Conductores
Podría parecer redundante o un sitio común subrayar los graves problemas de tránsito vehicular que afectan a la ciudad de Panamá. En realidad muchos han escrito sobre el tema, por lo que parecería un exceso sostener que el problema sería menor si ciertos conductores asumieran una conducta responsable. Al número descomunal de vehículos, insoportables para nuestras calles y avenidas, y a la sempiterna ausencia de los agentes de tránsito, se suma el manejo desornado y la alta velocidad por donde se exige tráfico lento.
La situación llega a tal grado que ciertas comunidades parecen campos de barricadas, pues sus moradores se han visto obligados a colocar los llamados "policías muertos" para evitar ser víctimas de locos del volante, que a cualquier hora del día o la noche lanzan sus vehículos sin el mínimo cuidado, con troneras, pitos y tubos de escape que son un verdadero atentado contra el sistema nervioso. Como no hay policías que los detengan, entonces vienes los resaltos, algunos pintados de amarillos, otros negros como la calle, y terminan pagando las estructuras de los autos. Manejo veloz, en contravía, sobre las aceras..., hay ocasiones que la ciudad parece una jaula de carritos locos, con el agravante de que en cualquier momento se suma un diablo rojo, una cuatro por cuatro o algún camión cuyo conductor parece sentirse en una carrera de Fórmula 1.