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Concurso Miss Universo: ¿orgullo o vergüenza nacional?


Es difícil responder a tal interrogante, todo depende de los niveles de conciencia social del que los analice, y sobre todo del conocimiento que tenga de la realidad de las familias panameñas que viven en pobreza (14.0%) o pobreza crítica (26.0%) urbana y rural. (INDH, página 88). La ciudad de Panamá muestra al mundo con arrogancia su centro bancario internacional, sus edificios modernos, sus autopistas sobre el mar, sus universidades privadas y otros elementos del mundo desarrollado; sin embargo, esconde u olvida la otra parte de la ciudad: los bolsones de pobreza que cada vez son mayores, las barriadas insalubres que aumentan cada día, los desempleados, los niños trabajadores, las mujeres prostituyéndose, en la mayoría de los casos, para alimentar a sus hijos o para sobrevivir, los niños y mujeres desnutridos, la falta de medicamentos para la salud pública y aún para los que contribuyen directamente, como es el caso de los asegurados por la Caja de Seguro Social.
El gobierno habla de crisis económica y como solución aumenta los impuestos vertiginosamente; permite el alza de los servicios de primera necesidad o, en el mejor de los casos, lo prorroga con el fin que dicha responsabilidad sea asumida por la administración gubernamental entrante, pero sigue siendo una amenaza para las familias panameñas.
A sólo unos minutos del esplendor de la capital, de los escenarios construidos para montar el "gran show Miss Universo", existen innumerable barriadas en condiciones infrahumanas, donde las familias viven en casas construidas completamente de zinc (por lo general recogido de desechos, oxidado y en desuso), o construidas con diversos materiales también recogidos de los desechos, con piso de tierra o de linóleo para aminorar la insalubridad, con servicio higiénico de hueco y, en la mejor de las circunstancias, de letrinas fabricadas por los mismos usuarios. Estas son barriadas que no se distinguen desde las autopistas, o desde los balcones de los hoteles con estrellas; algunas se formaron a consecuencia del "desarrollo", otras porque fueron desplazadas por los corredores o por la necesidad de un techo para formar una nueva familia que va a contribuir a generar la mano de obra que las empresas privadas necesitan para su funcionamiento y desarrollo.
Distinguida Sra. Presidenta, con el costo que el país asumió (porque fue con el dinero de todos los panameños) para los obsequios de las misses, para la seguridad, para el transporte, y para otras tantas cosas que deben estar dentro del compromiso del Estado panameño, se pudo haber dado solución a alguno de los tantos problemas socioeconómicos que padecen las familias de Altos de las Torres Nº 2 y Nº 3, al Progreso Nº 1, o a cualquiera de las barriadas insalubres de esta ciudad (las mal llamadas oficialmente barriadas de emergencia, pues terminan siendo barriadas para toda la vida, o las marginales producto de un modo de producción que va polarizando cada vez más a la sociedad) que son vergüenza del mundo civilizado y de los mandatarios dignos del pueblo que los eligió.
Las ganancias millonarias que se espera genere el concurso, y que sirvió de pretexto para su celebración en nuestra capital, engrosarán las cuentas de pocas compañías privadas, que si bien están establecidas en el país, sus ganancias las tienen a "buen recaudo" en bancos internacionales, por lo que no son revertidas a Panamá.
Teniendo en cuenta lo anterior, el país sólo se "beneficia" de la enajenación que despliega el concurso a través de la falsa imagen del valor de la mujer y de la belleza femenina; de la maquinaria publicitaria que incentiva el consumo de algunos productos suntuarios de determinadas industrias; la frustración para las mujeres que no pueden aspirar a la belleza reconstruida en los quirófanos, en los gimnasios o en los salones de belleza y realzada por la alta costura y los productos de belleza. De una frustración que no es más que el resultado de los patrones equivocados de vida, derivados de una sociedad que deifica el consumo y la mercancía, a tal punto que transforma a los seres humanos en mercancía como en este caso convierte a las mujeres a través de la competencia de rostros, cuerpos y una que otras habilidades.
Hoy día nuestros jóvenes miran en la Bahía de Panamá una cloaca inmunda en vez de poder pescar y bañarse en ella como lo hicieron sus padres. Igualmente las futuras generaciones verán en televisión y en paquines, retratos de aquello que un día fue un pedazo de paraíso llamado Panamá. ¿No te importa? ¿No te duele?
Posterior a la encuesta, la fundación desarrolló una gran conferencia donde atendieron a 600 maestros por día y se les enseñó cómo motivar al niño en el salón de clases. La asistencia fue alta.


Cardoze considera que esta capacitación es una ayuda al Ministerio de Educación del cual destacó el respaldo, como también de la empresa privada, de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) y de legisladores como Francisco Alemán, José Blandón Figueroa y José Luis Varela, de los circuitos donde hay centros educativos con este programa. En el mes de abril se capacitaron a 300 educadores y en mayo a otros 300.
Martha Lewis de Cardoze explica que este proceso ha permitido el desarrollo del uso de nuevas tecnologías en cinco escuelas. Las escuelas Sara Sotillo (Panamá Viejo), Francisco Arias Paredes (Pueblo Nuevo), Gran Bretaña (Pedregal), José Agustín Arango (Bethania) y Omar Torrijos (Concepción) son ejemplos de este avance. En cada uno de estos planteles la fundación tiene un técnico con una estrategia de mantenimiento preventivo y conectivo y un reglamento para el uso del lugar.
Por su parte, el Ministerio de Educación colabora con un maestro de Informática que se hace responsable del equipo en el local. Explica Cardoze que el año pasado ganaron el Premio Educo de COSPAE, por su contribución a la educación.
Fue creada en 1996 en memoria de Gabriel Lewis Galindo, diplomático, negociador de los tratados del Canal de Panamá y empresario involucrado con la misión de contribuir al fortalecimiento del sistema educativo panameño.
Con la visión de Gabriel Lewis Galindo: "Si queremos progresar, nos tenemos que educar", la fundación ha creado el programa "El Educador del Siglo XXI", dirigido a capacitar con nuevas estrategias de enseñanza y metodologías necesarias para el éxito de los docentes de enseñanza primaria.


Este proyecto, que se desarrolla con el apoyo del Ministerio de Educación, se basa en el modelo de enseñanza VASE, con el cual el docente motiva al estudiante a aprender usando el pensamiento crítico que lo llevará a tomar decisiones razonables y apropiadas en su vida. Cada una de sus siglas promueve que el niño logre: Vivenciar para visualizar; Analizar para aplicar; Sensibilizar para construir, y Evaluar para expresar.

101 años de Panamá América

 
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