default

¿Confianza o justicia?


Cada vez que se abre una vacante en la Corte Suprema de Justicia surgen intensos y polémicos debates sobre la escogencia que hará el presidente de turno. La percepción es que los nuevos magistrados servirán a los intereses de quien los nombra. Esta no parece ser la excepción.

He ahí el conflicto; la justicia no es una cuestión de confianza sino de objetividad, conocimiento de la materia, moral, ética y trayectoria en la administración de justicia.

Muchos candidatos se sienten burlados por las palabras del Presidente que manifestó que no se dejaría “embaucar” por la lista que facilito la comisión --que el mismo nombró- para recibir las hojas de vida, ejecutorias y críticas escritas de los aspirantes.

Es decir, según las palabras del presidente, no se va a dejar engañar por alguien que se aprovecha de su inexperiencia o ingenuidad en la materia. Una frase que cayó como balde de agua fría en el gremio abogadil y algunas organizaciones civiles.

Muchos consideran que Martinelli se lavó las manos para evitar nombrar a los ungidos pero a la vez desechó gente valiosa que confió en las intenciones de cambio y promesas de campaña. Otros alertan sobre la violación de la Resolución de Gabinete No. 121. Lo ideal, agregan, seria anular dicha resolución y dictar una nueva, aunque se podría enviar un mensaje equivocado a la ciudadanía de que el presidente maneja la ley a su antojo.

Si bien la constitución permite al presidente designar de “a dedo” a quien considere para el cargo, le haría un favor al sistema judicial si se decide por una persona honesta, imparcial, sin relación directa con él, su familia o negocios, y que tenga los pantalones bien puestos ante las presiones, y amenazas internas y externas que caen sobre el pleno. Ojalá nombre a una persona apegada verdaderamente al derecho. ¿Será?

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América