default

Concesiones de explotación arenera


Durante varios años estuvimos opinando a favor de que cesaran las explotaciones de arena de playa y en su defecto se optara por extraerla del continente. En nuestras páginas recogimos reportajes y fotografías dramáticas de los estragos que los camiones volquetes y retroexcavadoras estaban haciendo en las playas de San Carlos, Chame y Santa Clara.
Verdaderos cráteres lunares y un paisaje propio del Cañón del Colorado, aunque de rubia o blanca arena, estaban paulatinamente reemplazando lo que otrora fueron bellas y extensas playas, favoritas de turistas nacionales y extranjeros. Algunas vistas mostraban muros derribados por el mar, que presuroso corría a llenar el espacio dejado por la arena extraída.
A algún gobierno se le ocurrió un desastre peor, que fue la extracción de arena submarina, próxima a las playas. El caso más dramático fue la instalación de enormes bachas areneras en la proximidad de la costa de Farallón, justo al frente del recién operado Hotel Decameron. Los dueños del hotel y vecinos del lugar lograron que se desistiera de la extracción, luego de considerar el riesgo de que la arena de la playa se deslizara hacia los abismos abiertos por las succionadoras de las bachas.
Desistir del último disparate fue buena idea. Año y medio después, el Decameron está casi doblando su capacidad de habitaciones, mientras que paralelamente se desarrollan otros dos magnos proyectos vecinos, siendo éstos el Buena Ventura en Río Hato y el Playa Blanca Resorts, que son un éxito. En este escenario, se explicaba como atinado el crear, también en el área, la zona de Reserva Minera de El Valle, para proteger todo aquel emporio turístico en expansión.
El 23 de mayo pasado, sin embargo, hubo una contramarcha. El Ejecutivo, a través de la presidenta de la República, Mireya Moscoso, y el ministro de Comercio e Industrias, Joaquín Jácome, liberó y declaró explotable de la Reserva Minera de El Valle, dos áreas para extraer arena continental. Para una de ellas se presentó el mismo día la empresa Rancho Bajo Robles, S.A. a cuyo nombre actúa Enrique Illueca, la cual aspira a explotar 150.4 hectáreas y la otra es de Bredio Gutiérrez que ha pedido 50.8 hectáreas. Ambas están situadas a orillas de la Interamericana, la menor en Santa Clara y la otra en El Higo, cerca de las citadas áreas de desarrollo de turismo.
Evidentemente, es preferible explotar arena continental que de la playa o la plataforma submarina. Pero es menester tener sumo cuidado de escoger, entre todo el territorio nacional, precisamente el área de desarrollo turístico situado entre Santa Clara y Chame para dar estas concesiones.
Lo ideal hubiera sido dejarla intacta para turismo playero, que muy bien marcha, y no entorpecer su desarrollo con otras explotaciones que se orientan en sentido contrario.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América