Confrontación física o de ideas
El ataque físico del cual fue víctima la candidata presidencial del PRD, desde la configuración psicológica se deriva de la conducta humana o modo de reaccionar del individuo como respuesta psíquica a los estímulos que lo rodean e impulsan. La conducta es aprendida, es el resultado de la imitación y de experiencias; antes que manifestaciones directas de impulsos naturales o de fuerzas instintivas. La conducta del hombre es eminentemente social o esencialmente formada. De tal suerte que "del medio y circunstancias en que el individuo se desarrolla depende la dirección social o antisocial, normal o pervertida, honesta o criminosa, que tomen esas tendencias innatas, esos instintos que, en sí, no son perversos ni excelsos, sino simplemente naturales".
En consecuencia, las preguntas que debemos hacernos son: ¿De qué medio o circunstancia es producto este personaje? ¿En qué coyuntura política actuó el agresor de Penonomé? Hace poco había escrito que de la violencia verbal política a la violencia física sólo existe un tris. Por tanto, conceptúo que "esos polvos han traído estos lodos".
De la actual decadencia ética de la población panameña, entendida como el comportamiento o conducta humana consciente, en la medida que ésta es correcta o incorrecta, moral o inmoral a la luz de los valores de nuestra sociedad; hallamos una explicación lógica y científicamente sustentada por el maestro de generaciones, Dr. César A. Quintero, en su obra clásica "Principios de Ciencia Política", donde expresa que: "Los ideales políticos, las doctrinas, las ideología políticas tienen todas un fundamento ético. De modo que un Estado donde sus hombres de gobierno carezcan de ideología política, es un Estado en bancarrota. Cuando el hombre no tiene otra aspiración que sus menudos intereses egoístas, decae, se arruina en lo íntimo, se inutiliza socialmente. Sólo la devoción a ideales nobles pone al hombre por encima de la bestia y sólo los ideales hacen que el Estado deje de ser un sórdido artefacto para convertirse, como han querido los filósofos, en el promotor de una vida buena".
¿Qué podemos hacer como ciudadanos para que se produzca un cambio de actitud en medio de la contienda electoral y para que otro hecho de violencia como el ocurrido en el carnaval no se repita? Sencillamente, exigirle a los políticos que protagonizan estos comicios que suspendan de forma inmediata -como primera medida- las pautas publicitarias que son verdaderas campañas sucias o negativas, y que se trasmiten por los medios de comunicación social; y también, el marketing político fundamentado en la descalificación y la diatriba. En su lugar, aspiramos a ver y escuchar debates de ideas, no así la confrontación violenta entre hermanos panameños.
Es un deber ineludible de quienes de palabra pretenden gobernar en función del bien común, demostrarnos de forma fehaciente que la ética política guía sus actuaciones políticas. ¡Así de sencilla es la cosa!