Confesión, demagogia y circo = "patria nueva"
A confesión de parte, relevo de prueba. Esto cuadra, a la medida, al despelote que en materia de seguridad ha creado el desgobierno de "la patria nueva". El tercer ministro de Gobierno y Justicia, criado y amamantado en el noriegato, acaba de retratarlo con pelos y señales, cuando, como es de rigor que cada nuevo encumbrado se haga notar, el susodicho, ni corto ni perezoso, convocó a "su conferencia de prensa" para informar cuáles serán "las estrategias maestras" que pondrá en práctica, "a partir de ahora" (se acuerdan de "a partir de ya"), para cumplir, después de tres largos años, la promesa electoral de "más seguridad".
El exentorchado, convertido a demócrata, que ya "ha aclarado que a Noriega sólo lo saludaba de lejos", para que no le fueran a pasar la factura "por creatividad no autorizada", comenzó por decir que "su propuesta de seguridad integral", reencauchada "con un nuevo enfoque y una nueva visión de la seguridad" es la misma que hace tres años" anunció Torrijos; pero que ahora, "enriquecida con sus aportes; maquillada y aumentada", corregirá los fracasos de su jefe y de sus predecesores para convertirse en el escudo que nos librará de todos los males.
Pero, el flamante ministro no se restringió al ámbito de las que podrían ser las competencias propias de su cargo sino que, además, instruyó a los ministerios de Relaciones Exteriores, de Desarrollo Social, de Educación, de Salud, de Trabajo, al Ministerio Público y hasta incursionó en aquellas que "ha acaparado el gobierno paralelo" en que se ha convertido, de hecho, y por "explicables razones", el "despacho de la Primera Dama".
Ahora, bajo las "iluminadas guías" del señor DD, el gobierno encontrará el rumbo perdido; se combatirá la pobreza y la miseria, porque ellas, según él acaba de descubrir, después de que por décadas lo ha dicho media humanidad, son un peligro para la estabilidad de la democracia. También se ocupará de la deserción escolar, de la desnutrición, de crear empleos, de combatir el SIDA y, en fin, de hacer todo lo que el gobierno de "la patria nueva" no ha hecho en tres años. Sin embargo, cuando un periodista le preguntó si se desmantelarían las celdas de lujo en los penales su respuesta, citada entre comillas, fue que él es ministro de Gobierno y no director del Sistema Penitenciario.
Después de leer y de haber escuchado parte de la conferencia de prensa, debemos hacer dos conclusiones: la primera, que las confesiones y anuncios del susodicho ministro son prueba palmaria de que en materia de seguridad, como en la inmensa mayoría de sus responsabilidades, "la patria nueva y el PRD" han fracasado estrepitosamente; y, segunda, que el señor DD se ha tomado muy a pecho el apodo de "premier" (que significa "jefe del gobierno en otras latitudes") con el que, algunos medios, y de manera poco feliz, denomina en Panamá al ministro de Gobierno.
La demagogia es una enfermedad congénita del PRD y sus personeros. Ahora resulta, según ha dicho uno de sus figuras más locuaces, el diputado Wilson, que los gringos son los culpables de que ellos, los diputados del PRD y su jefe que los aupó, eligieran al diputado González para presidir la Asamblea. Palabras más palabras menos, el diputado 8-9, según publicó CRITICA en la edición del pasado 15 de septiembre, "dixo": "González era uno de seis candidatos y hasta era posible que, al celebrar las elecciones, finalmente Pedro no fuese escogido". "Pero ocurre que se comete la indiscreción de un funcionario de la embajada estadounidense de llegar a la Asamblea a mostrar preocupación por un proceso interno nuestro, y eso es lo que motivó entonces la reacción de todos los diputados, incluyendo los de oposición" que votaron por González. En otras palabras, que el diplomático gringo, por andar de entrometido, se convirtió en el exitoso jefe de campaña de González. Tengo al diputado Wilson por hombre inteligente, pero no es buen síntoma que se crea más inteligente que el resto de los panameños y que nos falte el respeto con ese tipo de cretinadas.
Si las afirmaciones del señor Wilson tienen algún sustento, cosa que dudaré hasta que él concrete sus dichos con nombres y, como consecuencia de la "provocación" (creo que así la califico) del irreverente funcionario diplomático, la bancada del PRD y un par más de diputados, henchidos de nacionalismo, decidieron, "en defensa del honor patrio" darle una lección a los norteamericanos, entonces, es patente, que la incapacidad política está más extendida de lo que podíamos imaginar en los predios de "la patria nueva".
Y si a demagogia vamos, las últimas perlas las han producido "el mandatario" y algunos de los aspirantes a sucederle. Como, dícese, que entre los eventuales candidatos para prolongar "las hazañas de la patria nueva" están el canciller y su primo, el alcalde de la capital, éstos no pierden oportunidad de "hacerse notar", para bien y para mal. Por un lado, el alcalde-aspirante irritó la sensible epidermis del canciller-aspirante al señalar que el gobierno no enfrenta la crisis creada con la elección del diputado González; por el otro, el canciller, aunque sin arroparse del todo con la bandera de ultranacionalista, para no perder puntos entre las "corrientes patrióticas del moda en el PRD", se le fue encima a su pariente de mala manera, llamándole "bueno para basurero" e "ignorante".
En un artículo anterior señalé que el PRD, con su mayoría absoluta, bien podía elegir a quien le viniera en ganas para presidir la Asamblea. Pero, al hacerlo, no podía ignorar las consecuencias que tal elección tendría. Y que las ha tenido y muy graves ni los más obtusos personeros de "la patria nueva" pueden negarlo.
