismo y de conciencia ciudadana que ha de conducirnos a la solución de los graves problemas que sufre la nación y que vienen impidiendo el progreso y el bienestar a que tiene derecho la comunidad nacional.