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Concentración de poderes


La concentración gubernamental de los poderes básicos del estado -Legislativo, Judicial y Ejecutivo- destruye el equilibrio constitucional y pone al sistema democrático en la antesala de la dictadura civil. No es infrecuente en países de avanzada democracia que el gobierno tenga mayoría en el Legislativo, pero la conjunción positiva de estos poderes requiere visión de estado de gran panorama y no la estrecha mirilla de la politiquería.
Lo que no sucede en los regímenes democráticos es la interferencia gubernamental en nombramientos de jueces y magistrados, porque la administración de justicia exige idoneidad judicial, apoliticismo, integridad ética.
Como sostuvo el juez Baltasar Garzón en la conferencia dictada en un hotel de Panamá el 7 de agosto, "la independencia del Poder Judicial no es un derecho del juez, aunque muchas veces así parezca que se entienda; es una obligación, es un deber, es una exigencia por parte de los ciudadanos. La independencia del poder judicial, en definitiva, es la esencia de la administración imparcial del mismo... De ahí la responsabilidad y el daño que la democracia se puede hacer si el poder judicial no es independiente, si el poder judicial demuestra parcialidad y sumisión frente a otros poderes del estado de los que, en definitiva, es equilibrador en defensa de los derechos del ciudadano".
Los antecedentes demuestran que el órgano judicial imparcial y autónomo que describe Garzón no existe en Panamá. Y ésta es una exigencia mucho más importante en las actuales circunstancias políticas en las que Ejecutivo, Judicial y Legislativo están bajo controles que pueden anular la relación de fuerzas entre gobierno y sociedad civil y llevarnos gradualmente a un tipo de autoritarismo pernicioso para la salud democrática de Panamá.
(rbermudez@cableonda.net)

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