A los gobernantes no les está permitido evadir los problemas que les corresponde resolver. No enfrentarlos es una suprema irresponsabilidad, que se agrava si ellos los provocaron. La crisis existe; negarlo es estulticia política. Si no previeron las consecuencias que traería la elección del señor González, craso error; que es mayor si, en lugar de resolverla, la prolongan. Y a Torrijos, le corresponde hacerlo; pero no con circos mediáticos sino tratando de ser estadista.
El exentorchado, convertido a demócrata, que ya "ha aclarado que a Noriega sólo lo saludaba de lejos", para que no le fueran a pasar la factura "por creatividad no autorizada", comenzó por decir que "su propuesta de seguridad integral", reencauchada "con un nuevo enfoque y una nueva visión de la seguridad" es la misma que hace tres años" anunció Torrijos; pero que ahora, "enriquecida con sus aportes; maquillada y aumentada", corregirá los fracasos de su jefe y de sus predecesores para convertirse en el escudo que nos librará de todos los males.
Pero, el flamante ministro no se restringió al ámbito de las que podrían ser las competencias propias de su cargo sino que, además, instruyó a los ministerios de Relaciones Exteriores, de Desarrollo Social, de Educación, de Salud, de Trabajo, al Ministerio Público y hasta incursionó en aquellas que "ha acaparado el gobierno paralelo" en que se ha convertido, de hecho, y por "explicables razones", el "despacho de la Primera Dama".
Ahora, bajo las "iluminadas guías" del señor DD, el gobierno encontrará el rumbo perdido; se combatirá la pobreza y la miseria, porque ellas, según él acaba de descubrir, después de que por décadas lo ha dicho media humanidad, son un peligro para la estabilidad de la democracia. También se ocupará de la deserción escolar, de la desnutrición, de crear empleos, de combatir el SIDA y, en fin, de hacer todo lo que el gobierno de "la patria nueva" no ha hecho en tres años. Sin embargo, cuando un periodista le preguntó si se desmantelarían las celdas de lujo en los penales su respuesta, citada entre comillas, fue que él es ministro de Gobierno y no director del Sistema Penitenciario.
Después de leer y de haber escuchado parte de la conferencia de prensa, debemos hacer dos conclusiones: la primera, que las confesiones y anuncios del susodicho ministro son prueba palmaria de que en materia de seguridad, como en la inmensa mayoría de sus responsabilidades, "la patria nueva y el PRD" han fracasado estrepitosamente; y, segunda, que el señor DD se ha tomado muy a pecho el apodo de "premier" (que significa "jefe del gobierno en otras latitudes") con el que, algunos medios, y de manera poco feliz, denomina en Panamá al ministro de Gobierno.
La demagogia es una enfermedad congénita del PRD y sus personeros. Ahora resulta, según ha dicho uno de sus figuras más locuaces, el diputado Wilson, que los gringos son los culpables de que ellos, los diputados del PRD y su jefe que los aupó, eligieran al diputado González para presidir la Asamblea. Palabras más palabras menos, el diputado 8-9, según publicó CRITICA en la edición del pasado 15 de septiembre, "dixo": "González era uno de seis candidatos y hasta era posible que, al celebrar las elecciones, finalmente Pedro no fuese escogido". "Pero ocurre que se comete la indiscreción de un funcionario de la embajada estadounidense de llegar a la Asamblea a mostrar preocupación por un proceso interno nuestro, y eso es lo que motivó entonces la reacción de todos los diputados, incluyendo los de oposición" que votaron por González. En otras palabras, que el diplomático gringo, por andar de entrometido, se convirtió en el exitoso jefe de campaña de González. Tengo al diputado Wilson por hombre inteligente, pero no es buen síntoma que se crea más inteligente que el resto de los panameños y que nos falte el respeto con ese tipo de cretinadas.
Si las afirmaciones del señor Wilson tienen algún sustento, cosa que dudaré hasta que él concrete sus dichos con nombres y, como consecuencia de la "provocación" (creo que así la califico) del irreverente funcionario diplomático, la bancada del PRD y un par más de diputados, henchidos de nacionalismo, decidieron, "en defensa del honor patrio" darle una lección a los norteamericanos, entonces, es patente, que la incapacidad política está más extendida de lo que podíamos imaginar en los predios de "la patria nueva".
Y si a demagogia vamos, las últimas perlas las han producido "el mandatario" y algunos de los aspirantes a sucederle. Como, dícese, que entre los eventuales candidatos para prolongar "las hazañas de la patria nueva" están el canciller y su primo, el alcalde de la capital, éstos no pierden oportunidad de "hacerse notar", para bien y para mal. Por un lado, el alcalde-aspirante irritó la sensible epidermis del canciller-aspirante al señalar que el gobierno no enfrenta la crisis creada con la elección del diputado González; por el otro, el canciller, aunque sin arroparse del todo con la bandera de ultranacionalista, para no perder puntos entre las "corrientes patrióticas del moda en el PRD", se le fue encima a su pariente de mala manera, llamándole "bueno para basurero" e "ignorante".
En un artículo anterior señalé que el PRD, con su mayoría absoluta, bien podía elegir a quien le viniera en ganas para presidir la Asamblea. Pero, al hacerlo, no podía ignorar las consecuencias que tal elección tendría. Y que las ha tenido y muy graves ni los más obtusos personeros de "la patria nueva" pueden negarlo.
A los gobernantes no les está permitido evadir los problemas que les corresponde resolver. No enfrentarlos es una suprema irresponsabilidad, que se agrava si ellos los provocaron. La crisis existe; negarlo es estulticia política. Si no previeron las consecuencias que traería la elección del señor González, craso error; que es mayor si, en lugar de resolverla, la prolongan. Y a Torrijos, le corresponde hacerlo; pero no con circos mediáticos sino tratando de ser estadista.