Conceptos e ideologías
En el campo de las ideologías, el debate no siempre ha sido pacífico, sobre todo cuando el mismo trasciende o se desliza hacia la política o las cuestiones relativas al poder del Estado. La realidad hoy da cuenta de los conflictos mencionados, no solamente en nuestro país, sino en toda la región de Latinoamérica, discusión y debate que trascendiendo al terreno de la acción política, asume en no poca ocasión forma y procedimientos radicales, que desbordan los límites de las reglas democráticas contenidas en la normativa constitucional.
En el contexto anterior, nos encontramos con las ideas y concepciones socialdemocráticas que reivindica la paz y la justicia social, el funcionamiento de la sociedad equilibrada con equidad, el respeto a la diversidad clasista y las etnias, con sus posicionamientos culturales, todo en el marco de una democracia participativa, donde se prioriza el diálogo y la negociación interclasista para abordar y resolver contradicciones.
La socialdemocracia ha tenido y sigue teniendo un gran poder de imantación, al punto que la mayor parte de los trabajadores sindicalmente organizados en el planeta, se han adscrito a este enfoque socialista.
Esa expresión del socialismo, históricamente ha sido objeto de rechazo por parte de las corrientes radicales (ultraizquierda) que abanican la confrontación radical de clases contra clases, como método para propiciar la caída del sistema capitalista, la burguesía, y con ello la desaparición de la propiedad privada sobre los medios de producción y el ascenso de la dictadura del proletariado.
Para estas corrientes, la esencia del cambio, radica en el conflicto, abierto y frontal. La máxima es que si no hay crisis, hay que crearla; porque en ella se va formando y consolidando el sujeto histórico o vanguardia de los cambios arriba mencionados. Es decir, las crisis son las parteras del cambio revolucionario.
Esta última forma de socialismo radical suele ubicarse al margen del marco democrático y constitucional que rigen en la mayor parte del mundo y de nuestra región latinoamericana. Los pueblos y las masas apuestan más por un socialismo moderado y centrado en formas equilibradas del control del poder político.
Los casos de Venezuela y Bolivia, a nuestro entender, se alejan de las dos formas de socialismos mencionadas.
Se aproximan más a formas populistas y de control autoritario del poder y la sociedad, sin rebasar las fronteras de la democracia representativa electoral.
Los actores e interlocutores del enfoque y método de lucha, de clase contra clase, siempre conectan sus reivindicaciones económicas y sociales en función del objetivo estratégico relativo a la derrota del sistema capitalista, lo que dota a estas expresiones del radicalismo extremo, de una especie de ideologización del conflicto abierto y frontal.
Ramiro Guerra
Abogado